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Jueves, 24 de octubre de 2002

SALE TOMMY LEE, ENTRA ANDREW W.K.

¡Cambio, referí!

Andrew es la nueva maravilla del rock pesado, tiene 23 años, mide 2 metros y le sangra la nariz desde la tapa de su disco debut. Tommy pisa los 40, ya no tiene a Pamela para entretenerse, abraza el hip hop como nueva religión y ni quiere oír de la batería. Uno será, el otro ¿ya fue?

POR MIGUEL MORA
Uno que va y otro que vuelve. Así podría plantearse la actualidad de dos personajes con una buena cantidad de puntos en común. Desde los agitados ‘80 que no irrumpe con tanta fuerza un personaje como Andrew W.K. Con su rock salvaje y entretenido, por sonido y actitud, recuerda a los días en que las calles de Los Angeles eran el epicentro de una innumerable cantidad de grupos ahogados en maquillaje. Justamente uno de los protagonistas de aquella época intenta poner pie firme en el nuevo siglo con su proyecto solista. Pero a diferencia de Andrew, y olvidando su currículum musical, Tommy Lee hace su apuesta con un disco que destila hip hop, máquinas y muy poco del rock fiestero circa Motley Crüe.

Tommy
En 1999, al poco tiempo de abandonar a sus ex compañeros de Motley Crüe, hizo su primera incursión en solitario. Al tiempo que se revelaba como inesperado actor porno, editó Methods of Mayhem, donde ya dejaba claro que sus gustos por el hip hop estaban por encima del rock bocasucia y entretenedor que practicó por años. Con el reciente lanzamiento de Never a Dull Moment, Tommy confirma la impresión y se desprende del nombre de su primer intento para pasar a ser simplemente Tommy Lee. “Es raro –aclara-, porque hubo gente que le gustó y otra que se sintió molesta por Methods of Mayhem, debido a mi pasado. Yo tenía ganas de hacer algo diferente, meter cosas de hip hop, hacer un disco muy ecléctico. Quería experimentar y divertirme. Cuando volví del Ozzfest 2000 comencé a escribir, y la dirección que tomaban las canciones no era algo definido. Cuando tenía los demos listos y me senté con Scott Humphrey, mi productor, me dijo: ‘Vos tenés que llamar a esto lo que es. Es Tommy Lee, así deberías llamarlo’.”
El disco se editó en la Argentina y así se dio a conocer a la nueva banda que lo acompaña: Marty O’Brien en bajo, Jay-3 en guitarra y Will Hunt en batería. Tommy Lee sólo se encarga de cantar, porque... Lo pone demuy mal humor que le pidan que vuelva tras los parches. “Odio cuando me encuentro a algún fan por ahí y me dice: ‘¿Vas a tocar la batería esta noche?’. ¡Ya toqué la batería en el escenario por más de 20 años, quiero hacer algo diferente; vamos gente, den vuelta la página!”

Andrew
Tiene 23 años y debe rondar los dos metros de altura. Por eso aprovecha toda su extensión para dar una imagen de cantante que se come cruda a la audiencia. Además le encanta provocar. Si no, chequeen la tapa de su único disco I Get Wet (ver foto). Nació en California, fue criado en Michigan y alentado por sus padres para que no abandonara sus estudios de piano clásico, que comenzó de pibe. Ya en la adolescencia, se metió con otros instrumentos como la batería y comenzó a involucrarse en incipientes bandas punks y metálicas de la escena de Detroit. A los 18 se mudó a Nueva York y presentó por distintos lugares sus canciones que ya denotaban un rock sucio, estridente y contagioso. Dos EP’s más tarde consiguió un contrato con Island Records y en marzo de este año apareció I Get Wet. A pesar de que el disco no fue editado en la Argentina, sus canciones se pueden escuchar en varios de los promocionales de América, y sus estribillos contagiosos comienzan a propagarse con llamativa facilidad. Es que las doce canciones del disco recuerdan el espíritu de los dorados años del hair metal de los ‘80. A eso le agrega un frenético piano en casi todos los temas, despojado (por suerte) de brillos y pelos batidos. “Si la gente se excita por lo que hago, no me interesa el porqué”, desafía. “Si se excitan porque piensan que soy un idiota, genial. Si lo hacen porque creen que mi música es fantástica, me parece bien. Si se excitan porque los temas les recuerda cuando tenían 10 años, o les hace pensar cómo serán cuando tengan 80, mientras sean felices, no voy a rechazar una razón. Cualquier razón es válida para estar feliz, especialmente si se trata de esto. Esta música fue diseñada para que la gente se divierta y yo no voy a calificar o cuantificar cuál es el camino correcto o incorrecto para entretenerse. Tu manera es la única manera.”

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