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Martes, 19 de julio de 2016

PLASTICA › EXPOSICIóN POR EL BICENTENARIO EN EL MUSEO TIMOTEO NAVARRO DE TUCUMáN

Contrapuntos visuales de colección

La exhibición, que recorrerá el país, articula dos siglos de arte argentino estableciendo un diálogo entre una serie de piezas de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes y un conjunto de obras de artistas contemporáneos.

 Por Fabián Lebenglik

Desde Tucumán

En el marco de la celebración de los doscientos años de la Independencia del país, el Ministerio de Cultura de la Nación y el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) organizaron una exposición itinerante que acaba de comenzar su recorrido en el Museo Timoteo Navarro de Tucumán y continuará, en septiembre, por el Castagnino+Macro de Rosario; en diciembre, por el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata; en marzo de 2017, por el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén; en junio, por el Museo Caraffa de Córdoba; en septiembre, por el Franklin Rawson de San Juan y en diciembre de 2017, por el Museo de Bellas Artes de Salta.

La idea y asesoramiento partieron de Américo Castilla –secretario de Patrimonio Nacional– y la curaduría la comparten Andrés Duprat (director del MNBA) y Jorge Gutiérrez (director de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Tucumán). El diseño de la muestra corresponde a Gustavo Vásquez Ocampo.

La exhibición articula dos siglos de arte argentino estableciendo un diálogo entre una serie de piezas de la colección del MNBA y un conjunto de obras de artistas contemporáneos. Uno de los objetivos de esta movida de envergadura es poner en circulación por el país parte del acervo del MNBA. Si mientras desde el terreno de las artes visuales se busca enriquecer las ideas alrededor de la celebración de la Independencia, desde las altas esferas se amortiguó con una actitud tal vez pusilánime (y psicologista) al suponer ante el ex monarca español que la independencia argentina supuso la angustia de los próceres por la separación y al concebir los efectos independentistas no tanto como un proceso social sino más bien individualista.

La muestra itinerante lleva el título de “Congreso de Tucumán, 200 años de arte argentino” y se divide en cuatro ejes: paisaje y territorio, visiones sobre la subjetividad, los cambios sociales y vanguardia y abstracción.

La apuesta tiene valor porque las piezas seleccionadas de la colección del MNBA en varios casos son obras importantes.

En la presente “escala” tucumana, la primera de la serie itinerante y que continúa hasta fines de agosto, la muestra luce al mismo tiempo muy buena aunque algo confusa, probablemente debido a la propia estructura y disposición de las salas en el Museo Timoteo Navarro.

Puede verse que la convivencia de obras históricas con contemporáneas, en intentos de diálogo a veces logrados y a veces no tanto, genera un plus y multiplica los públicos posibles de la exhibición.

Según escriben los curadores: “Esta forma de organización no cronológica y que incluye, en un mismo nivel, las distintas disciplinas de las artes visuales –la pintura, la escultura, el grabado, el dibujo, la fotografía y lenguajes más recientes como las instalaciones, los objetos y el videoarte– intenta capturar el rastro que la historia ofrece para constituir su sentido. Hay, así, temporalidades cruzadas, vínculos inéditos entre registros heterogéneos y géneros que, colocados en un mismo espacio, alumbran en su diferencia ciertas dimensiones imperceptibles del acontecer histórico”.

En el caso de las obras de artistas contemporáneos, se suman las que fueron seleccionadas para la exposición con las que integran el patrimonio del Museo. En este punto habría una doble articulación (del presente con el presente, más allá de lo que supone la relación entre el presente y el pasado), porque se logra cierta sincronía, de modo que la colección del Museo dialoga no solo con el conjunto elegido por fuera de su colección sino además consigo misma, cosa que se aprecia bien en la sala donde se desarrolla el eje “Vanguardia y abstracción”.

Por otra parte, la selección incluye artistas de todo el país, algo entendible en el contexto del Bicentenario, aunque en los hechos aparece como forzado y genera altibajos en la selección de las obras contemporáneas incluidas por fuera del acervo del MNBA.

“Hemos elegido –explican los curadores– un artista por provincia para reforzar la amplitud de estéticas convocadas, aun teniendo conciencia del ocasional nomadismo, del dinamismo y la fluidez propiciados por la globalización, que mixtura vidas y miradas, descalabrando toda clasificación. Surge así la idea de que, al mismo tiempo que habitamos los lugares, los acogemos en nuestro cuerpo, en nuestra dimensión espiritual privada, y los cargamos para siempre como una impronta personal. En ese sentido, hemos incluido también a un artista de Bolivia, remedando el espíritu sanmartiniano y el sueño bolivariano que animaron el Congreso de 1816, dado que las provincias de Mizque, Chichas y Charcas (hoy pertenecientes a Bolivia) enviaron representantes”. (En el Museo Timoteo Navarro, de Tucumán, hasta el 28 de agosto.)

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Panorama de un sector de la muestra en la sala mayor del Museo Timoteo Navarro, de Tucumán.
 
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