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Jueves, 10 de marzo de 2016

MUERE MONSTRUO MUERE

“Divertirse, gritar, agitar”

Ése es el Santo Grial del ciclo de cine, juegos, música y consumos pop.

 Por Julio Nusdeo

“De lo que conozco, es lo mejor que está pasando a nivel cultural en la ciudad”, le aseguró Hernán Sáez al NO en la reunión de desarrolladores locales de “videojuegos picantes” que fue tapa el 11/2; un reconocimiento dirigido a Muere Monstruo Muere, el ciclo de cine mutante, videojuegos, bandas, fanzines y muñecos que el segundo viernes de cada mes extiende sus tentáculos para delirio de la nerdeada. Imaginá un lugar ambientado como el living de un amigo, con sofá, lámparas de pie, una pared abarrotada de pantallas, consolas, arcades, escenario al fondo, y amplio sector para presenciar estimulante música en vivo y proyección de cortos y largos, locales e internacionales, que llaman a la arenga y al desborde.

Su ideólogo, Juan Manuel Lavolpe, trabajó en la distribuidora de cine independiente VideoFlims y hace tiempo que es parte del staff del Festival Rojo Sangre: “Siempre decimos que es la mejor semana del año. Entonces pensé en replicarla durante el resto”. Otro detonante fueron las reuniones con su amigo dibujante Jonathan Weis, en las que pasaban noches viendo películas malas pero divertidas. Una madrugada, tras clavarse Troll 2, planearon convidar esos placeres a otras personas.

Se les unieron Sofía Sclocco, responsable de la productora A Darle Atomos, e Ismael Alves, que venía de los ciclos Cine Manija y Los Videos de Satán, y además era el único con proyector: “Me sentí el gordo de la pelota”, bromea. “Armé un equipo de notables”, resuelve Lavolpe ante la risa de sus compañeros, distendidos en una mesa del Teatro Mandril, en el barrio de San Cristóbal, donde radica la esencia del Monstruo desde noviembre de 2014. “El espíritu es venir a divertirse, gritar cuando pasa algo, agitar”, resume Weis.

“Hay gente que viene a jugar y clavar su récord en Nave o gente que hace cortos que no conocíamos”, explica Lavolpe. “Descubrimos a Pablo, de Tetriz Radio (que transmite el ciclo en streaming), que tiene una webserie llamada Late Night Show, que emula un programa de los ‘90 con cotillón, croma, pero mal hecho. ¡Y es un 10!”. Y reduce Sofía: “El filtro es que nos guste”.

El ciclo tuvo su temporada en Tecnópolis, donde armaron torneo de juegos indies argentinos, de Mortal Kombat 3 y pasaron Bloodsport (1988) de Van Damme, con la que hubo “300 personas paradas emocionándose y aplaudiendo” cuando Frank Dux ganaba. “Hay pelis que son para gritar”, avalan, y sin dudas la que estrenará en la próxima edición será memorable. Se trata de El día que prohibieron el asado (2016), de Gonzalo Duro, una fábula instalada en un futuro próximo en el que un grupo de veganos (La Cuádruple A, Alianza Anti-Asado Argentina) ha reducido a toda persona consumidora de carne. Sin embargo, los sobrevivientes se lanzan a la búsqueda “del último puesto de choripanes del mundo, esquivando las trabas de todos los veganos y zombis”.

* Viernes 11/3 en Teatro Mandril, Humberto 1° 2758. A las 22.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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