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Jueves, 6 de octubre de 2005

TELEVISION › LA SERIE QUE LE DIO EL EMMY A PATRICIA ARQUETTE

Una heroína con superpoderes

Cómo es Médium, la serie que llegará a la Argentina en noviembre y que implicó la consagración de Patricia Arquette.

 Por JULIAN GORODISCHER
Desde Mexico D.F.

Patricia Arquette es la excusa: la reunión a miles de kilómetros tiene una razón módica. Apenas, conocer una nueva temporada de series del canal Sony que llegarán a la Argentina desde noviembre encabezadas por esta rubia, hermana de la más famosa Rossana, que regresa al protagónico con cierto brillo que había perdido en sus últimas películas como Little Nicky o La maldición de los hoyos. Patricia, ganadora del premio Emmy 2005 a la mejor actriz dramática, le debe su relanzamiento a la serie Médium, donde recupera la repercusión de sus apariciones destacadas en Carretera perdida, de David Lynch, o Ed Wood, de Tim Burton. En la serie, que se estrenará en la Argentina el 7 de noviembre a las 20, asume el rol de superheroína con poderes mentales para narrar la tensión entre la ley y la acción parapolicial. O: de cómo la policía de Texas se queda azorada y aprende “algo nuevo” cuando ve actuar a la pasante que no respeta la norma y sigue la intuición, en revisión tardía y algo remozada de la lucha entre el espíritu y la razón.
Médium comienza con Patricia Arquette soñando pesadillas, levemente conflictuada entre seguir la carrera de Abogacía o escuchar la iluminación, apenas dando a entender que es “una dotada” pero omitiendo cualquier tipo de razón o causa de su talento para adivinar. Hasta que –claro– los aparecidos son más fuertes y ella descubre el crimen, asesora al comisario descreído, encuentra el lugar donde estaba enterrado el cadáver de un chico rubiecito y se asegura empleo estable como asesora de una fiscalía oficial. Todo ocurre durante un solo capítulo, el primero, y como demostración de que la virtud es más innata que adquirida y sólo para unos pocos que deberán ponerse al servicio de la policía. A Allison Dubois (Patricia Arquette) ni se le pasa por la cabeza editar su libro de autoayuda o atender consultas bien rentadas. La seguridad nacional de Estados Unidos deberá ser la prioridad así en la ficción como en la vida.
No es la primera vez que Patricia Arquette cuenta historias relacionadas con la acción sobrenatural: también lo había hecho en el film Estigma, donde le aparecían las heridas de Cristo en su propio cuerpo. “Las víctimas se sienten tan identificadas con las heridas de Cristo que las reviven en sus propia piel a través del poder de sus mentes. También es cierto que el fenómeno puede darse con pensamientos diabólicos e imágenes negativas”, dijo entonces. Algo de ese film, exitoso en Estados Unidos (aunque pasó sin pena ni gloria por la Argentina), vuelve en Médium, sin connotaciones religiosas, apenas como el contacto laico y funcional con el muerto que se despoja de marco religioso y llega para hacer más llevadera la búsqueda del homicida.
Patricia, como la presidente de Estados Unidos que interpreta Geena Davis en la flamante Commander in Chief (por Sony, también desde principios de noviembre), respira un aire levemente fascistoide: pega el gritito de alegría cuando le comunican que bajarán la edad que habilita a imputar un crimen. Y cree que si se le atribuye haber dado un beso a otro hombre el testigo confesará “por sentirse humillado o avergonzado”. Luego se pone al servicio de la policía, sueña con muertos que no la asustan sino que la reconfortan en ese mundito de pecadores y redimidos que trasciende a la vida terrena. Patricia, en Médium, encarna la heroína 05: como Geena Davis en Commander... vive pendiente de la amenaza exterior (criminales, terroristas), escucha voces que le prefiguran un destino, divide su universo según culpa y castigo. Allison es especial entre “las especiales”, tiene una mentora adivina-vieja que le avisa lo que los muertos esperan de ella, interpreta curiosamente un abuso de menores (en el primer episodio) como una cadena de abusados que motivan a nuevos abusadores en revisión aterradora de una psicología para principiantes. Como en la experiencia local Criminal, Allison Dubois es la esperanza blanca no institucional de una justicia por iniciativa propia: crece el avance del individuo frente a la crisis de la letra impresa que penaliza o exculpa. Médium trabaja con la materia de los films de terror, las series hechas para espantar, pero sin que las apariciones provoquen el más mínimo escozor, puestas al servicio de la pesquisa, apenas como informantes de la médium que disputa poder al policía conservador o se convierte en el complemento ideal del “alternativo”. Así desfila un catálogo inacabable de “fenómenos”: la hermanita que vio a su hermano abusar de un vecino, el marido que acuchilló a su esposa, el violador de menores que “pasa el dato”, la pieza que faltaba para armar la reconstrucción de un crimen. Tal vez allí se condense la originalidad de la serie: revisa la materia del horror, le quita su lugar común, le saca al muerto su aura amenazante para convertirlo en apenas un escalón hacia la “verdad policial”. En ese traslado del terror al policial negro hay un cruce entre géneros que produce alguna innovación. Médium se hace fuerte cuando deja de sentenciar sobre el violador y el cuchillero, se corre de la relación de compinches entre Allison y el papimaffi comisario de Texas y se permite coquetear con la voz y la imagen de los muertos por fuera del cliché, en un espacio relativamente nuevo en el que no se escucha el grito ni parpadea la bombita. Cuando lo cotidiano se desnaturaliza, Patricia Arquette hace sentir los ecos de su presencia en el film de David Lynch y se dedica felizmente a entablar una conversación cotidiana, trivial, con todo tipo de cadáveres, pero sin desvíos existenciales ni preguntas metafísicas.

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Arquette, al servicio de la investigación policial.
 
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