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Viernes, 29 de julio de 2016

FOTOGRAFIA

Felices juntxs

Florencia Trincheri registró su mundo familiar, que la incluye a ella y a sus dos hijxs, y lo convirtió en testimonio de diversidad y amor cotidiano.

 Por Irupé Tentorio

Viven en una casita por el barrio de Chacarita. Florencia Trincheri, la mamá de León y Antonia, antes de empezar hablar sobre su muestra de fotos Carácter, que tiene a sus hijxs como protagonistas, pone a andar un proyector y le arma un cine a Antonia en su propio cuarto. Le dice “ahora te quedas acá tranquila que la mamu tiene que hacer otras cosas”. Esas otras cosas son contar su primer muestra fotográfica, la que empezó como un álbum familiar y que derivó en un total de 2500 fotos con una edición de 32, con la curaduría de Lorena Fernández y la revisión de Romina Resuche (curadora fotográfica) y Leonardo Gracés (fotógrafo).

El ritual de fotos en su hogar es un juego. “Hace poco empecé a usar el flash, entonces en casa lo probamos. A veces con la consigna ‘vamos hacer fotos’, pero muchas otras no”. Es con esa impronta que en el medio de alistarlos para ir al colegio, cocinarles, o en los momentos de descanso, Florencia hace eternas sus vivencias simples, que son como diamantes en bruto.

Al principio las fotos sucedieron, sin ningún tipo de intención, ni trabajo personal, pero al revelarlas, a Florencia la imagen le devolvía detalles visuales de lo cotidiano, que sin ese ejercicio fotográfico no los encontraba. Fueron esos detalles los que la hicieron tomar distancia de su vínculo materno, lo que la ayudó a poder “ver” las fotos, que pronto se convirtieron en un trabajo autoral, es decir, un registro diferente que va más allá de hacer memoria del crecimiento de lxs hijxs y la hermandad que se teje entre ellxs. “Descubriendo a mis hijxs a través de éstas fotos me di cuenta que León tiene una relación intensa y salvaje con la naturaleza, en cambio Antonia es más gestual y crea su propio mundo de fantasías que la hace verse más volátil” dice su mamá. Entonces a Antonia se la ve, en muchas de las fotos, con sus ojos azules y su cabellera con rulos rubios, simplemente flotando en rituales domésticos. Se la ve, también, saltando por el aire, casi suspendida en el tiempo, pero con su mirada focalizada en lo que sucede alrededor. Al contrario de la personalidad de su hermana a León se lo ve de cuerpo entero con postura rígida, en situaciones concretas, como por ejemplo peinándose en el baño de su casa o en el garaje de la de su abuela con un casco de motos.

Su mamá cuenta que “Las situaciones son siempre juegos en casa. Casi todo el trabajo está hecho dentro de nuestra casa. También hay algunas en la casa de su abuela en la provincia de Córdoba, espacios familiares para los tres e interiores como el baño, el cuarto, la cocina o la cama” porque ahora son ellxs tres, y evidentemente, hay una intimidad que necesita vivirse intensamente; son retratos de su propio mundo, que para lxs tres significa libertad. “Este trabajo me llevó a registrar y a darme cuenta de los detalles de su forma de ser, es decir, su carácter propio. Por eso, fue importante encontrar una palabra para definirlo y a medida que fue tomando forma, el nombre y el sentido del mismo se resumió en la palabra Carácter. Que es lo que me interesa que se vea en las imágenes, y que ambos se encuentren en esos momentos fugaces de nuestras vidas, pero que al mismo tiempo, es la creación de su propia vida”. En Carácter hay más fotos de su hija que de su hijo, pero para ellxs no es una preocupación ni una diferencia, y su mamá lo argumenta sabiendo que su hijo León es más concreto y arma y desarma sus situaciones de manera rápida, lo que significa que se aburre de las fotos o al menos de ser fotografiado, en cambio Antonia, que no posa, es dócil para la improvisación y para estar en situaciones donde no se sabe bien qué pasará, ella simplemente confía en el juego que se arma con su mamá y con la cámara, un objeto tan cotidiano entre ellas que desaparece y lo que queda es lo que pasa entre las dos, pero eternizado para volverse a descubrir. Porque la magia de éste trabajo, es cómo resignifican su mundo interior, que muchas veces es vertiginoso.

Carácter de Florencia Trincheri, en Casa Florida, Gral. José M. Paz 1530, Florida (Buenos Aires), desde el 30 de julio al 13 de agosto. Gratis. Más info: casaflorida.com.ar/galeria

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