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Viernes, 6 de diciembre de 2013

CINE › EL FESTIVAL INTERNACIONAL DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO DE LA HABANA

Múltiples miradas de todo un continente

La 35ª edición del encuentro, uno de los más longevos de Latinoamérica, comenzó con la exhibición de la chilena Gloria y un homenaje al fundador Alfredo Guevara. Como siempre, la cinematografía argentina tendrá una fuerte presencia en la isla.

 Por Oscar Ranzani

Desde La Habana

Inaugurado el 3 de diciembre de 1979, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que se celebra en la capital de Cuba, es uno de los más longevos del continente. Desde aquel año, esta prestigiosa muestra buscó darles visibilidad a las películas de la región que no tenían tanta proyección internacional, aunque con el correr de los años y con el aumento de festivales internacionales se han sumado producciones programadas en otros países. Y esta 35a edición tendrá un sabor especial, porque será la primera sin el fundador del Festival de La Habana, Alfredo Guevara, fallecido el 19 de abril de este año. Anoche, el inmenso teatro Karl Marx fue sede de un homenaje a este enorme intelectual cubano, que además era el presidente del festival. El recuerdo de quienes conocieron a Guevara, un hombre con grandes cualidades humanas –no solamente intelectuales– marcó el clima de la ceremonia de apertura de la muestra, que posteriormente exhibió el film Gloria, del realizador chileno Sebastián Lelio, decisión que certifica una vez más el buen momento que atraviesa el cine trasandino.

Este año se podrán ver más de 450 películas de unos 35 países. De esos films, 150 competirán por los Premios Coral en las secciones oficiales (Ficción, Documental, Opera Prima, Animación y Cortometrajes). Como siempre, el cine argentino pisa fuerte en La Habana. Aún no estrenado en la Argentina (sólo formó parte de la Competencia Argentina del Bafici 2013), la competencia de ficción ofrecerá La paz, séptimo film del director cordobés Santiago Loza, que muestra el camino para rearmar su vida que intenta un joven de clase media alta cuando es externado de un neuropsiquiátrico. Otro film argentino programado para la competencia de ficción es La reconstrucción, de Juan Taratuto, director de comedias como No sos vos, soy yo, ¿Quién dice que es fácil? y Un novio para mi mujer, quien pegó un viraje de género y esta vez se animó a construir un drama sobre la pérdida y la reparación de los afectos, con Diego Peretti como protagonista por tercera vez en un largometraje suyo.

Otra producción ya estrenada en Buenos Aires es Pensé que iba a haber fiesta, tercer largometraje de Victoria Galardi, donde la directora de Amorosa soledad y Cerro Bayo retrata a dos amigas en crisis cuando, en la fatídica semana entre Navidad y Año Nuevo, una comienza una relación con el ex marido de la otra. Pero, sin dudas, el plato fuerte del cine argentino en La Habana será Wakolda, de Lucía Puenzo, quien –como en su opus dos, El niño pez– vuelve a adaptar su novela homónima. Mal no le fue: tuvo una considerable aceptación del público argentino y fue elegida por los miembros de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina para representar al cine nacional en la competencia por una precandidatura al Oscar al Mejor Film Extranjero 2014 y al Goya a la Mejor Película Iberoamericana. Ambientada en la Bariloche de 1959, Wakolda muestra la llegada del criminal nazi Josef Mengele a ese –vaya la paradoja– paraíso terrenal y la relación que entabla, camuflado, con una familia argentina, especialmente con una de las hijas del matrimonio, de doce años. Pero en su esencia, Wakolda habla de un tema muy oscuro que lo hace interesante a nivel internacional y que se refiere a la complicidad que tuvo la comunidad alemana en la Argentina con los jerarcas nazis que se escondieron en el país durante la posguerra. En la Competencia de Ficción, estos cuatro films argentinos disputarán los Coral con películas de Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, México, Perú, Uruguay y Venezuela. Fuera de concurso, se exhibirá Puerta de Hierro, el exilio de Perón, dirigida y protagonizada por Víctor Laplace, quien compuso a su Perón más difícil: aquel que durante su exilio madrileño caviló sobre la conveniencia del regreso y la inminencia de la muerte.

