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Jueves, 6 de junio de 2013

CINE › NADA ES LO QUE PARECE, CON JESSE EISENBERG, MARK RUFFALO Y WOODY HARRELSON

Una película irresponsablemente feliz

 Por Horacio Bernades

Tiene un gran elenco, mucha desvergüenza, espíritu ganador, la visible intención de inaugurar una nueva franquicia, tanto respeto por la verosimilitud como el de un gato por un ratón y le importa tres pitos lo que debería ser la regla básica del cine de estafadores. Una que le dice al espectador: “Te voy a engañar y lo sabés, pero vamos a hacer de cuenta que estás en condiciones de descubrir el engaño”. Desde el primer truco, cuando un ilusionista callejero hace aparecer el dibujo de una carta sobre el frente de un edificio –“como por arte de magia”, se diría– para hacer que la cosa cierre Nada es lo que parece se vale de las trampas más descabelladas. En términos lógicos nada cierra, y la desfachatez de la película consiste en hacerlo evidente. Por eso mismo, por el modo en que exhibe y ejerce su carácter tramposo, Nada es lo que parece logra ser una película irresponsablemente feliz. Lo cual permite predecir (en Argentina se estrena un día antes que en Estados Unidos) una respuesta igualmente gozosa por parte del público masivo, que suele amar el caradurismo.

Un tipo con tanta plata como Robert Downey Jr. en Iron Man decide reunir a cuatro de los mejores ilusionistas del mundo, poniendo de nombre al supergrupo “Los cuatro jinetes” (son como los superhéroes del show de magia) y presentándolos en esos casinos de Las Vegas donde todo es más grande, más ostentoso y más feo que la vida misma. En su primer espectáculo y mediante un dispositivo que es como los shows de David Copperfield, pero a volumen 11 (de hecho, los títulos de crédito incluyen un agradecimiento al mago bronceado), los tipos logran teletransportar a un espectador a las cajas de seguridad de un banco parisiense, de donde el hombre volverá con tres millones de euros, en billetes que llueven sobre el público como lluvia dorada.

Ahí la cosa recién empieza, claro, ya que los tres muchachos (Jesse Eisenberg, el gran Woody Harrelson y David Franco, hermano de James) y la chica (la pelirroja Isla Fisher) no sólo no confiesan el truco a la policía, sino que avisan que van a dar un golpe aun mayor. Con Mark Ruffalo y la gélida francesita Mélanie Laurent (la Shosanna de Bastardos sin gloria) como investigadores de buddy movie (primero se odian, pero está claro que van a amarse), con Michael Caine como el hiperrecontramillonario al que los magníficos van a hacerle un violento ooolee, con Morgan Freeman como desbaratador de mitos mágicos, el espectador a quien no le importe mirarla de afuera, sin otra cosa para hacer que mirar y aceptar, la puede llegar a pasar bomba.

Siempre desdeñoso de todo lo que sea buen gusto, moderación y fineza, Louis Leterrier (cuya foja incluye la segunda Hulk, las dos primeras El transportador y, faltaba más, el cambalache digital de Furia de titanes) usa todo lo que tiene a mano con tal de consumar la manipulación, haciendo del coolismo alla rat pack de los cuatro protagonistas un efecto especial equivalente a las explosiones, persecuciones, choques automovilísticos y ases de todos los palos que, por supuesto, no faltan debajo de ninguna de las infinitas mangas de esta camisa chillona, brillosa y abierta hasta la altura del esternón cinematográfico.

6-NADA ES LO QUE PARECE

(Now You See Me, EE.UU., 2013)

Dirección: Louis Leterrier.

Guión: Ed Solomon, Boaz Yakin y Edward Ricourt.

Intérpretes: Jesse Eisenberg, Mark Ruffalo, Woody Harrelson, Isla Fisher, Dave Franco, Mélanie Laurent, Morgan Freeman y Michael Caine.

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Gran elenco, mucha desvergüenza y espíritu ganador en otra de magos.
 
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