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Jueves, 10 de agosto de 2006

CINE › “MONSTER HOUSE”

La casa que abre todos los miedos

Sorprendente comedia de terror para chicos, producida por Robert Zemeckis y Spielberg.

 Por Horacio Bernades

En varios aspectos representa Monster House una apuesta inusual, desde su raro carácter de “comedia de terror para chicos” hasta la infrecuente expresividad de sus figuras digitalizadas. Pero es sobre todo en el tratamiento del eterno tema del bien y del mal, en su visión del mundo (aunque el concepto suene a enormidad, tratándose de una peli para niños) donde el film producido por Robert Zeme- ckis y Steven Spielberg hace su apuesta más alta y sale ganando. Tan efectiva en lo cómico como en lo aterrador, imprevistamente crítica y con personajes de una densidad inhabitual para el cine estadounidense contemporáneo, Monster House aparece como opción ideal para que adultos y niños de 11 para arriba hagan de cuenta que las vacaciones de invierno no terminaron y vayan a verla en banda.

Con mucho tino señaló un crítico que lo que intenta Monster House (en Argentina se estrena con el subtítulo La casa de los sustos) es por definición imposible, en tanto pretende ser una de terror para toda la familia. Y terror y familia no se llevan bien. Es verdad, pero tal vez se le escapó un detalle al sagaz colega: en la película, el verdadero monstruo es justamente la familia. Tal vez no la familia en general, sino los adultos, con apenas un par de excepciones. Y esas excepciones resultan ser no otros que los presuntos monstruos de Monster House. Prueba de la audacia con que el film dirigido por el debutante Gil Kenan subvierte –siguiendo los ejemplos canónicos de Freaks, Frankenstein o King Kong– maniqueísmos genéricos, ideas preconcebidas y hasta presupuestos dramáticos que la propia película establece, para mejor subvertir.

Algo raro pasa en la casa que está justo enfrente de la de DJ, en esa típica callecita americana de viviendas todas iguales. Habitada por esa suerte de Nosferatu en musculosa que es el señor Nebbercracker (voz de Steve Buscemi), la casa, de aspecto semiderruido, está siempre cerrada y luce un par de carteles de “No pasar” y “Tenga cuidado” en su entrada. Basta que una nenita se quede atascada con su triciclo para que de adentro surja, hecho una tromba, el señor Ne-bbercracker (apellido que en inglés suena a “jamás una broma”) para partirle el triciclo en dos. DJ observa todo a través de su telescopio. Pero cuando intenta explicar que no es normal lo que sucede enfrente, los padres no le dan la más mínima bolilla. Qué le van a dar, si lo único que quieren es irse de casa lo antes posible, dejando a DJ al cuidado de una niñera. Al descuidado, habría que decir, teniendo en cuenta que los intereses de la baby sitter (voz de Maggie Gylenhaal) consisten en escuchar heavy rock al mango, invitar al novio a pasar la noche y maltratar a DJ de todas las formas posibles.

Curioso y aventurero como todo héroe, DJ terminará cruzando la vereda junto con su amigo Chowder (un gordito torpe, que sobreactúa cancherismo) y la pelirroja Jenny, a la que acaban de conocer y por la que ya se babean. La casa no tardará en rugir, sacudirse, mostrar sus colmillos y desenrollar la larga lengua de alfombra con la que atrapa incautos como un sapo a las moscas. Con guión de Dan Harmon y Ron Schrab (entrenados en el canal para niños Comedy Central), Monster House construye desde el comienzo mismo personajes llenos de gracia y volumen.

Pero la vuelta de campana de la película, que la aproxima a lo que podría denominarse sensibilidad timburtoniana, se produce en el momento en que el señor Nebbercra-cker reaparece, como regresado de entre los muertos, para revelar que detrás del miedo no había otra cosa que una love story excesiva, funambulesca, bastante masoca y absolutamente conmovedora. Tras la confesión sobreviene la larga batalla final, con la vivienda de Nebbercracker convertida en increíble casa vagabunda (y asesina), gracias a una digitalización que si en algo brilla es en dotar a cada personaje de expresión, personalidad y vida propia. Todo aquello que a Robert Zemeckis, coproductor aquí, se le había escapado en su experiencia como director en este mismo terreno, la mecánica y reaccionaria El expreso polar.

8-MONSTER HOUSE, LA CASA DE LOS SUSTOS

(Monster House) EE.UU., 2006.

Dirección: Gil Kenan.

Guión: Dan Harmon, Rob Schrab y Pamela Pettler.

Voces de: Steve Buscemi, Nick Cannon, Maggie Gylenhaal, Jason Lee, Catherine O'Hara y Kathleen Turner (versión subtitulada).

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