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Miércoles, 21 de julio de 2010

TELEVISION › COMENZó LA 6ª TEMPORADA DE PETER CAPUSOTTO Y SUS VIDEOS

El delirio es una cosa seria

El ciclo de Diego Capusotto y Pedro Saborido muestra personajes ya clásicos –Micky Vainilla y Violencia Rivas, por ejemplo– que conservan intacta su agudeza y nuevas criaturas que redoblan la apuesta y terminan ganando.

 Por Emanuel Respighi

“¿Y ahora, qué?” Esa es la pregunta que, palabras más, palabras menos, a la mayoría de los seguidores de Peter Capusotto y sus videos se les viene a la cabeza cada vez que una nueva temporada del ciclo de humor está a punto de comenzar. El escepticismo sobre si los nuevos personajes estarán a la altura de Pomelo, Juan Carlos Pelotudo, Violencia Rivas o Bombita Rodríguez reaparece con cada nuevo año, ante el desarrollo de un ciclo que redobla la fidelidad de su público temporada tras temporada, con creaciones que nunca dejan de sorprender. Y bastó ver el primer envío de la sexta temporada del programa que Canal 7 emite los lunes a las 22.30 para, una vez que las carcajadas le cedieron paso a la reflexión, concluir que Diego Capusotto y Pedro Saborido lo hicieron de nuevo. Lejos de repetirse, la dupla creativa supo reinventarse una vez más con clásicos personajes que conservan intacta su agudeza y nuevos que no sólo no defraudan, sino que logran superar a lo viejo bueno conocido. La carcajada televisiva rendida a sus pies.

A contramano de lo que creen la mayoría de los reconocidos productores y programadores locales, que en estos tiempos admiten al humor sólo en relación con el archivo televisivo, el debut 2010 de Peter Capusotto y sus videos volvió a demostrar que el de los programas de humor en formato de sketches no es un género vetusto o pasado de moda. Y que tampoco conlleva necesariamente grandes erogaciones de dinero. Con pocos recursos y mucho ingenio, el programa que parodia la política, el rock y las instituciones es la comprobación más certera de que el humor en televisión no tiene fecha de vencimiento. Siempre y cuando la creatividad sea el elemento dinamizador de una idea. Por sus segmentos de no más de 7 minutos, su humor corrosivo y el desarrollo de sus criaturas, Peter Capusotto... es la síntesis perfecta entre los viejos programas de sketches que supieron instalar comediantes como Darío Vittori o Alberto Olmedo y los actuales tiempos mediatizados.

Uno de los momentos más desopilantes que dejó el primer programa de esta temporada, de esos que literalmente son para descostillarse de risa frente al televisor (o la computadora, ya que apenas finalizó el envío ya había videos subidos a YouTube), fue la presentación de un nuevo personaje: Jesús de Laferrere, “el predicador rolinga”. Suerte de pastor de fuerte ascendencia en la comunidad, usa flequillo como inequívoco símbolo identitario (“sin el flequillo te sentís un minusválido”, afirma un miembro de la cofradía que en el sketch perdió su pelo en la frente cuando se lo quiso secar en un microondas), Jesús de Laferrere utilizó los códigos rolingas para evangelizar a sus fieles con frases como “todavía no partáis de esta tierra, tened muchas birras que tomar”, o explicándoles que no hay que ofender a los que “no son del palo”, porque “Dios creó al careta para que vosotros tengáis un peso para la birra”. El “sermón en el maxikiosco”, donde de un pancho y una cerveza el Mesías Rolinga alimentó a una frondosa tribu stone, con lluvia de papas fritas incluida para alcanzar la “felicidad plena” de la masa, fue antológico.

Otra de las nuevas criaturas surgidas de la delirante dupla Capusotto-Saborido fue ConSumo, un grupo de rock que parodia a la banda liderada por Luca Prodan. Presentada como “la banda que nos da la salida a estos tiempos de angustia y decepción”, se destaca por letras que apelan a que la única solución para alejarse de la depresión y la alienación social es el consumo desmedido de cualquier cosa. “Antes pensaba en la existencia de Dios y todas esas boludeces. Ahora mandé todo a la mierda y consumo como estilo de vida”, dice a cámara el líder pelado de ConSumo, en un dificultoso español. Así, sobre “La rubia tarada”, el grupo estimula la compra desenfrenada de sus fans de todo tipo de productos (como la Wii Drive Ass, que “no se maneja con cable ni controles, sino con el ojete”), proponiéndoles “mejor comprar/en ocho cuotas”.

Continuando con el mundo de la música, con Joaco del Garzo Peter Capusotto parece reírse de aquellos cantautores españoles que llegan al país y por sus declaraciones parecieran ser más argentinos que los propios nativos. Con un look que hace recordar a Joaquín Sabina y a Manolo Galván, el personaje que hará “74 funciones en el Luna Park” tiene letras que despotrican abiertamente contra Argentina (“La Argentina es una mala fotocopia de Europa/una España de segunda”) y demuestra su estrecha relación con la noche, el amor casual y la bohemia desde el mismo título de sus temas, como “Tendrás sexo conmigo y después te echaré a la mierda”, “Si te dije que te quiero es porque estaba drogado” y “Prefiero estar sólo a tener que amar a una mujer como tú”, entre otros.

Siguiendo con las novedades de Peter Capusotto, dentro del concurso “¿Qué está bailando este idiota?”, donde el público debe adivinar qué canción está escuchando un bailarín por el sólo movimiento de su cuerpo, el programa se animó a satirizar al mundo publicitario y periodístico. En el aviso de la cerveza “Alceimer” se contó como “maní, cerveza y cuatro pelotudos de previa” puede desencadenar en una batalla sangrienta por la ingesta excesiva de alcohol. Además, el programa contó con un flash en el que Sergio Lobestia, “el periodista más bruto de Latinoamérica”, alerta sobre la posibilidad de que se produzca un “tiramisú” en las islas del Caribe, en vez de anunciar la amenaza de un “tsunami”.

A las nuevas criaturas se sumaron en el primer envío la presencia de Micky Vainilla y Violencia Rivas, clásicos que regresaron más intransigentes que nunca. Además, Peter Capusotto... anunció para el próximo envío la presentación en sociedad de Ramita (“un hombre que requiere sin querer de un don especial”), Los Marrone (“una banda que construye su carrera buscando problemas con la policía”) y el regreso de Bombita Rodríguez, “que si no aparece –anunció el locutor en off–, va al programa que le sigue, que es el tercero. Pero seguro sale en uno de los dos”. Volvió Peter Capusotto y sus videos con las dosis de autenticidad, creatividad y delirio que lo distinguen del resto de la programación de la TV argentina y lo vuelven una propuesta tan única como irresistible.

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Jesús de Laferrere, “el predicador rolinga”, una aparición desopilante.
 
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