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Lunes, 16 de abril de 2007

FúTBOL

Carrizo

La actuación del arquero fue fundamental, salvando tres mano a mano cuando su equipo ya estaba en desventaja. El otro gran destacado en el conjunto de Núñez fue Mauro Rosales, autor del empate.

 Por Adrián De Benedictis

Para que River volviera a esquivar la derrota en la cancha de Boca hubo dos protagonistas fundamentales: Juan Pablo Carrizo y Mauro Rosales. Más allá de que el conjunto de Núñez sigue sin sumar de a tres puntos, entre ambos provocaron que su máximo rival perdiera la punta del torneo Clausura.

Carrizo (8) tuvo una gran incidencia al convertirse en héroe por salvar la caída de su arco en varias oportunidades. Luego de sufrir el gol, ganó tres mano a mano: dos ante Palacio y uno ante Palermo. Luego respondió bien ante un remate de Cardozo, un derechazo de Riquelme, y ante una volea de Palermo. Además de transmitir mucha seguridad, en el segundo tiempo rechazó con el pie un tiro libre ejecutado por Riquelme, después de que la pelota rozara en un compañero.

El otro jugador que mantuvo un nivel elevado fue el cordobés Rosales (8), que exigió siempre a la última línea local, y sobre todo a Clemente Rodríguez. El ex Ajax de Holanda se destacó moviéndose por los costados, y con mucha velocidad. Además, anotó el tanto del empate definiendo de zurda, para ubicar la pelota al lado del palo derecho de Caranta.

En el tercer escalón se encuentra Tuzzio (7), que fue el más firme de la defensa visitante durante todo el partido. El jugador cubrió bien las espaldas tanto de Nasuti como de Domínguez. En la acción del gol de Boca no llegó a cortar el ingreso de Ledesma. Belluschi (6) volvió a fallar en la conducción y recién al final tuvo mayor precisión en las asistencias a los delanteros. El volante estuvo cerca de convertir dos veces: en la primera la pelota salió afuera luego de rebotar en Díaz y después su remate se fue desviado.

Ruben (6) tuvo dos tiempos bien diferenciados. En el primero no generó peligro y tampoco probó al arco. En el segundo mostró mucha movilidad y empuje. Incluso en el descuento le pudo haber dado el triunfo a River, pero con un zurdazo cruzado la pelota se fue al lado del palo, y luego cabeceó, sin marca, por arriba del arco. Ferrari (6) descuidó la marca al principio y se paró cerca de la mitad de la cancha. Luego exhibió más serenidad, y casi no pasó al ataque.

El resto de los jugadores de River tuvo una participación discreta. Nasuti (5) comenzó sin dar garantía en la marca, y en la segunda parte estuvo más seguro y no se dejó anticipar. Un error en un salto casi termina en gol de Palermo, y después cruzó justo ante un tiro de Riquelme. Domínguez (5) tuvo muchos problemas para detener a Palacio en el comienzo, y cuando pudo tranquilizarse aportó también en ofensiva llegando por su lateral. Se excedió en el juego brusco. Fernández (5) fue participativo en el desarrollo del juego, pero en varios pasajes no influyó. El juvenil tuvo una chance para convertir, pero su cabezazo salió al lado del palo.

La pareja de volantes centrales, Ahumada (5) y Ponzio (5), no pudo complementarse para marcar a Riquelme en la primera parte, que recibió siempre libre y con espacios. Recién en el segundo tiempo encerraron mejor al estratega de Boca, y Ponzio puso un poco de claridad en las entregas. De los tres que ingresaron en la segunda mitad, Lima, Galván y Abelairas, sólo el primero tuvo un poco más de influencia, pero sin ser decisivo.

Si bien River se encuentra lejos del ideal pretendido, el segundo período dejó pequeñas cosas para la ilusión.

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Imagen: Jorge Larrosa
 
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