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Viernes, 5 de noviembre de 2004

cómo ser chic en el baile

Conocer todos los pasos de baile à la page es algo que a las chicas jóvenes les da seguridad a la hora de ir a reuniones danzantes. Empero, según el Anuario de la mujer (Buenos Aires, 1932), “de poco servirá ser una excelente bailarina si no se estudia antes el arte del chic y la distinción, que se basa en la observación cuidadosa de múltiples detalles”. El error más común de las jovencitas atolondradas es dejarlo todo para último momento: es decir, “descuidan revisar el traje y los accesorios hasta minutos antes de vestirse, y entonces vienen el apuro y las carreras locas en busca de agujas, hilo, tijeras, alfileres, etcétera”. Para evitar tales aprietos, lo mejor será preparar todo desde la mañana, “levantándose media hora antes y cerciorándose de que no falta ninguna cinta, ninguna puntada, algún golpe de plancha”.
Si se ha tenido una jornada muy agitada, antes de proceder al arreglo se recomienda recostarse unos veinte minutos con compresas de té de manzanilla bien frías sobre los ojos, para borrar todo rastro de fatiga. Luego se comenzará por el peinado, “evitando la tentación de probar un estilo nuevo, que siempre representará un riesgo que puede exponer a graves contratiempos. Eludir absolutamente los adornos sobre la cabeza que sobresalgan: más de un caballero al que le tocó bailar con una joven engalanada con un peinetón inmenso o una aigrette se acordará muy bien de ignorarla en otra oportunidad”.
En cuanto al maquillaje, se debe moderar la aplicación de polvo, pues poca cantidad sienta mejor que mucha: “Si se pone una capa espesa, lo más probable es que comience a caerse, produciendo molestias a cualquiera que tenga la desgracia de ponerse en contacto cercano con persona tan empolvada”.
El vestido, que si es escotado apenas debe dejar ver el nacimiento del seno, “conviene que sea un término medio, ni tan ajustado que obstaculice los movimientos del baile, ni tan suelto que borre las femeninas curvas”. Por supuesto, zapatos y medias deben armonizar con el traje. A veces, si el calzado es nuevo o la horma estrecha, la danzarina puede sentir dolor en sus pies en la mitad del baile. He aquí, pues, un consejo de oro: “Lleve un par de medias extra consigo, a las que habrá aplicado una buena capa de ácido bórico en la zona de los pies, y durante la noche acérquese a la pieza de vestir o al cuarto de baño para cambiarse”. Y antes de regresar al salón como una Cenicienta cuyo hechizo no se rompe a medianoche, sacúdase unos segundos con el calzado puesto a fin de no envolver a su futuro compañero de baile en una nube de polvo.

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