futuro

Sábado, 13 de marzo de 2004

Todos los caminos conducen a Turing

El gran matemático inglés Alan Turing (1912-1954) tuvo una participación importantísima en la Segunda Guerra Mundial, cuando el destino de los aliados se vio complicado por el ingenioso sistema de cifrado de la marina alemana, llamado Enigma, que parecía imposible de decodificar.
Como parte de sus investigaciones sobre los famosos axiomas de Euclides, Turing había estado trabajando en la posibilidad de que una máquina pudiese calcular. Desarrolló, primero teóricamente y luego lentamente en la práctica, un aparato que trabajaba en base dos (es decir, en código binario) y que, a partir de determinada información, podía tomar decisiones. O sea, lo que ahora llamamos computadora.
Mientras realizaba este trabajo, en 1938, fue visitado por Alistair Denniston, el encargado de la Escuela de Códigos y Cifras del Gobierno británico. Hacía tiempo que venían vigilando el accionar de Hitler e interceptando sus transmisiones que estaban cifradas con un código que resultaba esquivo. Alan Turing fue a Bletchley Park, lugar donde funcionaba el centro de descifrado de los ingleses. Empezó construyendo la máquina “Bomba”, que permitió descifrar los mensajes de la fuerza aérea germana. El de la marina era una variación que llevó mucho más tiempodescubrir. Por fin en 1942 las comunicaciones de la marina alemana fueron leídas cotidianamente. Pero no tardaron en darse cuenta y mejorar su sistema, por lo que nuevamente los aliados fueron incapaces de entender los mensajes. En ese entonces comenzó el desarrollo del “Colossus”, una computadora para descifrar mensajes. Evidentemente la computadora también nació como arma de guerra: faltaban dos años para que se desarrollara Eniac, la primera computadora de los Estados Unidos.
Turing fue condecorado con la Orden del Imperio Británico, medalla que no lo salvó, diez años después, cuando la policía se enteró por casualidad de la homosexualidad de Turing y lo detuvo. En el juicio posterior nunca negó su elección sexual y fue condenado a un año de prisión, que le fue condonado a cambio de un tratamiento con hormonas femeninas que le produjo terribles cambios en su cuerpo. Al poco tiempo se suicidó.

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