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Sábado, 1 de febrero de 2014

CINE › MIKLOS JANCSO (1921-2014)

Maestro húngaro

El gran cineasta húngaro Miklós Jancsó, premiado en festivales como Cannes y Venecia, y a quien el último festival de Mar del Plata le dedicó una muestra de su obra, murió ayer, a los 92 años, según lo informó su ex mujer, la también directora Márta Mészáros. Entre las numerosas distinciones que recibió Jancsó a lo largo de su carrera figura el premio a la mejor dirección en 1972 en Cannes por El salmo rojo y los galardones por su trayectoria ofrecidos por el certamen francés en 1979 y el Festival de Venecia en 1990.

Nacido el 27 de septiembre de 1921, este maestro europeo alcanzó notoriedad durante los años ’60 y ’70 con películas como Los desesperados (1965), Los rojos y los blancos (1967) y El salmo rojo (1971). Sus obras más famosas se caracterizan por su estilización visual, la elegante coreografía de sus actores y extras, el uso virtuoso del plano secuencia (largas tomas sin cortes) y el trasfondo histórico y rural de Hungría, sobre el cual se recortan sus personajes. Jancsó fue un maestro del montaje interno de largas secuencias ininterrumpidas en las que ocurren múltiples acciones dentro de un solo plano, y donde el punto de fuga y la profundidad de campo se convierten en deslumbrantes herramientas narrativas.

Entre sus temas preferidos está el poder y sus abusos, y muchas de sus obras históricas pueden leerse, de hecho, como alegorías de Hungría bajo el régimen comunista, sin perjuicio de su valor más universal como críticas a toda forma de opresión. Durante los ’70, el cine de Jancsó fue tendiendo cada vez más hacia el simbolismo, mientras que en los ’80 su obra perdió parte del favor de la crítica, que consideró que se limitaba a imitar su estilo anterior. Sin embargo, tras la caída del comunismo, Jancsó logró triunfar con una serie de películas ingeniosas y de bajo presupuesto, que recibieron buenos resultados en la taquilla húngara.

Incansable autor cinematográfico desde sus inicios como cortometrajista hasta un último largometraje (So Much for Justice!, 2010) y su participación en el film colectivo Hungary 2011, Jancsó le dio proyección internacional al cine húngaro. Uno de sus discípulos más renombrados es el genial Béla Tarr, heredero directo de su visión personal del ser humano vapuleado por las fuerzas de la historia y el poder corrupto y, ante todo, de la narración privilegiada por virtuosos planos secuencia.

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