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Domingo, 10 de diciembre de 2006

VALE DECIR

Creo que sé que creo

El periodista y ensayista alemán Thomas Vasek consiguió una especie de milagro de la ciencia: aislar elementos relativos a la fe para determinar en números la probabilidad de que Dios exista. Y la probabilidad de que Dios exista es, según sus cálculos, de un 62 por ciento. Como punto de partida, el Vasek asumió que la probabilidad de que Dios existiera era de un 50 por ciento. Esto, claro, es lo mismo que admitir que “no se tiene ni la más remota idea de cuál es la respuesta más adecuada, ya que la hipótesis contraria se asume como igualmente probable”. Para reforzar una u otra hipótesis, entonces, tomó cinco “campos” de indicios: 1) Uno relacionado con el origen del universo: a partir de la evidente existencia del universo, se consi-dera más fuerte la posibilidad de que haya sido creado por un ser supremo y no a partir de la nada. Hasta acá, el porcentaje aumenta de un 50 a 67 por ciento. 2) Otro relacionado con el hecho de que se comprueba cierto orden en el cosmos: según Vasek, si las condiciones físicas del mundo cambiaran sólo mínimamente, éste colapsaría. Sosteniendo que “vivimos en un universo improbable”, aumenta nuevamente el porcentaje al 80 por ciento. 3) La evolución: si bien Dios puede haber desatado este proceso, también es cierto que la evolución funciona de manera autosuficiente. Ambas teorías las supone igualmente factibles: empate. 4) La existencia del bien y del mal moral, lo que reduce el porcentaje a un 45 por ciento, ya que sostiene que si bien los seres humanos pueden reconocer el bien, la existencia del mal pesa más en la balanza. 5) La evidencia de que a lo largo de la historia mucha gente ha tenido experiencias místicas y religiosas, con lo cual la probabilidad de la existencia de Dios vuelve a aumentar y tiene como resultado un 62%. ¿Se entendió? Puede que no, puede que sí. Por lo menos, Vasek sabe que sólo tiene un 38 por ciento de probabilidad de estar creyendo en algo que no existe.

Teléfono rojo

Duró poco y nada. A principios de esta semana, a los frecuentadores del sitio de subastas online de Mercado Libre se les ofreció, al menos por un rato, la posibilidad de hacerse del celular robado a una de las hijas de George W. Bush en San Telmo, unos días atrás. El telefonito apareció publicado con un precio base de mil pesos. El aviso en el website anunciaba: “Teléfono móvil de Barbara Bush. ¡Con agenda incluida! Podés llamar a George y charlar de todo lo que siempre quisiste comentar o decirle: Irak, petróleo, economía o todo lo que tengas ganas de decirle, jeje”. El usuario –que no sonaba muy serio que digamos– aseguraba que el aparato venía con una nutrida lista de números telefónicos, incluidos los de papá (W), el abuelo, Paris Hilton, Michael Jackson, Madonna y Ozzy Osbourne, además de líneas directas con la Casa Blanca, el Pentágono, el FBI y la CIA. El mensaje terminaba ofreciendo: “No te pierdas esta increíble oportunidad. ¡¡¡El mismo Bin Laden te lo lleva en moto!!!”. A pesar de la imperdible oferta, no hubo ofertas válidas en el breve lapso transcurrido hasta que el aviso fue retirado del sitio.

Como por un tubo

Una compañía que fabrica tubos y cañerías ha decidido demandar a los administradores del sitio YouTube.com. ¿Por qué? Porque el éxito de una empresa es la perdición de otra. La cuestión es que la compañía tubera se llama Utube y se pronuncia igual que el nombre de la página que se hizo multimillona-ria permitiendo compartir videos de todo tipo. Ergo, su página, visitada por error por cientos de miles de personas que transcriben la dirección basados en la fonética, entorpecen el flujo normal de los encargos y negocios. Por lo tanto, los responsables de la Universal Tube & Rollform Equipment exigen que o bien YouTube deje de operar bajo ese nombre –cosa que suena poco probable– o que se les garantice una indemnización, con el objetivo de crear un nuevo dominio y ser resarcidos por las pérdidas de los últimos tiempos. “Nosotros estábamos primero”, alega la empresa, cuya página funciona desde hace diez años. YouTube, en cambio, existe desde hace algo menos de dos años, ya tiene unos cien millones de videos y más de 70 millones de visitantes por mes.

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