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Martes, 10 de mayo de 2016

TELEVISION › CóMO FUE EL DEBUT DE DíA CERO EN CANAL 9

Volver a las viejas fuentes

El ciclo que conducen Juan Di Natale, Diego Iglesias y Mariana Verón evidenció que se puede entretener recurriendo a herramientas del periodismo televisivo que parecen haber caído en desuso. Aunque hay varios ex CQC en el equipo, el tono es bien distinto.

 Por Emanuel Respighi

La televisión es presente continuo. No para nunca. Por la propia dinámica del “vivo”, nada permanece inalterable en el tiempo. En efecto, lo que en algún momento fue revolucionario, el paso de los años lo transforma en lo establecido. Determinar qué es, o no, transgresor en televisión depende del contexto. En una pantalla chica chillona y gritona, más pendiente del show de efectos en continuado que de la reflexión y la charla, volver a las viejas fuentes del periodismo se presenta como renovador. En el río revuelto de los discursos grandilocuentes y a los gritos, la modernidad de lo clásico se vuelve disruptiva. En ese sendero parece querer transitar Día cero, el programa periodístico que el domingo (a las 22) debutó en la pantalla de Canal 9. Estéticamente moderno, pero de corte tradicional en sus contenidos, el ciclo que conducen Juan Di Natale, Diego Iglesias y Mariana Verón puso en evidencia que se puede entretener sin caer en chicanas y argumentos ad hominem.

No deja de ser paradójico: los niños rebeldes de otrora en el extinto CQC hoy vuelven a renovar la pantalla con herramientas completamente diferentes con las que irrumpieron tiempo atrás. No hay (casi) en Día cero recuerdo alguno de la rebeldía adolescente ni de la ironía denunciativa que marcó las bases de un nuevo periodismo televisivo, allá por la década del noventa. Los ex CQC Di Natale e Iglesias, junto a los productores y también “ex” Cune Molinero y Pablo Camaití, parecen haber alcanzado la era de la madurez en esta nueva propuesta periodística. El ciclo también cuenta con otro “ex” CQC: Nico Guthmann, el cronista en las calles. En tiempos monopolizados por el “periodismo panelista”, en la que importa más ser funcionales al ritmo televisivo que a brindar herramientas para entender la realidad, Día cero sobresale por su sobriedad. Aún cuando por momentos caiga en formalidades demasiado estructuradas, como resultó el “debate económico” del primer programa, en el que Roberto Feletti (FpV), Luciano Laspina (PRO) y Marco Lavagna (Frente Renovador) intercambiaron impresiones sobre inflación y la ley antidespidos, entre otros ejes. La noble intención de provocar el debate nunca llegó a materializarse en los hechos. “Se ponen a debatir ahora que terminó”, reconoció Di Natale.

En una escenografía imponente, con tres sectores bien diferenciados, Día cero inició su primer programa con un compilado de frases y hechos que había dejado la semana. El primer gran informe tuvo como consigna “¿Vamos a ser felices en el segundo semestre?”, disparador de una sumatoria de opiniones sobre la economía actual, que contempló representantes de diferentes partidos políticos. En una edición y posproducción vertiginosa pero sin apelar a efectos distractivos, el informe incluyó una encuesta a ciudadanos comunes sobre la temática. El tono periodístico del tape fue descontracturado, pero más proclive a poner al aire las distintas visiones que a cuestionar y arrinconar a los dirigentes políticos. En el informe sobresalió la contradicción manifiesta entre el presidente del Banco Central, Federico Sturzenneger, y el presidente de la Cámara de Senadores, Federico Pinedo. “Los argentinos ya somos felices, porque lo dice el mercado”, señaló Sturzenneger, inmediatamente contradicho por Pinedo.

El debut de Día cero (que midió 2,1 puntos de rating, superando únicamente a la TV Pública), contó con dos entrevistas a dirigentes políticos de un lado y otro de la “grieta”. El primero en sentarse en el moderno living del ciclo fue el jefe de gabinete nacional, Marcos Peña. Entrevistado por los tres conductores, Peña se explayó con tiempo sobre todos los temas de la agenda mediática actual, desde los problemas económicos hasta “Fútbol para todos”, pasando por la cuenta offshore “activa” en Panamá en la que figura como director el presidente Mauricio Macri. Luego fue el turno del ex jefe de gabinete de Cristina Fernández de Kirchner, Aníbal Fernández, que también tuvo la posibilidad de exponer sus puntos de vista sobre la situación económica actual, el gobierno de Macri y las causas judiciales en las que se ve involucrado por la Justicia (“Fútbol para Todos” y Plan Qunita).

Relajadas pero abordando todos los temas, las entrevistas no tuvieron tono de denuncia ni tampoco cayeron en el linchamiento mediático (tan habitual en el periodismo televisivo hoy en día). Aún con la ausencia de repreguntas tal vez necesarias, bien vale decir que la tríada de periodistas les marcaron contradicciones a los entrevistados. Hay una novedad que se agradece en Día cero: se pregunta sin afirmar, y se escuchan las respuestas de los entrevistados sin interrumpir ni querer imponer sus pensamientos. Una decisión editorial que resulta innovadora en medio del periodismo televisivo que inunda con frases altisonantes y discusiones personales la pantalla argentina actual.

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En tiempos monopolizados por el “periodismo panelista”, Día cero sobresale por su sobriedad.
 
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