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Sábado, 29 de julio de 2006

TELEVISION › COMO ES EL ARTE TELEVISADO EN EL SIGLO XXI

Cultura y entretenimiento es la nueva pauta de consumo

Films&Arts, Canal (á) y Ciudad Abierta buscan aggiornar su contenido artístico para lograr un lenguaje menos solemne y más atractivo.

 Por Emanuel Respighi

Aunque la irrupción de la TV por cable incluyó al arte como temática de atracción televisiva, lo cierto es que la cultura sigue siendo mala palabra para la pantalla chica, más proclive al entretenimiento chabacano y los escándalos mediáticos que a las artes plásticas. De hecho, en la actualidad conviven en el za-

pping televisivo sólo tres canales dedicados a ir más allá del impacto en busca de rating, para abrirse paso a explorar y reflejar expresiones artísticas de ámbitos como la pintura, la escultura o la literatura. Sin embargo, pese al histórico recelo que signa la relación arte-TV, tanto Films&Arts como Canal (á) y Ciudad Abierta son espacios a través de los cuales se puede acceder –al menos electrónicamente– a ese mundo inexistente para la TV comercial.

Si un programa de cultura remitía hasta hace unos años a una estética y una narración estancadas en el cadencioso ritmo de guía en museo histórico, hoy ese concepto se redefinió totalmente. El arte televisado del siglo XXI abandona por completo la solemnidad absurda, propia de la galerìe, para conjugar entretenimiento y arte en concordancia con los actuales hábitos de consumos culturales. Una estrategia implementada en Inglaterra por la BBC o el Channel Four y en Estados Unidos por PBS, el canal estatal. “Hablar de solemnidad en el arte es anticuado”, le explica a Página/12 Lucía Suárez, directora de contenidos de Pramer, la compañía que tiene bajo su órbita Canal (á) y Film&Arts. “La solemnidad en el arte –detalla– disponía que sólo los artistas podían hablar sobre una obra, con un relato más complicado de lo necesario. Ahora, la búsqueda de la TV cultural debe enfocarse a iluminar el contenido artístico con un idioma claro, educativo y a la vez atractivo. Aunque nunca utilizando técnicas propias del más burdo ciclo de entretenimientos de Ideas del Sur.”

En esa búsqueda, el especialista de conceptos pomposos y análisis crípticos recorriendo el museo perdió terreno ante el avance de conductores off (como Juan Acosta en “Arte vivo” o Simón Schanta en “El poder del arte”), ciclos que salen fuera de las galerías y museos (“Prototypos”, “Trazos”, “Destinos clásicos”), otros que indagan el negocio multimillonario que se esconde detrás del arte (“Theatre biz”, “Arte cifrado”) y muchos en los que el narrador y el objeto se funden en el propio artista (“Cruce de artistas”, “Arts&Minds”). En la oferta actual, la obra de arte propiamente dicha, incluso, cedió su hasta no hace mucho privilegiado lugar al proceso creativo de cada artista.

La tríada de ventanas televisivas sobre el arte que hoy conviven se diferencia por el espectro artístico que enfocan: mientras que en la programación de Film&Arts caben las más diversas expresiones artísticas de corte internacional, Canal (á) se detiene en las tendencias latinoamericanas y Ciudad Abierta, en contenidos que se limitan a reflejar la “porteñidad”. Pese a su variedad en el alcance, las tres señales entendieron que el rediseño de contenidos debía acompañarse con una renovación de la imagen de pantalla. La TV cultural decidió abrirse a los jóvenes, con ciclos de música que no sólo incluyen conciertos de música clásica, sino también de bandas de rock. La apertura incluye la proyección de series de comedias, policiales y de misterio. No cualquier serie, claro: “Los cuentos de Canterbury”, en el segmento “Casual Fridays”, que Film&Arts emite los viernes desde las 21, está producida nada más y nada menos que por la BBC.

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“Los cuentos de Canterbury”, serie producida por la BBC.
 
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