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Sábado, 2 de mayo de 2009

“Las elecciones son nuestra Navidad”

Con más post, más polémicas y más análisis que nunca, los blogs políticos demuestran que, aun en tiempos de crisis de representación, la gente quiere saber de qué se trata cuando se acercan las elecciones. La politóloga María Esperanza Casullo, creadora del blog artepolítica, analiza el renacimiento de las apasionadas discusiones de café que propone la virtualidad.

 Por Veronica Gago

La efervescencia analítica que se vive en circunstancias preelectorales persiste aun en tiempos actuales, signados por la llamada “crisis de la política”. Una prueba de ello es la proliferación de blogs, espacios donde se suman cada vez más voces, informaciones, debates y registros –a veces poco usuales– para pensar la escena política. Artepolítica es uno de ellos, con llegada y repercusión creciente. Un sitio virtual donde se suceden diatribas, especulaciones, análisis y comentarios al calor de la coyuntura y con espesura de análisis. María Esperanza Casullo, politóloga y una de sus creadoras (junto a su marido y otros dos amigos), analiza para Las/12 por qué es posible pensarlos en contrapunto a los medios tradicionales de comunicación.

¿Cómo funciona el blog artepolítica? ¿Definen temas, planifican ejes de debate, buscan intervenciones periódicas?

–El blog es grupal pero la escritura es individual: quien tiene algo, lo postea. Yo soy, tal vez, quien más frecuentemente escribo. Todo es muy fatto in casa y para nada predeterminado. Te diría que con los temas de debate no hay mucha planificación, no hay reuniones de comité editorial. Es bastante repentista, leo algo en algún medio, o veo alguna noticia, o tengo alguna charla con un colega o amigo que me deja una idea rondando en la cabeza, escribo algo y lo publico. Igual, hay temas que son verdaderas obsesiones y sobre éstos salen posts más largos y académicos: por ejemplo, el populismo, el discurso sobre el clientelismo, las políticas sociales, la pobreza. Yo diría que hay dos tipos de posts: los más cortos y repentistas, y los más largos y trabajados. Por ahí estos últimos los voy escribiendo durante dos o tres días, a veces más.

Si tuvieras que precisar la singularidad de los blogs de análisis políticos, ¿qué dirías?

–Es muy importante la interacción con los lectores/as, a través de los comments, y con los amigos y colegas de nuestra red de blogs, aquellos a los cuales leemos y comentamos. Muchas veces los temas rebotan de un blog a otro, con gente que escribe, se debate y se comenta entre sí. Esta interacción constante entre bloggers y comentaristas (que muchas veces alternan entre los dos roles) creo que es lo más especial, y valioso, que tienen los blogs. Además, es valiosísimo para alguien que vive de escribir y desarrollar ideas. Te mantiene afilado. Si escribís y te mandás una pifia a los tres segundos hay alguien diciendo “hey, esto es una huevada”.

La crítica inmediata y desembozada es una de las grandes diferencias...

–Creo que esto diferencia mucho a los blogs de los medios tradicionales. Ha pasado varias veces que al poner un blog un periodista (caso Zlotogwiazda y Tenenbaum) se sorprende por las críticas que reciben en los comments. Hasta diría que se ofenden. Welcome to my world, piensa el blogger. Un periodista de un “trad med”, sobre todo los muy conocidos, tiene poca interacción con los/las lectores/as y, en general, está protegido por el aparato enunciativo del medio, que crea autoridad autoral. Eso en el blog no existe, los errores te los hacen saber en tres segundos.

¿Este tipo de blogs se activa especialmente en período preelectoral?

–Sí, los blogs se activan en tiempo de elecciones. Suben mucho las visitas, suben los comentarios, sube el interés en temas de política. Las elecciones son nuestra Navidad.

¿Creés que se genera una perspectiva específica del análisis, propia del medio?

–No creo que haya una “perspectiva blogger”. Una cosa que me llama la atención poderosamente es que en la blogósfera hay de todo. Hay un montón de gente que, creo, era un autor buscando un formato, y lo encontró con el blog. Hay bloggers que son académicos, hay otros que no tienen título ninguno, hay gente joven, grande y mediana. Esto creo que es otra diferencia con los medios tradicionales: varios periodistas conocidos (no todos) pusieron blogs y, a decir verdad, no son demasiado interesantes, o lo son menos que sus otras producciones. No se puede “trasladar” el know- how de un formato a otro tan fácilmente: la meritocracia de la blogósfera tiene reglas totalmente propias.

Dicho esto, yo creo que hay dos características identificables: primero, en los blogs hay voces. Voces individuales. La primera cosa que debe hacer un blogger es construirse una voz propia, o sea, algo que es lo opuesto de la enunciación más despersonalizada de los medios tradicionales. Lo segundo es que la mayoría son especialistas: en economía, en ciencia política, en política del conurbano. No son generalistas, y tratan los temas de los que saben con mucha profundidad. Además, no están restringidos por las limitaciones de los formatos periodísticos: si se les canta escribir 10.000 palabras sobre una elección en Lanús, o escribir una semana seguida sobre la evolución de las ventas de soja, lo hacen. La data que circula en los blogs es impresionante. José Pablo Feinmann dijo: “cualquier pelotudo tiene un blog”; eso no sería nada soprendente. Lo sorprendente es que hay un montón de especialistas muy serios que tiran data superjugada y análisis por los cuales se paga mucha guita en el sector privado en sus blogs, y sólo por amor al arte.

¿Qué de tu biografía te inclina y/o nutre al análisis político?

–En mi caso, yo no tengo militancia política sistemática previa. Sí vengo de una familia muy política, me dedico a la ciencia política, y me encanta la política. Soy de esas personas capaces de quedarse hasta las tres de la mañana discutiendo política en un café. Y me indigno, me indigno con facilidad. Diría que esa indignación es el principal motor para escribir. El segundo motor es mi insatisfacción con el discurso académico. La academia tiene grandes cosas, y yo siempre quise dedicarme a eso, pero la academia hoy, paradójicamente, no es polémica. El conocimiento está sectorizado y especializado, todo el mundo persigue los requisitos burocráticos para la beca esta o aquella, y sólo se publican en los journals aquellos artículos que repiten más o menos los mismos argumentos. Yo también lo hago, son las reglas. Pero a mí me divierte la política de la calle, y la polémica sobre la política. Puedo decir que, gracias a Dios, cualquier pelotudo puede tener un blog, porque a mí me encanta tener el mío.

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