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Sábado, 5 de septiembre de 2015

CINE › ANDRES DI TELLA PRESENTA SU DOCUMENTAL SOBRE RICARDO PIGLIA, QUE SE VERA HOY EN EL MALBA Y EN CANAL 7

“Es una fábula sobre un hombre y su memoria”

El director de 327 cuadernos explica que la experiencia de Piglia no es sólo literaria: “¿Qué hacemos con nuestra experiencia? ¿Qué sentido le damos? ¿Qué relato construimos?”.

 Por Oscar Ranzani

Hace treinta años, Andrés Di Tella no era todavía el documentalista que es hoy en día, sino un periodista. Una vez le tocó entrevistar al escritor Ricardo Piglia. Y el autor de Respiración artificial le pidió que le pasara la desgrabación. “Me devolvió un texto totalmente transformado, con otras síntesis, más punzante que lo que me había contado en su momento y con una anécdota. Eso se publicó como una entrevista pero, en realidad, era un texto original de él, usando el formato de entrevista”, cuenta Di Tella, en diálogo con Página/12, acerca del momento en que lo conoció. Desde entonces, se vieron cada tanto hasta que en 1995 hicieron juntos un documental sobre Macedonio Fernández. Y ahora vuelven a trabajar conjuntamente: Di Tella realizó el documental 327 cuadernos, en el que enfoca sobre la relación del escritor con sus diarios personales. En un hecho inédito, el film se estrena este sábado a las 22 en el Malba y a las 23.30 en la Televisión Pública. Y a partir del 10 de septiembre también se podrá ver en el Espacio Incaa Gaumont.

Di Tella define a su trabajo como un diario cinematográfico sobre un diario: “Es la definición que se me ocurrió en su momento. Yo quería hacer un diario cinematográfico. Es un género considerado menor, pero tenía ganas de hacerlo”, sostiene. En 2012 se encontraron en Estados Unidos porque Piglia, que vivía allí y daba clases en la Universidad de Princeton, había decidido regresar a la Argentina. “Como él dice, estaba levantando campamento porque había decidido volver a la Argentina, ya que sentía que le costaba más escribir y, entonces, quería terminar con las clases y dedicarse de lleno a la escritura”, recuerda el director de La televisión y yo. En paralelo, Piglia acaba de presentar el primer volumen de Los diarios de Emilio Renzi, titulado Años de formación, que recopila esos –ahora famosos– diarios. Cuando Di Tella le comentó lo que tenía planeado, el escritor le señaló: “Estoy con estos cuadernos, pero algunas cajas las tiene mi hermano en Mar del Plata, yo tengo unas acá, otras guardamos en Buenos Aires. Tengo que guardarlos todos y ponérmelos a leer porque quiero editarlos. No quiero que venga alguien después a hacer eso. Quiero hacer algo, en el fondo, una obra literaria”. Y el cineasta afirma: “Es lo que finalmente hizo”.

¿Son exactamente 327 cuadernos donde Piglia dejó estampadas muchos momentos de su vida y de sus experiencias desde los 16 años? Di Tella se lo preguntó. Y la respuesta fue: “No, nunca los conté”. Pensándolo bien, el cineasta sostiene: “Pero no sé porque él pone en el prólogo del libro que son 327 cuadernos. Capaz que, en realidad, él sí los contó. Yo creo que hay algo en la literatura de Ricardo Piglia que tiene que ver, a veces, con traficar la verdad bajo el manto de la ficción. Muchas de sus novelas tienen muchísimos elementos de su propia vida o de personas de su entorno. Pero es ficción. Y en el diario está haciendo un proceso, tal vez, al revés: pone elementos explícitamente reales, como es él, pero empieza cambiándose el nombre. Ya no es más Ricardo Piglia, sino Emilio Renzi, un personaje que fue construyendo en sus novelas”, comenta Di Tella. En la película, Piglia señala que le interesa generar en el lector algo que llama un “tic” de lo que lea una persona. “¿Esto es verdad? ¿Esto es ficción? ¿Por qué le interesa eso? Porque él piensa que cualquier relato que haga de la realidad, al ser un relato, ya empieza a tener un sentido, un relato que la realidad no tiene”, afirma el realizador. Por eso, el cineasta explica que en sus diarios, Piglia “habla en tercera persona, como si se tratara de otro pero está hablando de sí mismo”. Si bien puede sonar extraño, el director considera que, a su vez, lo entiende “porque es muy difícil hablar de uno mismo. Cuando hablás de vos mismo todo se falsea muy fácilmente. Yo puedo hablar más fácilmente de un amigo que de mí mismo. Y hay un desplazamiento que sucede ahí que facilita la expresión de la verdad”.

Di Tella se entusiasmó con lo que le señaló Piglia después de ver 327 cuadernos: “Me dijo que la poética de la película él la siente propia”. Como el director se siente influenciado por la literatura de Piglia en su cine, le gustó el comentario. “Es alguien que está pensando mucho en el arte de narrar. Todas sus novelas tienen que ver con eso. Y no es algo meramente literario, sino que tiene que ver con cómo le damos sentido a nuestra experiencia. Y la película, en el fondo, es eso. Casi diría que, en el límite, no es un documental sobre Ricardo Piglia: es una fábula sobre un hombre y su memoria y qué hace con esa memoria. Y esto es válido para cualquiera de nosotros: ¿Qué hacemos con nuestra experiencia? ¿Qué sentido le damos? ¿Qué relato podemos construir con esas esquirlas que nos quedan de la experiencia? Y me parece que, en ese sentido, es algo universal, que no es solamente literario”, concluye Di Tella.

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Piglia en una escena del film de Di Tella.
 
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