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Lunes, 1 de septiembre de 2003

TRAS ALGUNAS IDAS Y VENIDAS, SERA EL SECRETARIO DE DEPORTES DE LA NACION

Perfumo, la hora del Mariscal

Kirchner ya tiene a su hombre en Deporte. El futbolista multicampeón, capitán de la Selección, psicólogo social, actualmente periodista y director de la Escuela de Técnicos de River, llega a la función pública tras caerse –por problemas personales– la candidatura de Gonzalo Bonadeo. El Mariscal podría ir acompañado por Claudio Morresi –cuyo nombre ya circulaba– para ocuparse del área de deporte social.

 Por Gustavo Veiga

El deporte le debe a la crisis que distanció al presidente Néstor Kirchner de su vice, Daniel Scioli, un hecho poco frecuente: que se haya tratado el tema de la política deportiva durante casi dos semanas, cuando los sucesivos gobiernos, a menudo, la consideran material desechable. Con el tiempo restará determinarse si la reconvención al ex motonauta se trató sólo de un hecho que apuntó a sacarle su base de sustentación económica (los millones destinados a Turismo y Deporte), y derivó en una simple permuta de nombres, o si es el punto de partida para encarar cambios de una audacia mayor. Por lo pronto, quien aceptó conducir la Secretaría de Deporte es Roberto Perfumo. En cambio, el periodista Gonzalo Bonadeo no definió su situación y quedó finalmente al margen, aunque Claudio Morresi –mencionado para secundar a éste último– mantiene sus chances de ser el subsecretario. Miguel Núñez, el vocero del Presidente, fue quien llevó adelante las primeras gestiones para nombrar al sucesor de Germán Pérez, el ya olvidado ex secretario del área; luego intervino el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y hasta el ministro de Salud, Ginés González García, respaldó la llegada del Mariscal.
Los primeros aprontes por ocupar la secretaría acéfala se produjeron apenas fueron desplazados los colaboradores de Scioli. Y la semana que acaba de finalizar transcurrió entre idas y vueltas y pequeños enredos, como una ceremonia de asunción frustrada a la que asistieron parientes cercanos y amigos, pero no los posibles funcionarios que el Gobierno anhelaba en un principio: Bonadeo y Morresi. El martes 26 a las 20, dos grupos de invitados bien diferenciados se presentaron en la explanada de la Casa Rosada para asistir a un par de actos que semejaban ser uno solo. El único que, como se comprobaría después, estaba contemplado en el protocolo, derivó en un anuncio: los partidos por las Eliminatorias mundialistas del seleccionado nacional serán emitidos para todo el país por la televisión abierta. El auditorio se componía de la plana mayor de América, algunos dirigentes de fútbol irrelevantes, periodistas de TyC y hasta ex futbolistas como Omar Larrosa y Carlos Tapia, quien está a cargo del deporte en el municipio de San Miguel que gobierna Aldo Rico.
En ese marco, se supuso mal que Kirchner difundiría los nombres de sus nuevos colaboradores en la secretaría que dominaba Scioli. Pero Bonadeo y Morresi nunca llegaron. No debían hacerlo. En cambio, familiares y amigos estuvieron presentes. El periodista radial y televisivo viajó ese mismo día a Mendoza y no regresó hasta dos días después. El ex volante de Huracán, River y Vélez, desde su departamento de Congreso, les avisó a sus más íntimos que la ceremonia no se hacía. Mientras tanto, en el Cenard se extendía el desconcierto: el personal de planta trabajaba ganado por la incertidumbre y renegaba de ciertos manejos del vicepresidente, algunos deportistas reclamaban el dinero necesario para competir en el exterior y un puñado de hombres afines a Scioli, como el coordinador ejecutivo de Desarrollo y Fomento Deportivo, Raúl de Elizalde, continuaba en sus puestos.
El viernes pasado, al mismo tiempo que se desdibujaba la candidatura de Bonadeo, comenzaba a perfilarse la de Perfumo. ¿Qué había ocurrido? El periodista no encontró una salida adecuada a sus compromisos laborales: su programa radial “La bestia pop”, los últimos trabajos para TyC Sports, el canal que abandonará a fin de año y los proyectos que lleva adelante desde su propia productora, Ayer Nomás. Pero también se desgastaron los funcionarios que manejaban otros tiempos. Y entonces, cuando el ex futbolista de Racing y River recibió la propuesta de conducir la secretaría, su camino ya se había despejado. Las ocupaciones de Perfumo, un licenciado en psicología social que no ejerce su profesión, hoy pasan por la co-conducción con Víctor Hugo Morales del programa “Hablemos de fútbol” en ESPN, la dirección de la Escuela de Técnicos en River y su más discontinua actividad como instructor de la FIFA. No obstante, a diferencia de Bonadeo, quien no estaba dispuesto a abandonar elperiodismo, podría adecuarse mejor a las tareas que se requieren de un funcionario cuyos honorarios rondan los 3 mil pesos mensuales.
Perfumo y Morresi mantienen una cordial relación que les permitiría a ambos desarrollar una tarea conjunta. Al ex jugador y militante por los derechos humanos lo respalda políticamente el sector que responde al diputado electo y periodista Miguel Bonasso y, además, el denominado Foro Social, que integra en calidad de vocal. No debe perderse de vista una cosa: en esa entidad que defiende el status actual de los clubes como asociaciones civiles, y que se opone a los intentos de privatización que Mauricio Macri encarnó mejor que nadie, también participa el canciller Rafael Bielsa. Todo hace suponer, entonces, que a Morresi se le asignaría el área de deporte social, tarea que lo entusiasma y en la que ya posee cierta experiencia.
Si la dupla asume esta semana en la secretaría, el fútbol ubicaría a sus primeros representantes en la historia en el sitio político más alto del deporte nacional. Se iniciaría así un nuevo período que arrastrará varias cuentas pendientes: una ley del deporte que fue sancionada en 1974 y quedó inconclusa en su instrumentación (no funciona el Consejo, el órgano federal que establece la norma y que debería determinar el presupuesto del área), el déficit de infraestructura, una investigación hacia atrás de las designaciones que hizo Scioli y el manejo discrecional de fondos asignados a publicidad y viajes, la extensión del deporte a la mayoría de la población y la discusión de un modelo que supere la mera administración de recursos. Demasiada tarea para Roberto Perfumo, si sólo se trata de descansar en su nombre y su reconocida trayectoria profesional.

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Roberto Perfumo: prestigio y capacidad sostenidos dentro y fuera de la cancha.
 
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