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Lunes, 2 de junio de 2003

FúTBOL › EL MELLI Y EL NENE, GUAPOS Y ATREVIDOS PERO NO BIEN RODEADOS

Caciques con pocos indios

Por Facundo MartInez

El principal problema de Boca en el superclásico fue la paupérrima actuación de sus volantes. Raúl Cascini no supo qué hacer ante el despliegue de D’Alessandro y recurrió constantemente a la falta: agarrones y pataditas –gozando de la tolerancia de Héctor Baldassi, que lo amonestó recién en el complemento, por repetición, obviamente–. Javier Villarreal fue el más prolijo en la marca, aunque al principio le costó frenar a Lucho González. En ataque no aportó mucho y abusó de la descarga corta hacia la derecha, facilitando el reacomodamiento de la defensa de River. Diego Cagna no anduvo nada bien: lento en la marca, no consiguió contener a Coudet y se mostró poco criterioso en el juego. Marcelo Delgado ni fue enganche ni pareció inquietar lo suficiente cuando se largaba por la diagonal, donde terminaba perdiendo la pelota.
El segundo problema, un escalón más abajo que los volantes, fue la pésima tarea de Roberto Abbondanzieri. Decir que le cometió un penal a Coudet que de tan absurdo fue un regalo, es poco. Cavenaghi ejecutó la pena y River se puso 2-0, y la cosa no terminó ahí. Se apuró y equivocó en un saque de arco, que por fortuna terminó recibiendo en posición de ataque Darío Husain, quien no pudo aprovechar la gentileza. Después arriesgó cuando salió jugando desde el fondo, a lo Gatti, para terminar la hazaña con pelotazos largos y sin destino preciso.
En defensa se destacaron el juvenil Pablo Jerez, sus proyecciones en ataque dieron un poco de alivio a los hinchas boquenses que advertían el desastre generalizado, y Rolando Schiavi, firme en la marca y rápido en el anticipio a Fuertes, sobre todo en el complemento. Mientras que Diego Crosa que había empezado mal, con el correr el tiempo consiguió afianzarse y ayudó a sus compañeros a salir con mayor claridad desde el fondo. El gran ausente fue Clemente Rodríguez: lo pasaron por arriba, se comió todos los amagues; tras un error suyo se hilvanó la jugada que puso a River 1-0. En el ataque, Carlos Tevez apareció demasiado tarde, aunque cuando lo hizo se las ingenió para complicar: Constanzo le tapó un gran remate. Debido a un golpe en la rodilla fue reemplazado por Raúl Estévez, quien si bien debordó ante la marca de Zapata no aportó demasiado en el ataque. En cambio, fue clave el ingreso de Ezequiel González (por Cagna) en la lavantada del conjunto boquense, porque con él Boca pudo abrirse camino por la franja central.

Por Adrian De Benedictis

Cuando parecía que finalmente River revertiría la pálida imagen que dejó en Cali, ante Boca tampoco pudo prevalecer. De esa manera, la actuación de sus jugadores se fue desvaneciendo al mismo ritmo que el resultado. En el balance final, el que pudo destacarse sobre el resto en el conjunto visitante fue Andrés D’Alessandro. El enganche fue el encargado de conducir a River hacia el arco de Abbondanzieri, y así llegó a la diferencia de dos goles. Durante el primer período se convirtió en el hombre más destacado del Superclásico, y sólo fue opacado por la gran tarde de Barros Schelotto.
En general, el resto de los jugadores exhibió un nivel regular. La dupla de delanteros, Fuertes y Cavenaghi, aportó para la concreción de los goles. El primero fue el más activo y se acopló bien con los volantes, mientras que el segundo aportó un tanto antes de ser reemplazado a los 40 minutos. En el medio, Coudet fue importante al principio, cuando intervino en la jugada del primer gol, pero luego se desdibujó. Claudio Husain se destacó en la distribución, y también en interferir los circuitos de Boca, pero el ex Napoli se excedió en varios pasajes y se fue expulsado al final.
Por su parte, Ameli mostró firmeza en el fondo, aunque no cubrió con acierto los espacios por la derecha. Lequi fue el más parejo de la defensa, tanto como lateral y como marcador central en la segunda parte. Costanzo regresó al arco en torneos locales después de casi un año, y respondió bien en varias jugadas, sobre todo en los tiros desde lejos y en un mano a mano a Delgado. Para el debe quedó una mala salida en un centro que casi termina en gol de Barros Schelotto.
Un escalón más abajo estuvieron Luis González, quien buscó sumarse a D’Alessandro, pero en el segundo tiempo pareció sentir el cansancio físico. A Garcé se lo vio seguro en la marca, pero lentamente dejó de subir por su lateral y mostrarse como salida. Mientras, en los 35 minutos que estuvo en la cancha, Demichelis salvó un cabezazo de Barros Schelotto en la línea, antes de irse expulsado por cometer dos infracciones.
Entre los que ingresaron, Zapata no cumplió su misión en el lateral izquierdo, ya que Estévez lo superó con facilidad; y ni Darío Husain ni Ludueña pudieron cambiar el rumbo.

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