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Domingo, 26 de febrero de 2006

YO ME PREGUNTO

¿Por qué a la cabeza le dicen mate?

El “mate” subroga, encubriendo, la sexualidad perverso-polimorfa rioplatense. Así “querés un mate” (invita a fellatio), “hacerse el mate” (onanismo) o “andar con el mate por todos lados” (acto exhibicionista). Veamos en qué radica: a la “cabeza” le dicen mate y al mate le dicen “porongo”. Obvia condensación de “cabeza de porongo”.
Sigmund George de Villa Crespo

Por nuestros pensamientos que con dramática frecuencia nos mantienen en “jaque”.
Obsesivo Cruel, de Paso del Rey

“Cuando me cebás el mate / me pongo de la cabeza, / te pido que no te inclines, / pues se te ven las cerezas, / y en el rozar de las manos/ hasta mis pelos se erectan, / ¿tan sucio tendré yo el mate / que olvido que sos mi vieja?”
Edipo de La Pampa

En el castillo de Konborg, Dinamarca, vivía un loquito, que cuando iba de paseo al cementerio le pedía una calavera al enterrador, la llenaba de acquavit, y al grito de ¡To be or not to be! se la mandaba al buche. Como se estaba pasando de la raya, el viejo que era rey, importó yerba mate de Corrientes y acostumbró a su hijo a beber la infusión con una pajita para que no se atragantara.
Willy

Porque al mate se lo sirve en un porongo, y el porongo tiene cabeza.
El Poor Hongho

Todo comenzó cuando los indios que se comieron a Solís decidieron hervirle los sesos e ingerirlos directamente del cráneo del cadáver, chupando con unas cañas ahuecadas que había en la zona. Parece que dicha ocurrencia quedó en el inconsciente colectivo aborigen y después pasó a los gauchos mestizos en la Argentina, que cambiaron cabezas por calabazas y sesos por yerba. Es que la gente no se dejaba cazar tan fácil. Más tarde el lunfardo arrabalero se ocupó del resto.
Aunque usted no lo crea.

Porque las cosas del corazón mueren con la cabeza.
José de Esoj

Porque tanto la cabeza como el mate se lavan con facilidad.
Bartleby, el revolucionario involuntario

Es una de las tres o cuatro metáforas a las que se refería Borges. Yo pienso que la hicieron para decirle a Bush “palito de yerba”, porque nada en el mate.
Nobleza Gaucha

Porque el porongo también tiene cabeza.
El ex de Lorena Bobbit

Porque la tenemos llena de yerba, de la una, de la otra o de las dos (y de infelices ilusiones).
El Aporrado, perdón, El Arropado de Rosario

No sé, pero es muy bueno porque neutraliza la utilización de la palabra “cabeza” como mote despectivo. Decir, es un “mate” no suena a insulto, y si acaso suena, es mucho menor a “es un brilloso”.
Mauricio, el progresista que se fue a México

Porque si le dijeran bombilla nos estarían tomando el pelo.
La ex del uruguayo

Para la próxima:  ¿Por qué a los pies les dicen “patas”?

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