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Lunes, 2 de octubre de 2006

CINE › OPINION

La expectativa de dar un paso más

 Por Daniel Burman *

Este reconocimiento me honra sobre todo ante esta nueva formación de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina que, en estos momentos, tiene 222 miembros que representan el universo del trabajo cinematográfico argentino, ya que hay directores, actores, productores y técnicos. Y que me elijan los colegas siempre tiene un gusto muy especial. Una película siempre es necesaria para hacer la otra y todas son parte de un camino en el que uno va consolidando una inserción en otros mercados, una presencia, y esta nominación por Argentina y este trabajo que uno tiene que enfrentar me obliga, de alguna manera, a intentar dar un paso más. Me pone en la posición de no conformarme adonde llegué. Hay que dar la pelea para encontrar un lugar. Es un trabajo de existir.

La producción cinematográfica mundial está pasando por un momento en el cual –y no es casual– se refleja mucha violencia. Y, en general, la cinematografía –más allá de las películas de acción que naturalmente tienen un condimento violento– está cargada de una dosis de agresividad y violencia muy grandes que responden a lo que pasa en el mundo. Quizás pueda ser un descanso poder ver una película donde uno encuentra esas emociones cotidianas, esos conflictos y esas crisis que no son los grandes conflictos que siempre uno ve en la TV o que son de otros sino estas pequeñas cosas que son cómo ser padre, cómo ser hijo y que tienen una universalidad absoluta. Considero que esto podría ser un punto a favor de Derecho de familia en la decisión de la Academia de Hollywood. Las cosas que pasan en Derecho de familia nos pasan a todos y en todas partes del mundo. La paternidad no es algo que surge como la maternidad, que es un hecho casi espontáneo y esencial, sino que es algo medio ficticio que uno va construyendo. Uno se construye como personaje de padre. Construye al hijo y construye el vínculo. No hay nada más parecido al cine que eso.

He realizado cinco largometrajes, éste es mi oficio y mientras voy haciendo películas voy viviendo, voy creciendo y mis hijos también. Entonces, inevitablemente, si mientras voy viviendo puedo reflejar, encontrar o reflexionar sobre cosas de mi propia vida en las películas es un hecho muy positivo porque no son dos instancias: mientras estoy rodando doce horas por día una película es una parte importante de mi vida. Un tiempo que me sirve también como persona.

* Cineasta. Su película Derecho de familia fue elegida como la representante argentina para competir por un lugar en la terna Mejor Película en Idioma Extranjero de los próximos Premios Oscar.

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