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Miércoles, 30 de mayo de 2012

CINE › SE PROYECTARá HOY LA PELíCULA SOL DE NOCHE, LA HISTORIA DE OLGA Y LUIS

“Hay un relajamiento del temor”

El documental, dirigido por Pablo Milstein y Norberto Ludin, con producción ejecutiva de Eduardo Aliverti, reconstruye la llamada Noche del Apagón en Jujuy. La reactivación judicial del caso y el clima político actual ratifican la vigencia de esta historia.

 Por Oscar Ranzani

Luis Arédez fue un médico que ayudaba desinteresadamente a los obreros que trabajaban la caña de azúcar en el Ingenio Ledesma del pueblo jujeño Libertador General San Martín. Tanto fue el afecto que se ganó que, aunque no era peronista, el Partido Justicialista le pidió que se presentara como candidato a intendente del pueblo. Arédez aceptó, ganó e inició su gestión en 1973. Tuvo, entre otros grandes aciertos, la idea de cobrarle impuestos a esa empresa. Pero el 24 de marzo de 1976, el golpe de Estado lo sacó de su cargo. Los gendarmes lo detuvieron y lo cargaron en una camioneta del Ingenio Ledesma. Mientras Arédez estaba detenido, el 27 de julio del ’76 se produjo la denominada Noche del Apagón: cortaron el suministro eléctrico de la zona y los militares secuestraron a unas cuatrocientas personas de Libertador General San Martín y Calilegua que fueron trasladadas a centros clandestinos de detención, otra vez en vehículos de la empresa Ledesma. Treinta de ellas permanecen desaparecidas, al igual que Arédez, que estuvo un tiempo liberado hasta el 13 de mayo de 1977, cuando volvieron a secuestrarlo.

La historia de estos hechos fue investigada y llevada a la pantalla grande en el notable documental Sol de Noche, la historia de Olga y Luis, dirigido por Pablo Milstein y Norberto Ludin, y que contó con la producción ejecutiva de Eduardo Aliverti, encargado también de la voz en off del film. A lo largo de 75 minutos, puede conocerse también la lucha de Olga Márquez de Arédez, la esposa de Luis, que desde el momento de la desaparición de su marido dio pelea en soledad y en busca de justicia, recorriendo la plaza del pueblo con una pancarta en la mano y un pañuelo blanco en su cabeza. Cuando el trío concretó la película en 2002, Olga vivía y brindó su testimonio de alto valor no sólo humano, sino también periodístico. Pero Olga murió en 2005 de un cáncer inducido por la bagazosis, una enfermedad producida por el bagazo (el desecho de la caña de azúcar), contra la que luchó no sólo por su salud sino también por la de los habitantes de su pueblo, responsabilizando de esto a la empresa Ledesma.

Nunca más oportuno resulta que se pueda volver a ver Sol de Noche: la proyección se realizará hoy a las 18 en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (Santiago del Estero 1029) y luego habrá una mesa-debate, con miembros de organismos de derechos humanos y de movimientos sociales. Para quienes quieran tener un recuerdo para siempre, Página/12 reeditará Sol de Noche próximamente en DVD (hace más de cinco años editó el VHS). Y nunca más oportunas son la proyección y la reedición de esta película porque hace unos días, luego de siete años de parálisis judicial, se reactivó la causa por La Noche del Apagón: el nuevo juez federal, Fernando Poviña, citó a declaración indagatoria a Alberto Lemos (ex administrador de Ledesma) y a Pedro Blaquier, director del consorcio, por su participación en ese hecho. Nada menos que las cabezas de Ledesma.

El trío fue precursor en la realización de un documental, cuya investigación apuntó a una empresa por su colaboración con la dictadura. Si se tiene en cuenta que el film se terminó en 2002, en aquel momento no eran muchos los que hablaban de “golpe cívico-militar”, sino que lo común era decir: “golpe militar”, en referencia a lo sucedido el 24 de marzo de 1976. Sin sentir que la película haya instalado el tema en la sociedad argentina, Aliverti sí considera que Sol de Noche “sirvió para reflejar dos cosas, como ningún documental lo había hecho: la conexión poder económico-terrorismo de Estado y el caso quizá más emblemático de la represión en el interior profundo. Es el primer documental que lo mostró”. Ludin completa que “un poco más que antes” la sociedad asumió que hubo una complicidad civil y empresaria con los genocidas: “También está el tema de la complicidad de los medios. Pero igualmente me parece que hay una visión un poco ingenua de suponer que eran algunos malos y el resto éramos buenos. Hay un poco de eso, de que todo fue responsabilidad de una gente malvada y no tanto una responsabilidad como sociedad que compartimos”, agrega Ludin.

Otro aspecto a destacar es que durante su vida Olga Márquez de Arédez luchó, como señala el documental, en la soledad más absoluta. Pero con los años se fue produciendo mayor conocimiento en el pueblo sobre lo sucedido en Libertador General San Martín. “Me enteré por diversas vías de contacto periodístico que se rompió el cerco informativo, tendencia que se profundizó desde la citación a Blaquier”, subraya Aliverti, en relación con la reactivación de la causa. “Gracias a dos colegas de Página/12 me pude ir enterando de que por lo menos hay un relajamiento del temor.” Sin embargo, en los últimos días se supo que desde el Ingenio Ledesma realizaron espionaje ilegal a militantes sociales y políticos que participaron de la marcha aniversario de La Noche del Apagón en 2005. “La semana pasada nos vimos con Ricardo, uno de los hijos de Luis y Olga (con quienes siempre nos mantuvimos en contacto todos estos años) y me comentaba que algunos pobladores están siendo constantemente apretados por camionetas que pasan por la casa y que los insultan, les dicen que no declaren, los aprietan. Siguen sucediendo hoy todos esos aprietes en el pueblo”, destaca Milstein. “Pareciera que todavía hay montada una estructura dedicada a la persecución y al espionaje”, agrega Ludin.

Que los directivos del Ingenio Ledesma hayan sido citados a declaración indagatoria por la participación en la privación ilegal de la libertad de militantes y obreros durante La Noche del Apagón, puede hablar no sólo de un cambio político sino también cultural en el país. “La causa se movió porque un juez puso los huevos arriba de la mesa, pero a su vez, para que aparezca un juez que ponga los huevos arriba de la mesa, tiene que haber un clima político que lo habilite a poner los huevos arriba de la mesa”, asegura Aliverti, quien no pensó “de ninguna manera” cuando hizo la película que se iba a producir esto. ¿Y los directores? Milstein señala que “después de tantos años, que el tema salga ahora tan fuerte, es una sorpresa”. También comenta que las últimas dos películas que dirigió con Ludin (la otra es Fragmentos de una búsqueda, sobre la lucha de Susana Trimarco, la madre de Marita Verón) tuvieron la característica de que “en las últimas semanas estamos encontrando en los diarios que son temas políticos fuertemente instalados”.

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Milstein, Aliverti y Ludin concretaron el proyecto en 2002. El film se verá en la Facultad de Ciencias Sociales.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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