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Miércoles, 8 de enero de 2014

DISCOS › RONDA DE AMIGOS Y EN VIVO, DE JUAN FALú

Medio siglo para compartir

Los recientes lanzamientos vienen a completar, tras el doble Zonko querido, la notable trilogía de discos que el guitarrista y compositor tucumano publicó para conmemorar sus 50 años con la música. Canciones propias y ajenas, todas bellísimas.

 Por Cristian Vitale

“Nada nuevo, después de todo”, escribe Juan Falú en una explicación de “packaging”, y puede que aluda a una forma de ser en la música que responde a ciertas matrices cíclicas. Al tratamiento hondísimo, es decir, de esas calmas zambas de entre noche que ocurren cuando ocurren él, el vino y su guitarra; al clima que despierta cuando le da por alguna chacarera trunca, o al remanso que portan, intrínsecos, sus aires sureros. Tal vez aluda a todo esto junto, o la explicación se restrinja –como él explicita– a la espontaneidad de sus piezas en vivo. De ahí que lo suyo sea desafiar tales palabras, e ir a más con los bemoles de la explicación. No es nuevo, por caso, que el guitarrista tucumano recurra a un ritmo brasileño y lo interpele –de hecho atravesó su exilio allí–, pero sí que corte el monopolio de la criollez con una bella versión de “Asa Branca” –baión de Luis Gonzaga– registrada “fuera de programa”, en el Teatro Cecilia Meirelles de Río de Janeiro. Tampoco es nuevo que le dé por el tango. Ha compuesto, versionado y grabado varios, claro, pero suelen aparecer como “pizcas” en su repertorio global. No de a cinco, como en este caso, a través de los propios “Por gil y querendón”, “Solo en la ciudad” y “Vamos todavía”, o los ajenos “Silbando” y “Niebla del Riachuelo” que, aunque no alcancen el alto vuelo de sus zambas, vidalas y chacareras, hablan de un músico argentino completo.

No es nuevo –pero sí excepcional– que recurra a la electricidad para cortar sus hábitos acústicos y tornar “Vidala de Lucho” en un viaje amplificado por la guitarra a 220 de Diego Rolón, el bajo de Luis Volcoff y la voz de Liliana Herrero. Tampoco lo es que aparezca pegado al talento de Pepe Núñez, pero sí que haga pública la muy íntima versión de “Tonada de los compañeros”, que ambos refrescaron en el Bar Capitolio, de San Miguel de Tucumán, una noche de 1995. No es nuevo que visite y reforme “Confesión del viento”, pero sí que la torne única, atemporal, casi lisérgica, amparado en la intervención de Carlos Aguirre y su grupo, en una de las piezas más logradas de la serie. Entre tales excepcionalidades y ciertas recurrencias pendula entonces la díada En vivo-Ronda de amigos, que viene a completar, junto al doble Zonko querido, la maravillosa trilogía de discos que Falú publicó, B&M mediante, para conmemorar sus 50 años de música. El En vivo, con 17 temas que engloban el período 1995-2012, y varios únicos e irrepetibles como la profunda y emocional “Yusberiana”, registrada en La Maison de l’Amerique de París; o esa acriollada melodía que embelesa llamada “A Paulino”. Y Ronda de amigos –tal como el nombre indica–, con 20 piezas compuestas y/o compartidas con músicos cercanos. Con el trío Aca Seca (en el agitado gato con base de jazz “Agarrado”), Hugo Fattoruso (acordeón en el litoraleño “Canto de agua”, otra de las gemas del aniversario), Ramón Navarro (canto en la matinal zamba “Pa’l Negro Chito” y la bellísima “Vidala del viento”) y Jorge Marziali (canto y guitarra en la anacrónica “Milonga del desocupado”), entre otros y otras, que parecen venderle el alma al Zonko. O condensar, con sus presencias, una intención: “Venga y pónganse a mi lado / y así charlaremos largo / Afinemos nuestros trancos / porque hay senda para rato”.

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El disco en vivo engloba el período 1995-2012. Ronda... incluye piezas compartidas con músicos cercanos.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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