En la Competencia de Operas Primas representarán al cine nacional tres films que circularon por los festivales más prestigiosos del mundo. Uno de ellos es Los dueños, de los directores tucumanos Ezequiel Radusky y Agustín Toscano, que tuvo su première mundial nada menos que en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Los dueños es el primer largometraje de cineastas tucumanos que se filmó en la provincia norteña en las últimas tres décadas. Y si bien todavía no tuvo su estreno comercial, llegó en un momento en que parece consolidarse un resurgimiento del cine regional, en parte gracias a la implementación de los concursos que viene programando el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) en el interior del país. Habi, la extranjera, en tanto, es la ópera prima de María Florencia Alvarez –con producción de Lita Stantic–, que participó este año en la Sección Panorama del Festival de Berlín. La historia pone el foco en una joven del interior del país –interpretada notablemente por Martina Juncadella– quien, por casualidad, al llegar a Buenos Aires se acerca al culto musulmán, seducida por una gran curiosidad, y termina experimentando una fuerte identificación, al mismo tiempo que encuentra un interés amoroso. También formó parte de la misma sección de La Berlinale Deshora, de la cineasta salteña Bárbara Sarasola-Day, que integra la Competencia de Operas Primas de La Habana. El film muestra el triángulo en el que deriva la relación de una pareja que vive en una finca de tabaco, en el noroeste argentino, con un primo lejano de la mujer, que altera la rutina al llegar al lugar, luego de salir de una rehabilitación.

La Competencia de Documentales está integrada por films de Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y lógicamente también de la Argentina. Representando al cine nacional está Alejandra, de Ernesto Ardito y Virna Molina, codirectores de Raymundo, notable documental sobre la figura del cineasta desaparecido Raymundo Gleyzer. En este caso, la dupla narra la vida de la poeta Alejandra Pizarnik, quien se suicidó en 1972, a los 36 años. El film indaga en los principales conflictos que dejaron una marca en su obra y aborda su mundo interior para poder conocer su inmensa creatividad. La estructura narrativa se armó con sus diarios personales, cartas, poemas y relatos de amigos que analizan el misterio que encerró su camino a la autodestrucción. Otro documental argentino es Años de calle, de Alejandra Grinschpun, que tampoco se estrenó comercialmente en la Argentina, pero que se vio en la Segunda Semana del Cine Documental Argentino, organizada por la asociación ADN. Años de calle refleja historias de un grupo de chicos en situación de vulnerabilidad social a lo largo de doce años de sus vidas y, a través de ese registro, su directora se propone luchar contra la estigmatización de la pobreza y abrir un puente mediante la cámara a favor de la inclusión social. Fuera de concurso se programó un documental que seguramente interesará mucho a los espectadores cubanos: El camino de Santiago, del argentino Fernando Krichmar, aborda la historia de la contrainformación audiovisual dentro de la Revolución Cubana, a través de la vida y obra de Santiago Alvarez y de su mítico Noticiero Icaic.

En la Competencia de Animación habrá otro peso pesado del cine nacional: Metegol, de Juan José Campanella, quien tiene buenos recuerdos de este festival, ya que El secreto de sus ojos obtuvo en 2009 cinco premios Coral, entre ellos el de Mejor Ficción, Mejor Dirección y Mejor Actuación Masculina (Ricardo Darín). La película más cara de la historia del cine argentino –costó 20 millones de dólares–, que convocó este año a dos millones de espectadores en el país, buscará seducir al público cubano con esta fábula en contexto futbolero en la que se habla de superación, amistad, amor y traición. Otro de los largometrajes argentinos animados que compiten en La Habana es Historias de cronopios y famas, de Julio Ludueña, que presenta los cuentos y personajes creados por Julio Cortázar, animados con distintas técnicas sobre dibujos y pinturas de destacados artistas plásticos argentinos.

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Wakolda, de Lucía Puenzo, compite en la Selección Oficial por un premio Coral a la ficción.
 
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