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Lunes, 4 de julio de 2005

FúTBOL › OPINION

River está un poco mejor

River está un poquito mejor que Boca, fundamentalmente porque el año que viene tiene la posibilidad de jugar la Copa Libertadores –que en los últimos años pasó a ser lo más importante en la vida institucional de los grandes– y Boca, no. En estos días, con la herida abierta de la eliminación ante el San Pablo, el consuelo de los de la banda parece medio pavote, pero dentro de un tiempito se valorará de otro modo. Es verdad que River tiene más urgencias que su clásico rival para conseguir el torneo continental, pero ningún hincha boquense que se precie de tal se sentirá cómodo cuando vea la Copa por TV, con River en la pantalla.
Boca está peor porque el presidente del club, movido por sus ambiciones políticas, logró un golpe de efecto con la incorporación de Maradona en un cargo medio japonés, tapó el fracaso de un año negrísimo y a la vez encendió la mecha de un escándalo que seguramente estallará en algún momento. Diego Maradona, que no es ningún gil y sabe por qué lo llamaron, hace la suya. Pero es casi inevitable que choque con Macri, o cualquiera que lo represente. Y ya se sabe quién va a pagar los platos rotos.
La llegada de Basile, que debía ser tomada con beneplácito, es resistida por gran parte de los hinchas boquenses y por la casi totalidad de los periodistas que caminan cómodos sobre las líneas que les bajan los dirigentes. Si a Basile le va mal, también le va a ir mal a Maradona y la plana mayor –y los medios funcionales– recordarán que ellos hubieran preferido a Falcioni. No va a ser nada sencilla la gestión de Basile, especialmente cuando deba sostener a algunos futbolistas que se incorporaron al club, como Insúa. Jugador fino, medio pecho frío, un poco lagunero, apunta para formar parte de la lista de incomprendidos que integraron Gaitán, Pandolfi, Rubén Da Silva, Rudman, Trellez y Ezequiel González, entre otros. En las inferiores, por otra parte, no asoman valores interesantes como para entusiasmar. Con un técnico que se fue defraudando, con uno que llega sin consenso, con Macri mirando para otro lado, con Maradona que es un volcán hoy apagado pero puede entrar pronto en erupción, con jugadores que abren muchos interrogantes, sin grandes objetivos a la vista, el futuro no parece claro.
River, por su parte, se quedó sin Mascherano, Lucho González y Diogo, lo cual no es bueno; pero también se va quedar sin Ameli y/o Tuzzio, lo cual es muy bueno para oxigenar el clima interno. Con Costanzo y/o Lux, Federico Domínguez, Gastón Fernández, Gallardo y Farías tiene una base interesante. Y con el entrenador no hay conflicto a la vista, mucho menos ahora que por lo menos se sabe que, en medio de las desgracias, se dio la suerte de entrar en la Copa. River está un poquito mejor que Boca; es la sensación que da ver a uno en terapia intermedia y al otro en terapia intensiva.

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