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Viernes, 21 de octubre de 2011

MúSICA

Los gozos y las luces

Gozar hasta que me ausente, el primer disco de Paloma del Cerro, donde vida, Pachamama, sonido y poder entrelazan felizmente la cultura coplera y el folklore con sonido electrónico e invitan a un viaje que hasta se atreve a llevar las recopilaciones de Leda Valladares a la pista de baile.

 Por Miss Bolivia

Podría ser en el arroyo, cruzando el cerro o al pie del sauce. Pero el encuentro es en un bar de Almagro con audioteca y paisaje propios: bocina, frenada, cafetera espresso y wuachiturro al palo. Un té por favor.

Y Paloma vuela. Paloma Kippes, conocida también como Paloma del Cerro llega, sonríe, y sugestión aparte... nos fuimos de tour mental ahí donde la Pacha, donde está la Madre.

Hace un par de años que tomó la decisión de retirarse del frenético universo de la publicidad y el palo audiovisual (trabajó en agencias, la guerreó de free lance, asistió a directores como Caetano y Muscari, entre otros), para dedicarse de lleno a la música en sus distintas facetas. Luego de transitar más caminos y cortadas, hoy estrena su primer y esperado disco oficial, que bautizó Gozar hasta que me ausente.

¿Hacemos una cartografía de tu recorrido musical?

–La música estuvo conmigo desde siempre, con sus variaciones en presencia e intensidad. Específicamente, trabajo con música desde hace diez años, cuando comencé a laburar en cine y publicidad como productora, realizadora y sonidista. Pero en esos tiempos, la producción propia estaba en segundo plano. Por fuera de lo laboral, lo primero fue Opensours, en el año 2003 (aludiendo a las políticas de open source o de código abierto/copyleft), un proyecto que iba de música electro-punk de protesta; allí tuve mi primera experiencia como frontwoman sobre un escenario. También canté en la banda rockabilly Las Chaquetas de Cuero. En paralelo, estuve desde el principio en contacto con el productor y músico experimental Grod Morel, mi gran aliado, improvisando sobre bases y programaciones que él me acercaba para ponerles voz. Allí comenzó todo lo que luego de varias mutaciones y mucho aprendizaje hoy decantó en el disco. Agradezco que el canto haya llegado a mi vida. Lo considero un regalo que se manifestó; nunca había estudiado y de repente, vino.

Hablás de mutaciones y aprendizaje. Algo se puede entrever, considerando que del electropunk a las compilaciones de coplas y el folklore electrónico hay un intervalo importante. ¿Qué pasó?

–Pasó que cambiaron los planos y la música tomó la delantera. Hace unos años, estaba en medio de un rodaje en Madrid e irrumpió espontáneamente la certeza de no querer y no tener que trabajar más en el mundo publicitario. Me estaba quemando. Y no me desesperé pero comencé a hacerme cargo del viraje. Desde entonces, tanto en la música como en la praxis de la vida cotidiana, fui recuperando la conexión natural relegada. Si estamos acá para ser felices... Pero no con esa felicidad exitista que nos vende la publicidad: la felicidad no está en lo material ni a palos. Y el nombre del disco habla de eso. La misión consistía en relajarme, reconectar y recibir la música. Otra marca importante fue comenzar a estudiar canto andino con Miriam García. Me aproximó a los motivos populares, las compilaciones de Leda Valladares e Isabel Aretz, las métricas de bagualas y vidalas, las formas de colocación y el pulso de la tierra que invoca la caja chayera unida al canto. Empecé a conectar con el folklore, la música de raíces y la Pachamama con alto grado de conciencia e intensidad. Y ahí llegó Paloma del Cerro. Cantaba una selección de coplas sobre los beats de Grod y los probaba en fiestas o en algún miniset o zapada.

VOLVER A CERO: RESET

Entre mutaciones y aprendizaje, Paloma conoció a Nagendra, músico percusionista y cantante: “Ese encuentro le dio origen al disco”. Junto a él y Rodrigo Guerra, Paloma comenzó a cantar en el proyecto paralelo Volver Acero, un trío de música étnica que propone un repertorio transversal de cuatro horas conformado por mantras, improvisación, cantos devocionales a Orishas, la Pacha y otras fuerzas, e instrumentado con laúd, derbake, djembé y flautas: “Buscamos tomar lo más nativo de la música para entrar en estados de conexión superior”, cuenta.

