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Viernes, 30 de octubre de 2015

COSAS MARAVILLOSAS

Pollera pantalón

Frida Kahlo y Violeta Parra fueron las primeras elegidas para la colección Antiprincesas, una iniciativa editorial que destaca a grandes mujeres latinoamericanas.

 Por Flor Monfort

Moverse, creer en los propios sueños, caminar contra la corriente y muchas veces por la cornisa son algunas de las enseñanzas de dos vidas que marcaron a fuego el espíritu latinoamericano. Con ellas, las historias de Frida y la Violeta Parra, es que despunta una colección de libros que Sudestada y Chirimbote sacaron a un mercado saturado de disfraces de monja. No es que compitan directamente con ese tipo de producto y mucho menos que las propuestas para niñxs no hayan empezado a virar para lados más reales y menos estereotipados, pero se destacan en la oferta de literatura infantil por la fuerza de sus ilustraciones, la potencia del relato y la contundencia de un equipo que trabajó a conciencia.

Lxs chicxs de hoy, atravesadxs por las nuevas tecnologías, piden niveles de lectura variados y dinámicos, y en esa línea es que trabajan los textos de la periodista Nadia Fink. Ella dice a Las12: “Queríamos contar historias de mujeres latinoamericanas bellas, rebeldes, desalineadas, imperfectas... en una palabra, reales. Rescatar su historia para chicas y chicos era una idea que teníamos hace mucho tiempo, y los trazos de Pitu Sáa materializaron ese proyecto. Después nos dimos cuenta de que estábamos oponiendo en la figura y las vidas de estas mujeres todo lo que nos venían machacando con las princesas de cuentos tradicionales: ante la quietud estas, mujeres que salieron a construir su propia historia; frente a la espera del príncipe, mujeres con historias de amor y de desamor, de amor libre o de soledad ante la exigencia de que se quedaran en su casa; ante la belleza exterior y planchada de las princesas, mujeres de carne y hueso, diversas, creativas e imperfectas”. Así es que investigaron y se deslumbraron con sus vidas, más o menos conocidas pero nunca tanto como para saber que la Parra dejó ir al padre de sus hijxs con tal de seguir cantando o que la Kahlo tomaba tequila a la par de los varones. Ambas amantes del pueblo y sus orígenes, lo fascinante de ellas es que caminan y conocen su tierra de un modo que estaba vedado a las mujeres.

Los dibujos son hermosos, y las páginas pasan con perfume a collage y mucha data para elegir (unx más chicx se puede quedar en el nivel ilustrado y unx más grande sacarle todo el jugo a la información): allí se destacan las definiciones que se usan en el relato, como “nómade” para hablar de la Parra surcando Chile y cruzando los mares para llevar su canto o “surrealismo”, para explicar la corriente en la que se puede enmarcar el trabajo de Frida. Al final de cada libro hay actividades que incluyen preguntas, nuevos dibujos para hacer desde la inspiración y un cadáver exquisito para seguir con la tradición de dejar ir la mente para hacer arte, algo en lo que tanto creía la mexicana bigotuda. En el caso de la anti-princesa trasandina, el cancionero del final es el moño perfecto para una colección que promete ampliarse, en principio, con Juana Azurduy. Dice así: “Lo que yo cántico es una respuéstica/a una pregúntica de unos graciósicos/y más no cántico porque no quiérico;/tengo flojérica en los zapáticos,/ en los cabéllicos, en la camísica,/ en los riñónicos y en el bolsíllico”.

El lenguaje se vuelve golosina en la era de los emoticones para demostrar no solo que está más vivo que nunca sino que además puede gustar a lxs más chicxs, darles ganas de jugar a hacer canciones y a pensar en las mujeres como diosas de mentes brillantes que eligen por ellas y no por lxs demás.

Colección Antiprincesas de Editorial Sudestada y Chirimbote
Violeta Parra y Frida Kahlo.
Facebook: Chirimbote

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