futuro

Sábado, 14 de junio de 2008

BIOLOGIA Y LITERATURA

“El Curtis”, un libro sobre la vida

La séptima edición en español de Curtis: Biología –que cuenta con nuevos capítulos sobre procesos fisicoquímicos; comunicación celular; macro y microevolución y problemáticas ambientales relevantes– está a disposición de los curiosos que gustan de esta disciplina y sus variantes. Con la novedad de que esta vez la responsabilidad de la edición en castellano, publicada este año por la Editorial Médica Panamericana, recayó en dos biólogas argentinas: Adriana Schnek y Alicia Massarini.

 Por Raúl A. Alzogaray

En el siglo XVI, el español José de Ribera pintó su cuadro La mujer barbuda. La obra refleja el caso real de una mujer cuyo rostro se cubrió de una espesa barba después de que tuvo a su cuarto hijo. ¿Cómo se puede explicar lo ocurrido?

Quienes exploren la flamante séptima edición del libro Biología, de Helen Curtis y colaboradoras, van a encontrar un montón de anécdotas como ésta. Llamado cariñosamente “el Curtis” por los estudiantes de más de 20 países de habla hispana, el libro explica cómo somos y cómo funcionamos los seres vivos.

Dos de las cuatro autoras de esta nueva edición son argentinas. Se trata de..., pero dejemos que ellas mismas se presenten.

–Me llamo Adriana Schnek. Soy licenciada en Ciencias Biológicas de la UBA y Master en Epistemología e Historia de la Ciencia de la Universidad de París VII.

–Yo soy Alicia Massarini, doctora en Ciencias Biológicas de la UBA e investigadora del Conicet. También soy docente en la Maestría en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología de la UBA.

–¿Cómo llegaron a ser coautoras del Curtis?

AS: –La primera edición, que apareció en Estados Unidos en 1968, estuvo a cargo de Helen Curtis, una bióloga y divulgadora que poco antes había publicado un libro titulado El mundo de los virus. En las ediciones siguientes se sumó la química Sue Barnes, pero a partir de la quinta edición ambas autoras se retiraron. En 1998, la Editorial Médica Panamericana de Buenos Aires organizó un concurso para preparar una nueva edición en español. Con mi colega Graciela Flores presentamos un proyecto que resultó ganador. Durante los dos años siguientes preparamos una versión actualizada que contó con el visto bueno de Curtis y Barnes. Esa fue la sexta edición. Flores no pudo colaborar en la séptima, así que incorporamos como coautora a Massarini (que anteriormente había actualizado los capítulos sobre evolución).

–¿Por qué una nueva edición?

AM: –La biología es una ciencia muy dinámica que se modifica y se enriquece a un ritmo extraordinario. Tomando prestada la metáfora del árbol de la vida, podríamos decir que el árbol del conocimiento biológico no deja de agitar sus ramas. A veces, esas ramas en movimiento sacuden a las demás, las empujan a redefinir sus marcos teóricos y hasta pueden llevarlas a modificar sus propios límites. Este libro pretende ser un puente entre las fuentes del conocimiento científico y su enseñanza.

–¿En qué consistió la preparación de esta edición?

AM: –Nos llevó casi tres años terminarla. Primero establecimos los ejes temáticos, que para nosotras –y en esto coincidimos con la gran mayoría de los biólogos contemporáneos–, debían ser definidos desde un punto de vista evolutivo. Después diseñamos el enfoque didáctico: la introducción de cada tema y los recursos adicionales de cada capítulo (resúmenes y cuestionarios). Luego preparamos el índice general de las siete secciones del libro: biología celular, genética, biología molecular, evolución, diversidad de la vida, fisiología de animales y plantas, y ecología. Cada sección incluye un número variable de capítulos que fueron revisados por unos 50 colaboradores argentinos y extranjeros. El libro es el resultado de los prolongados diálogos que mantuvimos con cada uno de estos especialistas.

–¿Fue complicado coordinar el trabajo de tantas personas?

AS: –Sí, pero el correo electrónico agilizó la tarea. En muchos casos nos hubiera gustado mantener reuniones personales, pero no siempre fue posible. Tuvimos un colaborador que viajaba constantemente y nos escribía desde distintas partes del mundo. En todos los mensajes elogiaba la calidad del contenido del capítulo, pero nunca nos mandó la nueva versión que le habíamos encargado. Otro colaborador perdió en un aeropuerto la valija donde llevaba las galeras de un capítulo con anotaciones y correcciones. La valija apareció poco después en Argelia. El texto llegó a nuestras manos después de viajar por varios países. Cada capítulo fue corregido varias veces, la mayoría tuvo diez o más versiones. Con algunos colaboradores mantuvimos acaloradas discusiones antes de ponernos de acuerdo. Buscábamos que el texto resultara de lectura fluida y accesible.

AM: –Es que creemos que a la hora de enseñar y aprender es importante tender puentes entre las diferentes ramas de la biología, “traducir” sus distintos lenguajes para que las distintas especialidades puedan reflexionar en conjunto sobre problemas socialmente relevantes. La idea es “democratizar” el saber científico, convertirlo en una herramienta para la participación ciudadana.

–¿Qué novedades hay en la séptima edición?

AS: –Nuevos capítulos, debates sobre los efectos de los avances biológicos en la sociedad y sobre las cuestiones éticas de sus aplicaciones. Además, por primera vez, los lectores del Curtis podrán acceder a material adicional disponible en Internet. En el sitio web, los estudiantes encontrarán autoevaluaciones animadas, material sobre la historia de la biología y sobre los niveles de organización de los seres vivos. Para los docentes hay, entre otras cosas, una galería de imágenes para preparar diapositivas, las respuestas a los cuestionarios del libro, novedades académicas y preguntas adicionales que se irán renovando en forma periódica.

–Da la impresión de que la pasaron muy bien preparando el libro...

AS: –Es un privilegio haber recibido este legado de Curtis y Barnes. Nos encanta seguir manteniéndolo vivo. Esperamos continuar la tarea con la misma inspiración que orientó a las autoras originales: “(...) la biología, al igual que las artes plásticas, la música y la literatura, es una aventura para la mente y un alimento para el espíritu”.

AM: –Fue un enorme placer contar con un material previo excelente. Ya antes de intervenir como coautora apreciaba mucho la presentación del libro y la calidad de su contenido.

AS: –Bueno, ahora nos tenemos que ir. ¿Querés hacernos una última pregunta?

–¿Cómo se transformó la señora del cuadro de Ribera en la mujer barbuda?

AS: –Te doy una pista: se debió a un cambio metabólico. La información para elaborar una respuesta más precisa está en las páginas del Curtis.

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