El regalo del canto llegaba por todos lados: cuenta que, en una oportunidad, asistió a una ceremonia de toma de ayahuasca y la cantante de la rueda se quedó dormida: “Entonces me invitaron a cantar y ufff, seguí reconfirmando el regalo del canto y el lugar de canal que nos toca para que la naturaleza y la sabiduría ancestral se pronuncien. Improvisaba, la Tierra fluía por mi voz y todo era vibración. El arte de improvisar es el arte de volver a cero y en la música tiene que disolverse el ego para poder lograr la comunión y sanar. Cada uno es su propio curandero”.

Con el acopio de nuevas experiencias y un acrecentado capital musical y espiritual, se fueron alineando elementos, aparecieron las personas indicadas y el disco se perfiló: “Para completar la sincronía, tuve la bendición de cruzarme con Remo Leaño, un letrista y coplero jujeño de cuarta generación, que escribió parte de las letras que luego poblaron el disco. Trabajamos en presencia y a la distancia también”, dice.

Con el motor caliente y bajo la producción artística de Guillermo Porro sumada al know how ejecutivo de Paloma, se prendió la máquina: fue con Grod y un micrófono a grabar las percusiones, kalimbas y flautas de Nagendra y las combinaron con las programaciones. Se incorporaron elementos complementarios y de procedencias muy distintas como el charango, el scratch de Migma y las guitarras de Rafael D’andrea, claves para generar la amalgama entre los componentes étnicos de tracción a sangre y los electrónicos con sonido 2012 donde Paloma pudiera montarse y fluir.

Además de la composición instrumental, la convivencia armónica de estilos refleja el origen plural y genuino desde donde el disco fue parido. “Si somos todos canal y las melodías ya están ahí, el arte es el de unir, hilvanar. Podemos hacer tan poco”, resume.

Y sin embargo se advierte la impronta genuina de Paloma del Cerro a la hora de interpretar y seleccionar contenidos. En la apropiación y libre versión de motivos populares como “A la mañanita”, “Quichua” y “Alegre noche”, encontramos interpretaciones de vidalas anónimas que distan del copy/paste rústico-electrónico y proponen una vuelta de tuerca, una fusión distinta que genera movimiento y le imprime vida a la tradición oral. Electro-carnaval, vidalas con mutación a trip hop y claves de dancehall y otras próximas al reggaeton y el samba reggae, van y vienen sin dejar de lado el pulso madre y el respeto por la expresión popular.

El disco transita momentos viajeros y muy intensos, formados sobre colchones vocales e instrumentales y una seguidilla de imágenes auditivas que evocan lo visual a modo de banda sonora, oscilando entre lo divino y lo prenatal, lo épico y lo introspectivo, y con compromiso en la fusión de instrumentos con los sonidos de la naturaleza. La aplicación de efectos y distorsiones acompañan la estética onírica del Gozar...

Los temas “Minas”, “Lento” y “Gozar hasta que me ausente” acercan líricas comprometidas donde, sin descuidar la poesía y la belleza musical, se manifiestan contenidos de protesta y conciencia denunciando la violación de recursos naturales y la aceleración babilónica de estos tiempos. Curandera Curando, proclama el poder de la Pachamama, el sonido y la naturaleza como fuente y medio de sanación del cuerpo y el alma para purgar lo tóxico.

Paloma del Cerro desconectó para reconectar, desarmó para armar, escuchó para reciclar, transmitir y andar nuevos caminos fusionando tierra y tecnología. Actualmente distribuye su dedicación entre la banda, la docencia de canto y el trabajo en una ONG desarrollando proyectos sociales vinculados con la sustentabilidad.

Paloma vuela. Nos despedimos y puedo sentir que tranquilamente sigo en la postal del cerro y el sauce aunque esté por Medrano y Corrientes. Y es que me protege este bendito auricular.

Paloma continúa presentando Gozar hasta que me ausente luego de su lanzamiento oficial el viernes pasado, a sala llena y dejando a más de cien personas afuera. La acompañan Grod Morel, Rafael D’andrea, Nagendra, Remo Leaño, DJ Migma y Santiago Hernández. La cita es el sábado 29 en Casa Brandon, L. M. Drago 236, a las 21 hs.

Más: www.soundcloud.com/palomadelcerro

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