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Lunes, 12 de febrero de 2007

CONTRATAPA › ARGENTINA SE CLASIFICO PARA LOS CUARTOS DE FINAL DE LA COPA DAVIS

Indomable

Juan Martín del Potro debutó a lo grande, con una victoria en cinco sets sobre Jürgen Melzer, que definió la serie ante Austria. Luego, Cañas venció a Peya y selló el 4-1 definitivo. En abril, el rival será Suecia.

La devolución se transformó en un winner y sus 197 centímetros se desplomaron sobre la veloz cancha del Intersport Arena. De inmediato, el capitán Alberto Mancini corrió hacia él y lo cubrió con un abrazo interminable. Es que el tandilense Juan Martín del Potro, 18 años cumplidos en septiembre, debutante absoluto en la Copa Davis, acababa de vencer al austríaco Jürgen Melzer en cinco sets y, sobre todo, le había dado el punto decisivo al equipo argentino para avanzar a los cuartos de final. Allí, entre el 6 y el 8 de abril, el adversario será Suecia, como visitante, aunque falta demasiado tiempo como para especular sobre protagonistas y posibilidades. Ahora es el momento de Del Potro, la esperanza del tenis argentino que está empezando a confirmar todo lo bueno que se viene hablando sobre su futuro. Tanto que opacó otro triunfo de Guillermo Cañas, que con todo definido superó 4-6, 6-1, 6-4 a Alexander Peya y concretó el 4-1 con que se resolvió la serie.

“Fue el mejor partido de mi vida. Se lo dedicó a Tandil, a Necochea y a toda la Argentina”, alcanzó a decir Del Potro entre lágrimas cuando le entregaron un celular en la transmisión televisiva. Le acababa de ganar 7–6 (7-4), 3-6, 6-4, 4-6, 6-2 a Melzer luego de más de tres horas de juego y de darle el pase a Argentina en su primera presentación en la Copa Davis. Puede que no haya sido su mejor partido, pero sí el más importante. Por primera vez ganó un juego a cinco sets. Hace menos de un mes, en la segunda ronda del Abierto de Australia, se tuvo que retirar en el último parcial ante el chileno Fernando González, cuando terminó acalambrado. “Todavía no estoy para jugar cinco sets en este nivel”, admitió en aquel momento. Ayer, ante Melzer, desplegó en el último set su mejor repertorio, cuando dominó con su picante derecha y asumió la iniciativa gracias a su variedad de recursos.

Muy equilibrado resultó el primer parcial en el que Del Potro mostró tranquilidad pese a su corta edad y a su debut en la competencia. Tras unos quiebres sucesivos, el tandilense forzó el tie break, donde mostró su mejor versión para quedarse con el set ante un adversario muy irregular, que de la misma forma en que ganaba puntos espectaculares, luego perdía tantos increíbles. Igual, un bajón del argentino posibilitó que el local dominara el segundo parcial, que se lo llevó por 6-4. La reaparición de la derecha angulada de Del Potro en el tercer set inclinó la balanza para su lado. Pero otra vez sus dudas llevaron el partido al último set.

A partir de su inexperiencia y de los nervios, todo indicaba que el panorama no era el mejor para el tandilense. Sobre todo porque Melzer mostraba pasajes brillantes y había recuperado su confianza. Claro que Del Potro desterró todos los pronósticos con su aplomo y su tenis. Aprovechando los errores del austríaco, forzando con el servicio y buscando ángulos con sus golpes de fondo, el argentino dominó con claridad el set para colocarse 5-1 con su servicio. Y si bien vaciló para resolver el partido, volvió a quebrar en el octavo game para cerrar la serie.

“El encuentro era difícil, pero Del Potro exhibió que es un gran jugador”, lo elogió Mancini, que el sábado a la noche lo eligió para el trascendental partido ante la gripe que padece José Acasuso. Y al conocer la noticia, Del Potro no pudo dormir bien, según admitió ayer, pero igual se sobrepuso y consiguió la victoria. “Melzer tenía más presión, ya que estaba obligado a ganar. Pero Del Potro demostró que representa una alternativa muy seria”, sostuvo el capitán, que sumó una nueva alternativa para un equipo que se presentó en Linz con tres jugadores diferentes de los cuatro que lucharon ante Rusia en la final del año pasado.

Es que Del Potro reconoció que se siente más cómodo sobre canchas rápidas que sobre polvo de ladrillo, e incluso admitió que sueña ganar el US Open antes que Roland Garros. Además lo demuestra con los rendimientos. Este año, en Adelaida llegó a las semifinales, donde perdió con el local Chris Guccione. Y en Melbourne, tras pasar sin problemas la primera ronda, lo tuvo a mal traer a González, que luego llegó a la final del torneo. Gracias a esas actuaciones trepó hasta el 67º lugar en el ranking, su mejor posición desde que es profesional. Su carta de presentación ante el público argentino había sido en el ATP de Buenos Aires del año pasado, cuando aprovechó un wild card y llevó hasta el tercer set al español Juan Carlos Ferrero, ex número uno del mundo.

Ya con todo resuelto, Cañas ratificó su excelente momento y batió en un partido muy disputado a Peya. Para colarse al festejo de Del Potro y para sumarse a la lista de variantes que tendrá Mancini de cara a la serie ante Suecia como visitante. Claro que para ello falta; ahora es el tiempo de Del Potro.

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