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Viernes, 30 de octubre de 2009

MONDO FISHION

El estilo francés aquí y allá

Mientras la magia de Facebook acerca las imágenes de los últimos gritos parisinos, Buenos Aires se convierte en escenario de las andanzas de Yves Saint Laurent y otras glorias de la moda.

 Por Victoria Lescano

Puro París. Los últimos gritos de la moda en carteras Vuitton cuelgan de los brazos de modelos ataviadas con pelucas de colores a la usanza de muñecas de cartoons japoneses y zapatos con pompones. Suma el ardid de invitar a los cultores de la comunidad Facebook a ver la pasarela desde la soledad de sus computadoras y la recreación de vestidos para mujeres anfibias propuesto por McQueen en una puesta con varias secuencias. Primero la brasilera Raquel Zimmerman posaba desnuda en alguna playa y rodeada de víboras mediante un corto de Nick Knight. Acto seguido, iluminadas por robots y ya en la pasarela, una multitud de mujeres ostentó vestidos cortos con animal prints tecnologizados y en colores inéditos. Iban ellas montadas a los zapatos más excéntricos y fetichistas. Por ejemplo, los creados por Yantourny, el zapatero que inició la modalidad de lista en espera y hacía esperar años a sus clientas por sus creaciones risqué.

Mientras tanto, Buenos Aires, entre el 26 de octubre y el 4 de noviembre, celebra los estilos parisinos en su calendario social. Vale destacar el rescate y la exhibición en la Alianza Francesa de cuatro films del director David Tebouil. Imperdible Histoires de Elle, documento único del estilo e ideología de la famosa revista. Dos de sus películas celebran la figura del diseñador Yves Saint Laurent: Yves Saint Laurent, le temps retrouvée e Yves Saint Laurent, 5 Avenue Marceau 75116 Paris.

“Me gustaría ser un beatnik”, dice el modisto en este repaso de su vida que incluye tomas de su infancia en Orán y muchas anécdotas, como aquella de cuando con apenas tres años sugería a sus tías que fueran a cambiarse de ropa. El pequeño Yves jugaba a tener su casa de modas en París, dibujaba los trajes para mannequins inexistentes. A los 21, aún con cara de colegial y sus emblemáticas gafas de carey, se lo ve saludando cual príncipe en un balcón, heredero obligado de Christian Dior tras la repentina muerte del modisto.

Desfilan además los testimonios de las amigas y de las musas. Betty Catroux, por ejemplo, dejó sentado que se conocieron en un night club parisino y que además de compartir el gusto por la ropa de cuero negro compartían el gusto por los excesos. Recordemos que Yves casi no tuvo adolescencia y diseñaba colecciones en apenas dos semanas. El relato de Pierre Bergé, la pareja de Y.S.L. y socio hasta 1990, describe su frágil perfil psicológico no sin cierto cinismo, desde un living parisino y rodeado de loros.

Yves mira a la cámara y deja sentado su gusto por la moda democrática y la llegada del prêt-à-porter. “Desearía hacer trajes baratos que pudieran comprar todas las mujeres, detesto los precios de la alta costura y detesto a la burguesía.” Sus dichos vuelven a cobrar fuerza cuando su amiga LouLou de la Falaise narra un viaje a la Unión Soviética, que luego disparó la célebre colección dedicada a Estilos Rusos. “Alguien le preguntó cómo debían vestirse las mujeres y él, en lugar de internar vender, les aconsejó: usen sus trajes populares que son fabulosos, pidan prestado el abrigo con pieles de su marido, téjanse faldas rectas y poleras con lana, ahora sí intenten cambiar el estilo de los zapatos porque los que veo acá son espantosos”.

El film recobra además realizaciones risqué filmadas por Yves y que ilustran sus conocimientos sobre las mujeres. De un dibujo animado sobre una mujer enamorada de un bombero que incendia la casa con tal de conquistarlo a sus enunciaciones sobre la apropiación de la silueta masculina remitirse al célebre smoking de los años ‘60: “Las percibí muy inseguras con algunos vestidos y a los hombres siempre muy seguros con sus trajes, de ahí que pensé un modo de vestirlas con trajes prestados de la ropa masculina, con camisas de colores y para que ellas tuvieran la misma seguridad”. Un corto avant garde ilustra su aproximación al unisex: exhibe a una pareja flirteando e intercambiándose las ropas mientras discute el modo correcto de situar los botones según el sexo.

Pero esto no concluye aquí. La semana francesa en versión porteña admite una serie de soirées culturales en La Bibliothéque del hotel Sofitel —Arroyo 841—. Hoy viernes, por ejemplo, la periodista Monique Majerowicz, quien fue directora de la publicación Marie Claire, dará una charla sobre “Moda y tendencia”.

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