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Martes, 13 de abril de 2010

CINE › BAFICI LA SECCIóN “LA TIERRA TIEMBLA” Y SUS DOCUMENTALES POLíTICOS

Contrainformación global

Suerte de noticiero cinematográfico del festival, esta sección viene a contar todo aquello que excluyen los medios masivos.

 Por Mariano Blejman

Aunque es un poco frustrante hablar de una película que ya no se podrá ver en este Bafici, vale una pequeña reflexión sobre el angustiante documental Videocracy de Erik Gandini, que ayer se dio por última vez. El film sobre el sistema político italiano, que erigió a il cavaliere Silvio Berlusconi como su presidente, muestra el poder de los medios no sólo para construir consenso o para destruir enemigos, sino también para generar una especie de gran agenda idiota de “lo que pasa”. Los tres canales privados, propiedad de Berlusconi, más el estatal que son la fuente principal de información del 80 por ciento de los italianos, completan la propaladora del Gran Hermano. Pero si la televisión italiana es la consumación del vaciamiento cultural llevando al poder a Berlusconi, muchas de las películas de la sección “La tierra tiembla” vienen a trabajar en sentido contrapuesto, con el riesgo, claro, de no salir nunca por esa televisión. Así, esta sección viene a ser el noticiero cinematográfico del Bafici, un chapuzón de realidad bien filmada, que año a año pareciera venir a contar todo aquello que sería difícil de digerir en los medios masivos.

To Shoot An Elephant de Alberto Arce con Mohammad Rujallah y American Radical: The Trials of Norman Finkelstein de David Ridgen y Nicolás Rossier son relatos sobre dos aspectos bien distintos de lo mismo: la remanida mala convivencia entre israelíes y palestinos en la Franja de Gaza o –más bien– la ocupación sangrienta del Estado de Israel sobre Palestina. Mientras que To Shoot An Elephant muestra con crudeza la última invasión de Israel en Gaza (justo cuando Bush estaba por dejar su mandato), American Radical... sigue la increíble proeza de Norman Finkelstein, un académico judío hijo de sobrevivientes del Holocausto luchando por denunciar las atrocidades del Estado de Israel.

En el comienzo, To Shoot An Elephant asusta: parece otro enésimo documental político de cabezas parlantes sobre la Franja de Gaza. Pero los que hablan son dos adolescentes que dicen que sólo quieren vivir “normalmente” y cuando dicen eso, se empiezan a escuchar los bombardeos cercanos y la amenaza de la muerte que viene de arriba. Arce y Rujallah sortearon el cerco perpetrado por el ejército de Israel –que prohibió la presencia de medios internacionales– y filmaron desde el frente de batalla junto a un grupo de observadores internacionales cómo fue la ocupación de Gaza entre el 25 de diciembre de 2008 y el 16 de enero de 2009. Crudas escenas que ningún medio convencional se animaría a mostrar en el prime time, pero también el esfuerzo de cientos de voluntarios por tratar de curar a los enfermos y resguardar a los niños. Al final, uno de los entrevistados –que finalmente aparece muerto– dice que ya no puede echarle la culpa sólo a Israel (que bombardea escuelas, centros de salud y el lugar de acopio de la ONU), sino también al “concierto” de naciones.

American Radical..., por su parte, se mete en el interior de la cabeza (y la obra) de Norman Finkelstein, un politólogo neoyorquino dispuesto a debatir alrededor de la identidad semítica moderna y a reflexionar en el conflicto entre Israel y Palestina y a denunciar los atropellos de su propio pueblo. Los directores Ridgen y Rossier cuentan la infancia de Finkelstein como hijo de sobrevivientes del Holocausto, sus peleas con Alan Dershowitz y la vez que no pudo ingresar a Israel en 2008. El título del nuevo libro de Finkelstein This Time We Went Too Far (Esta vez fuimos demasiado lejos) explica el espíritu de las siempre polémicas intervenciones del autor. Como se ve en el film, Finkelstein no puede con su genio, ni puede tolerar que se use el Holocausto perpetrado por los nazis para justiciar la “autodefensa” israelí sobre los árabes.

Pero en este concierto de naciones que marcan agenda mundial, Last Train Home de Lixin Fan viene a ser algo así como un imposible: una película intimista para retratar el día de mayor movimiento del mundo, cuando 150 millones de personas se desplazan por el país para festejar el año nuevo chino. El matrimonio Zhang viaja durante 50 horas de ida y 50 horas de vuelta a la zona rural de la cual se fueron hace dieciséis años. La de Last Train Home es algo así como la historia de una hormiga, en el marco de un inmenso hormiguero. El tema es que las hormigas no salen en televisión.

To Shoot An Elephant se da mañana miércoles 14 a las 18.30 en Arteplex Caballito; American Radical: The Trials of Norman Finkelstein también mañana a las 13, en el Hoyts y el domingo 18 a las 17 en la Alianza Francesa, y Last Train Home el jueves 15 a las 17.30, en Arteplex Caballito.

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Last Train Home o cómo hacer una película intimista que retrate el movimiento de 150 millones de chinos.
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