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Viernes, 14 de octubre de 2011

CINE › FRENTE AL MURO, DE STEFAN WEINERT, HOY EN EUROCHANNEL

Recuerdos de una era negra

El documental ofrece el relato de un puñado de ciudadanos de la ex Alemania oriental que reconstruyen el siniestro accionar de la Stasi: un recorrido por hechos que, inevitablemente, tienen resonancias con la historia argentina reciente.

 Por Horacio Bernades

“Estás desaparecido, nadie sabe dónde estás, podemos hacer con vos lo que quiera”, le dijeron sus carceleros a Mario Röllig, en el centro de detención en el que estuvo como prisionero semiclandestino, durante uno de los interrogatorios de ocho o nueve horas a los que fue sometido diariamente durante meses. No se trata de un extracto del Nunca más sino del relato de un ciudadano de la ex Alemania oriental, detenido por la Stasi a mediados de los años ’80. El de Röllig es uno de los testimonios centrales de Frente al Muro, documental sobre un puñado de ciudadanos de ese país, a quienes unen historias semejantes. Todos los testimoniantes de Frente al Muro intentaron huir de la Alemania del Este, todos ellos fueron capturados, puestos bajo arresto y largamente interrogados y torturados (física y psicológicamente) por la Stasi, el temible Ministerio de Seguridad del Estado, entre los años ’60 y ’80. Dirigido por Stefan Weinert, Frente al Muro podrá verse, a partir de hoy a las 22, por el canal de cable Eurochannel.

En el momento de su detención, Mario Röllig tenía 19 años, era gay y había decidido fugarse junto a quien por entonces era su pareja. El dato llegó, por lo visto, a oídos de la Stasi, que lo capturó en lo que serían sus últimos años de ejercicio (fue disuelta el 4 de octubre de 1990, un año después de la caída del Muro). Los detalles de la captura revelan su carácter clandestino: tres o cuatro hombres “disfrazados” de trabajadores lo metieron dentro de lo que pasaba por ser el vehículo de una compañía comercial. Lo que viene después parece salido, otra vez, del Nunca más. La camioneta hizo un recorrido de varias horas y dio mil vueltas. Encerrado dentro del cubículo trasero, que no tenía ventanas, Röllig no podía ver el recorrido. Llegado a destino comprendió, por los sonidos de la calle, que nunca habían salido de Berlín. “Desorientarte: ése era uno de los objetivos centrales en el lugar de detención. Desorientarte para que no supieras dónde estabas, qué día era. Quién eras, finalmente: así era que durante los interrogatorios uno podía terminar confesando lo que no había hecho.”

A diferencia de Röllig –incapacitado para trabajar desde el momento de su liberación, como consecuencia del trauma psíquico– el resto de los testimoniantes de Frente al Muro prefirieron ocultar sus apellidos. Anne K. era maestra de grado, y el hombre que intentó huir junto a ella murió recientemente. Según se cree, como consecuencia del daño físico sufrido durante su detención. “Todos los días, los maestros debíamos revisar las pertenencias de los alumnos, en busca de algún producto proveniente de Alemania occidental”, cuenta Anne K. a cámara. “Chocolates, sobre todo.” Un día, su hijo, alumno primario por esa época, tuvo la mala idea de tararear reiteradamente en la escuela el jingle de un producto que se anunciaba por la televisión de Alemania Federal. Fue denunciado, y en ese momento su madre decidió que era tiempo de huir de allí. “Me pregunté a mí misma cómo podía seguir sirviendo a un Estado que perseguía a mi propia familia”, dice Anne K.

Una experiencia semejante a la del hijo de Anne K. es la que cuenta Andreas B., arquitecto y, de todos los entrevistados por Weinert, aquel a quien se ve más quebrado. “A fines de los años ’50, cuando era un niño, mis padres no dejaban de reconvenirme que no se me ocurriera contarle a nadie, en la escuela, que durante el fin de semana había estado viendo Lassie o Rin Tin Tin en la televisión. Yo tenía dos vidas: una, en mi casa; la otra, afuera. Ni siquiera a los mejores amigos podía contarles esa clase de cosas.” Arrestado, como los demás, tras su frustrado intento de cruzar la frontera, al día de hoy Andreas B. requiere de seguimiento médico y psicoterapéutico continuos, cuestión de paliar el trauma. “En el centro de detención te cruzabas con otros prisioneros, que agachaban la cabeza, desviando la vista. Parecía Los 1000 ojos del Dr. Mabuse.” Siempre se supo que El doctor Mabuse, primera película de Fritz Lang que tuvo como protagonista a ese megalómano demoníaco, había anticipado, a comienzos de los años ’20, el ascenso de Hitler. El testimonio de Andreas B. demuestra ahora que algo semejante sucedió con Los 1000 ojos del Dr. Mabuse, tercera y última de esa serie, en relación con otros horrores, provenientes esta vez del otro lado del Muro.

* Frente al Muro se verá por Eurochannel (canal 323 de Cablevisión Digital) hoy a las 22 y a las 24, mañana a las 13 y a las 15 y el domingo 23 a las 24, 2 de la mañana y 15 y 17.

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“Desorientarte: ése era uno de los objetivos centrales en el lugar de detención”, dice un testigo.
 
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