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Jueves, 16 de enero de 2014

LAS TARADAS, SEGúN PASAN LAS DéCADAS

“No tiene que ver con copiar sino con renovar”

La banda de señoritas nacida de los vientres de Paula Maffia y Lucy Patané encara piezas de los ’30, ’40 y ’50 con modernidad, actitud y criterio.

 Por Julia González

“Cómo me gustaría tener un grupo con unas taradas así”, pensó Paula Maffia cuando vio un video de las Andrews Sisters cantando un típico boogie-woogie. El trío vocal, que brilló a fines de los años ‘30 y por casi veinte años, aquilatando records que las ubican por encima de Beatles y Stones en apariciones en Billboard y en películas, por ejemplo, movía sus cabezas al ritmo del tema que estaban interpretando, en lo que hoy sería una coreografía ridícula y hasta bizarra. Pero aquellas hermanas, lejos de tener taras o dificultades, sacudieron los macizos cimientos musicales de la época con una composición armónica de canto a pleno pulmón en su intento por conseguir el sonido de tres trompetas armonizadas. Mujeres, swing, boleros, orquesta, arreglos vocales y estética de los ‘30 imaginaron Maffia (voz, ukelele y acordeón) y Lucy Patané (guitarra y voz), integrantes de La Cosa Mostra. “Si hacés una banda así, ponele Las Taradas”, intervino Patané. “El inicio fue pensar que lo que nosotras hacemos son décadas: los ‘50, los ‘40 y los ‘30.”

Antes de empezar ya estaban trazadas las reglas: la banda debía ser acústica y tenía que interpretar un repertorio de dichos años dorados. La condición para integrar el grupo, claro estuvo, era “ser tarada”. Sus integrantes serían mujeres. Así que las chicas de La Cosa Mostra comenzaron a construir, casi como un juego y de forma paulatina, a Las Taradas. Convocaron a Lu Martínez (contrabajo y voz) y a Carla Branchini (clarinete, percusión y voz) para hacer un primer intento en vivo y de forma acústica. El proyecto estaba verde, pero no tardó en madurar. “Fue interesante ponernos a investigar cómo se orquesta, cómo se toca. Yo no sabía cómo se tocaba un bolero, cómo arreglarlo. Eso sumó entusiasmo a todas y después se fue todo un toque al carajo”, cuenta Patané.

Se sumaron Melina Muñiz (kazoo, trompeta, ukelele y voz), Natalia Gavazzo (percusión y voz), Rosario Baeza (violín y voz) y Marcela Galván (clarinete y saxo soprano) para que la orquesta sonara ajustada. Se estudiaron los géneros que les competían y un puñado de canciones clásicas, entre rancheras, boleros, blues y swings, conformando Son y se hacen, el disco debut que grabaron en 2012. Pepito (Art Truscott & Carmen Taylor), Bei Mir. Bistu Shein (Sholom Secunda & Jacob Jacobs), Que no, que no (Codevilla & Romano), Santa Marta (Eugenio Nobile & Francisco “Chico” Bolaños), Comin’ Home Baby! (Ben Tucker), entre otros, componen el disco.

También se incluye El show del perro salchicha, de María Elena Walsh, una licencia que, según ellas, se dieron. “Al principio nos poníamos muy estrictas con los años a interpretar, pero después dijimos: ‘Tiene criterio, está bueno’. Aparte está bueno meter algo nacional”, explica Martínez.

Tras pasar por la experiencia de grabar un disco, tocar y ensayar sin parar, sumadas las giras, Las Taradas tienen tras de sí un background que las libera y otorga potestad para componer canciones propias como Copando Copacabana, que nació en una gira por Brasil. Si bien hay promesas de esos ritmos que se bailan con sombrero panameño y otros en los espectáculos de gala de pisos lustrosos, Las Taradas no escapan del rock, el género que las coopta y las gana. “La música te remite a ese momento, pero el concepto que también encierra el vestuario está intervenido por la actualidad. La manera de tocar es rockera y hace que nos saque de la típica orquesta. Y eso se ve en el vivo”, cuenta Patané, y aclara que las canciones nuevas no escapan de la atmósfera tarada. “No tiene que ver con copiar sino con renovar, poniendo nuestro toque moderno”, dice Martínez.

Hoy son ocho las que integran esta orquestina estable de señoritas, aunque pueden ser siete, nueve o quizá más, si es que se suma la troupe de “taradas acompañantes”. Cada una tiene su banda aparte y en esa individualidad se hacen llamar Las Pepitas, que en ocasiones telonean los show de Las Taradas. “La otra vez vi un documental de Spinetta y mostraba que era como un conjunto de gente, amigos que se fueron conociendo y eso era el centro en el que las bandas se cruzaban. De repente estaba Pappo tocando con Litto Nebbia: cosas que no te imaginás, pero pasan por estar en contacto”, se entusiasma Martínez. Y recuerda cuando años atrás soñaba con tener un grupo de amigas con quienes tocar.

¿Y al final se hicieron amigas?

Lu Martínez: Sí, la condición “tarada” nos relajó. Sabemos que cada una tiene sus rollos y está todo bien.

Lucy Patané: Es fundamental el encaje de las personalidades. Las Taradas ya tienen cierto pensamiento crítico propio. Sabemos que hay cosas que no hacemos y otras que sí, como ir a tocar al Congreso a favor de la despenalización del aborto. Eso también lo dan las personalidades de todas, que fueron encajando.

* Sábado 18 en la Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131). A las 19 con Kumbia Queers.

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Imagen: LULA BAUER
 
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