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Viernes, 18 de noviembre de 2005

SEXUALIDADES

Buenos Aires fiesta

Al menos ésa es la intención de la 14ª Marcha del Orgullo Glttbi. Aquí, una guía para saber de qué se trata cada letra de esa sigla impronunciable.

 Por Florencia Gemetro

Lesbiana

Té Taz. Una infusión para digerir lo indigerible. Una tesina moderna para el mal de ojos. Si su vecina la envidia por sus “novias” déle un Té Taz. Si su madre aún se/le pregunta por cuál fue el error, déle un Té Taz. Aunque es más apropiado para el uso personal, el Té Taz fue concebido por las Mujeres Públicas –colectivo de arte político– para vomitar o digerir la violencia lesbofóbica. “Por nuestras elecciones de vida, las lesbianas generamos enormes conflictos con algunos de los supuestos básicos que estructuran la cultura heterosexual. Ponemos en conflicto a la familia tradicional, a la maternidad, al modelo de relacionamiento sexual típico, etc.”, asegura una Pública. Para Magdalena Pagano, “la visibilidad es una forma de lucha y liberación para sumar eles”. Así define a la Marcha del Orgullo, aunque “es necesario formular un posicionamiento político más claro. Tengo la sensación de que se corre peligro de sumarnos a un espacio despolitizado, desideologizado y carnavalesco”. Pida su brebaje en la marcha. Si el Té Taz no es suficiente, puede acompañarlo con una buena torta.

Intersex

No le gustan las marchas ni las banderas. No sabe si el Movimiento Intersex puede ser parte del Movimiento Lgttb, aunque asegura que, al menos, lo puede contaminar, hacer estallar. Mauro Cabral redobla la apuesta: “La celebración de la diversidad en el movimiento Lgttb es un verso. Algunos tenemos orientación sexual y otros tenemos identidad de género. ¿Las personas I qué tenemos? ¿Mutilación?”. Dos profundas cicatrices surcan su vientre como resultado de intervenciones Intersex. “La I es una poética –dice–, una forma de la erótica o varias eróticas, tiene que ver con poner la carne sobre la mesa. Tratar de tematizar teórica y políticamente cómo algunos pasamos de ser carne a convertirnos en sujetos con el cuerpo.” Para Cabral es una afirmación, el derecho a permanecer en el mundo de una manera celebratoria, “plenamente celebratoria”, dice. Conoció a su compañero de vida hace años. Al cabo de tres meses le contó detalles. “No tenía motivos para sospechar que yo era un ‘hombre distinto’. Se quedó en silencio y me dijo: ‘Siempre tuve la fantasía de acostarme con otro hombre y que la mía fuera la única pija en la cama’”. Se enamoró sin dudarlo.

Transexual

La primera vez que se sintió poderosa tenía diez años. Envolvió su cuerpo en una sábana, era una emperatriz. Diez años más tarde se puso las tetas, se sintió poderosa otra vez. “Atraen a los hombres, los tranquiliza, validan su masculinidad.” Marlene Wayar modificó su cuerpo y su aspecto, es una feminidad, como dice, pero no se siente transexual. “Hay una ficción en la estructuración de los sexos. Las palabras hombre y mujer, transexual u homosexual son categorías creadas por el patriarcado capitalista y occidental, son identidades construidas desde las ciencias médicas, policíacas, jurídicas.” Wayar es integrante de Futuro Transgenérico, una organización compuesta por una veintena de activistas. “Los cuerpos y los roles se pueden resignificar. Una vagina puede envainar, ser dominante, y un pene puede ser pasivo, y dejarse envainar.” ¿Cómo se podría reconceptualizar el placer? “Sexo Solidario” ¿Un ejemplo? “No imaginé la necesidad de hacer un cunilingus y lo hice; algunas mujeres me sorprendieron por su propia libertad.” ¿Más ejemplos? “Una mujer me hizo acabar con una fellatio”, recuerda.

Travesti

En un mundo de gusanos capitalistas hace falta coraje para ser mariposa. Así firma su correo electrónico. Lohana Berkins es salteña, negra, judía, travesti, lesbiana, piquetera. “Estas palabras se funden en el ahora de mi identidad. Ser travesti tiene connotaciones políticas. Una existe en tanto es nombrado o nombrada, entonces, paradójicamente, las travestis somos visibles en términos identitarios, pero somos invisibles en términos políticos y sociales.” La polisemia de su identidad en el discurso se conjuga en el interior, en las prácticas, como un reflejo espeso y heterogéneo, al otro lado del espejo. “Soy activista del movimiento travesti y transexual pero, ésas son definiciones limitantes. El hacer es bidireccional y entrecruzado, es transversal. Comulgué con mi propio cuerpo y entendí que tenía la capacidad de amar sin géneros y sin límites. Reconozco que era misógina, estaba cargada de prejuicios sobre el cuerpo de las mujeres, cuando atravesé esas barreras descubrí la belleza y la ternura del cuerpo de una mujer. Me maravilló y empecé a transitar caminos posibles que sólo me produjeron un inmenso placer.”

Gay

Chongo, chonguito, chongazo, maricón o mariconazo. Ni heterosexuales ni gays. Son Chongos Gratis. Una varieté nómade de breves cuadros teatrales que ironiza el “chongaje”. Una intervención que hace evidente la mercantilización de los cuerpos, esta vez los masculinos. “¿Qué es lo gay? Una herramienta política. En lo personal, no define nada. No tiene más significación que simplificar la idea de sexualidades disruptivas para quienes no lo entienden. La marcha pone de manifiesto esa realidad escondida: la de las opresiones que se ejercen hacia las disidencias sexuales.” Sergio Gastón García, el morocho del pendiente, se siente más afín a las lesbianas y travestis que a los gays. “Es una cuestión de clase, en el barrio todos los putos tenían que ser travestis para convertirse en objetos de deseo y ser travestis, a su vez, era un acto de valentía. Después armé un personaje para que no me cagaran más a palos hasta que pude darle lugar a todo lo que había reprimido. Un puto tiene que ser alegre, prolijo, cuidadoso de su cuerpo y de su casa. Yo no soy nada de eso.”

Bisexual

Nada más lejos de una fiesta swinger. No es un juego entre chicas. Tampoco un sentimiento pasajero ni un tránsito errante y timorato hacia la promiscuidad o un paso inequívoco, en el mejor/peor de los casos, hacia la “homosexualidad”. Señores, señoras. ¡¡La bisexualidad existe!! “Vivimos en sociedades multisexuales, hay gente que ejercita esa potencia y hay gente que no. Más bien me inclinaría a pensar que, en realidad, las Marchas del Orgullo deberían llamarse marchas multisexuales o mutigenéricas”, asegura Leonor Silvestri, joven poeta, activista del Proyecto Cultural Brandon Gay Lee. “Las cosas se deciden de una vez y para siempre, si sos mujer tenés que ser mujer siempre, es la ley de la heterosexualidad. Se imponen condiciones que no pueden modificarse, funciona como el idioma analítico de (John) Wilkins, se estipulan casilleros inamovibles. Sin ir más lejos, hace un par de años no podía conocer a una chica si no le mentía, hay mucho discurso, se cree que estar con una mujer significa mejor calidad de sexo. Sin embargo es una construcción. Yo tuve malas y buenas experiencias con mujeres y varones.” ¿Usted qué piensa?

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La marcha del orgullo glttbi saldra el sabado 19, a las 18, desde Plaza de Mayo a Congreso.
Imagen: Gabriela Bacin
 
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