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Viernes, 15 de abril de 2016

EL MEGáFONO

Sigue alta la mortalidad materna

 Por Gala Díaz Langou (*)

Con #NiUnaMenos, la Argentina visibilizó una realidad poco iluminada previamente: la violencia contra las mujeres. La generación de conciencia que esta iniciativa permitió fue un gran logro. Los medios otorgaron una mayor cobertura a casos de violencia doméstica y femicidios y la sociedad reconoce crecientemente el problema y la necesidad de enfrentarlo. Pero estos casos continúan existiendo (hay un femicidio cada 30 horas y una de cada tres mujeres es víctima de la violencia doméstica) y se suman otros tipos de violencia contra la mujer como la obstétrica. Además sufrimos otras vulneraciones a nuestros derechos más básicos.

La reducción de la mortalidad materna en la Argentina fue el único de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que el país incumplió (en el 2013 3,2 madres fallecieron por cada diez mil nacidos vivos). Los derechos sexuales y reproductivos no tienen una traducción en la práctica en gran parte del territorio y las mujeres son privadas de ejercer su sexualidad libremente. En nuestro país, donde el embarazo no intencional en la adolescencia crece y es una de los principales mecanismos de reproducción intergeneracional de la pobreza, la actual situación resulta inadmisible.

Las mujeres ganamos 27,2 por ciento menos salario por igual trabajo que un varón y las brechas de participación y empleo entre varones y mujeres son significativas. Las mujeres argentinas no accedemos a puestos de decisión (en el sector público y, en mayor medida, en el sector privado) con la misma facilidad que los varones. Y gran parte de esta situación se explica por la sobrecarga que tiene nuestro género en tareas domésticas no remuneradas. Además de ser más pobres por ingreso, las mujeres somos más pobres en tiempo.

Esta realidad no parece permear el abordaje que tiene el Estado. La relevancia de la transversalización de la mirada de género todavía no es reconocida en la mayoría de los ámbitos. Por eso, desde el Programa de Protección Social de CIPPEC creemos clave avanzar con una fuerte agenda de género articulada en cuatro ejes:

1) Propiciar una política nacional de cuidados.

2) Promover la autonomía económica de las mujeres incidiendo para que las políticas educativas y laborales adopten enfoques que promuevan un mayor y mejor acceso de las mujeres al empleo de calidad.

3) Incrementar el poder de decisión de las mujeres reduciendo el techo de cristal.

4) Garantizar el logro de los derechos sexuales y reproductivos generando diagnósticos sobre el embarazo no intencional en el país y las rutas causales detrás de este hecho.

Las mujeres todavía tenemos mucho terreno por ganar para que nuestros derechos no sean vulnerados. Desde CIPPEC continuaremos trabajando, en articulación con organizaciones de la sociedad civil y el Estado, para que el logro de nuestros derechos no dependa del género con el que nos identificamos.

(*) Directora del Programa de Protección Social de CIPPEC.

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