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Jueves, 8 de noviembre de 2012

DISCOS › CHANCES, LO NUEVO DE ILLYA KURYAKI AND THE VALDERRAMAS

Cóctel de pasado y presente

El primer CD de IKV en once años renueva el brebaje de funk, hip-hop, pop, rock y electrónica. Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur le imprimen a esta vuelta algunos signos de sus respectivas carreras solistas.

 Por Luis Paz

Pum, pum. Bajo, vientos y bombo unidos para un doble golpe en corcheas, llamando a la puerta. Pero no son esos instrumentos, sino Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur, que con un golpe cada uno anuncian la llegada del nuevo vuelo de Illya Kuryaki and the Valderramas. Es el comienzo de la canción “Ula Ula”, del disco Chances, noveno del dúo ampliado y primero en once años; y de una marea de funk, hip-hop, pop, rock y electrónica licuados con jugo o leche; da igual desde que ambas bebidas, nutritivas como IKV, fueron tomadas por Dante y Emma para discos y canciones previos. No es necesario cambiar los brebajes porque lo que aparece aquí es una versión recién ordeñada de la misma vaca y extraída de las mismas frutas que operaron durante los ’90: las músicas mestizas. Si bien a menor temperatura que en Leche y con sabor menos picante que en Chaco, IKV revive como muestra de la permanencia de un grupo que amplió y ennegreció al rock argentino de aquellos años.

A esta altura, el regreso del combo no debe sorprender a nadie. Reformados ocasionalmente para la fiesta de 15 de Lisa Cerati Amenábar, hija de Gustavo, en marzo de 2011; formalmente en agosto de ese año y escénicamente en octubre, en una fecha del ciclo Movistar Free Music, los Illya Kuryaki 2.0 vienen presentándose en vivo hace rato (con una gloriosa actuación en el Cosquín Rock 2012) y difundiendo el corte “Ula Ula” hace dos meses. Así llegaron con solidez a la grabación de Chances, con Mariano Domínguez en bajo y un baterista de amplio rango como Sergio Verdinelli, que tocó con Fito, con Spinetta padre y con los más notables ensambles de jazz de este lado del año 2000. Y a eso se suma el músico y productor Rafa Arcaute (Calle 13, Spinetta) en teclas y programaciones.

El resultante es una máquina aceitada y ablandada de funk rock que levanta temperatura cuando es comandada por Emma y Dante, que le imprimen a esta vuelta algunos sinos de sus carreras solistas, con un cancionismo pop elegante y sensual (Horvilleur) y un rap rock obsesionado con la oposición y los contrasentidos (Spinetta). Entre acid jazz, baladas de falsete y funk robótico, Chances tiene un comienzo reposado y ambiental, que resuelve el homenaje al Flaco con la cantata “Aguila amarilla” para empezar a pervertirse en las imágenes retrosexuales de “Chica” y a endulzarse para “Amor”.

El ida y vuelta (entre beats y fraseos, Emma y Dante, luz y oscuridad, trompada y caricia, abeja y mariposa) es permanente y airea un disco extenso, generoso y parejo, en el que las búsquedas de las verdades que necesitan hoy (“Celebración” es la más explícita en esto) marcan un ritmo ascendente hacia la celebración disco (“Soy música”) y el estallido de la distorsión sintetizada y la rima caótica (“Helicópteros”, “Madafaka”, con los Molotov). Y dejan por ahí un esbozo reggae (“Soy música”) en su camino a la nave jungla del funk encendido (“Yacaré”, “Safari espiritual”, “Monta el trueno”).

Sin mayores sobresaltos, ni para los músicos ni para los que escuchen Chances, Illya Kuriaki tira de la punta de un ovillo en el que seguramente se guarecen emociones y situaciones musicales más radicales aún que las que muestran en este disco elegante, sencillo y diacrónico: de la colisión de su pasado y su presente no se desprenden muchas esquirlas impactantes, pero aquí hay calor para rato.

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