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Lunes, 1 de septiembre de 2003

RACING GANABA 3-0 EN EL PRIMER TIEMPO Y LOS DE ISCHIA, LIQUIDADOS, LE EMPATARON EN MEDIA HORA

Y Vélez, al tercer gol, resucitó

Sin jugar mucho mejor, aprovechando oportunidades y el momento de Milito –dos goles– y un penal que convirtió Mirosevic, Racing se puso 3-0. El quedo del equipo de Cappa y las ganas de los pibes locales consiguieron la hazaña: dos veces el ingresado Zárate y Flotta sobre la hora le dieron a Vélez el primer punto en ocho partidos.

 Por Ariel Greco

“Que vamos a salir campeones/ que vamos a salir campeón...” Apenas había pasado un minuto desde que Maximiliano Flotta había anotado el tanto del empate definitivo y el grito surgió espontáneo desde la popular local. Es que, exactamente nueve años después de la consagración en San Pablo en la Copa Libertadores, el gol que ayer anotó el ex jugador de Tigre y Los Andes se celebró casi tanto como aquel penal decisivo que marcó Roberto Pompei en el Morumbí. Los motivos no son difíciles de sospechar: no todos los días se remonta un 0-3 en menos de treinta minutos. Pero, sobre todo, porque con el empate quedó atrás una racha negra impensada hasta para el hincha más pesimista, con cuatro derrotas consecutivas en el arranque del Apertura, que además se sumaban a otras dos del Clausura y dos de la Copa Sudamericana. Para Racing, la frustración fue doble porque no supo aprovechar que se encontrara con una goleada que no merecía y luego ni siquiera pudo maquillar con una victoria una actuación decepcionante.
El partido tuvo un desarrollo que se dividió en tres lapsos casi similares, aunque con trámites llamativamente diferentes. En los primeros treinta, la tarde pintaba para bodrio. Tal vez con un ligero predominio para Vélez, más por actitud que por juego, aunque sin la profundidad necesaria para generar situaciones de peligro ante Cuenca. Pelotas divididas, fricciones en el medio, nada de claridad y una llegada aislada de Obolo, que no supo resolverla, es lo que queda en el balance. ¿Racing? Bien, gracias... Ni siquiera pateó al arco.
El segundo segmento del partido incluye los 15 minutos finales del primer tiempo y los 15 iniciales del segundo. Cuando Milito cabeceó junto a un palo el centro que envió Mariano González desde la derecha y puso el 1-0, la imagen del partido cambió. Allí apareció la contundencia de Racing. Si bien no pudo plasmar el fútbol que pretende su entrenador, en ese pasaje tuvo todo para definir el encuentro, entre ello los tres goles que consiguió. A esa altura, lo de Vélez era pura impotencia. Dos errores en el fondo motivaron dos nuevos goles visitantes. Para colmo, ante la diferencia en contra, los volantes y defensores locales apelaron a los golpes, con lo que se cargaron de amarillas y se vislumbraba que en cualquier momento llegaría alguna roja. El presagio era goleada de Racing, Vélez en inferioridad numérica y fin de ciclo del cuerpo técnico a la vista.
“Pará de quemar jugadores.” El grito hacia Ischia surgió de su propia platea, cuando el entrenador decidió sacar a Buján y a Bustamante para que ingresaran Sena y Broggi. Sin embargo, allí se puede decir que empezó el tercer tiempo. Es que a las modificaciones que introdujo el técnico, un minuto más tarde se le sumó una rosca perfecta de Zárate, que se clavó en el ángulo izquierdo de Cuenca. El gol le generó dudas a Racing y potenció el espíritu de Vélez. Con los desbordes de Gutiérrez, la polenta de Zárate y las ganas del resto, los pibes fueron a buscar el empate y lo obtuvieron, merecidamente, en la última jugada del partido.

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Obolo y el resto de los pibes de velez celebran el empate con su gente. Cortaron un racha de ocho derrotas.
 
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