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Domingo, 7 de septiembre de 2014

MITOS. SE ESTRENó HéRCULES 3D: LA EXCUSA PARA UNA HISTORIA DEL HIJO DE ZEUS EN EL CINE

FUERZA BRUTA

Dwayne “The Rock” Johnson tiene que hacer lo que hizo Arnold Schwarzenegger: pasar del cine de acción a la comedia. Hubo una época en la que el gigantón austríaco, ex Mister Mundo, que ya había filmado su cuota casi inevitable de épicas de sandalias (Conan, un Hércules) probó entre Terminators hacer cosas como Junior y Un detective en el kinder, y le salió bien: buena parte del público empezó, en lugar de reírse del musculoso de dientes separados y acento durísimo, a reírse con él. Pero lo cierto es que un poco The Rock ya está entrando en comedia. De eso se trata Hércules 3D, estreno millonario de la semana dirigido por Brett Ratner, porque no es para tomárselo muy en serio, ni lo pretende, y lo sabe muy bien Johnson, un californiano de 42 años, salido de la liga de lucha profesional WWE, curtido en la saga La momia/El rey Escorpión, en Rápido y furioso y la deliberadamente graciosa Viaje al centro de la Tierra. El le pone gestos contemporáneos, un humor que aligera todo y cierta autoconciencia al ridículo de hacer otra versión del mito grecorromano sobre el hijo nacido de una relación extramatrimonial de Zeus. Segunda película basada en esta historia que llega a los cines en lo que va del año (la otra fue La leyenda de Hércules, de Renny Harlin, y hay una tercera, tan clase Z que difícilmente se estrene), Hércules 3D –cuyo elenco se completa con actores de cierta reputación como Ian McShane, Rufus Sewell, Joseph Fiennes, Peter Mullan y John Hurt– no hace el menor esfuerzo por recuperar la seriedad de algunas de las aventuras que la precedieron en este subgénero noble y entretenido, que alguna vez llenó las salas y se conoció como peplum. La tradición a la que se suma es larga. Tanto que vamos a limitarnos a revisar acá los cinco grandes Hércules (en rigor, son más: la lista viene con bonus) que precedieron al de The Rock y su encantador gorro hecho con la cabeza del temible León de Nemea.

1 STEVE REEVES. Según indica el especialista Diego Curubeto en su esencial volumen Cine bizarro (que hoy por hoy no se consigue, pero ¡no teman!: está pronto a reeditarse), el furor del peplum se remonta hasta 1957, año de estreno de Le Faticce di Ercole, de Pietro Francisci, estrenada acá simplemente como Hércules. Fue un enorme éxito comercial que volvió rico a su productor Joseph E. Levine, luego responsable de clásicos como Conocimiento carnal y Un puente demasiado lejos y, escribe Curubeto, convirtió “al ex Mr. Universo Steve Reeves en el gran superastro del género. (...) La película era una adaptación de Los argonautas que incluía escenas fantásticas con una tribu de amazonas, hombres prehistóricos y hasta un dragón al mejor estilo Godzilla. La imaginativa fotografía, con cielos violetas y amarillos, estaba a cargo de Mario Bava, también responsable de los efectos especiales”. Tuvo una secuela, Ercole e la Regina de Lidia (Hércules sin cadenas, Francisci, 1959) con más sexo y violencia y menos fantasía; y Bava luego se sumó a la saga como productor de las siguientes: Hércules en el centro de la Tierra, 1961, con Reg Parks reemplazando a Reeves y Christopher Lee como el villano, y Hércules a la conquista de la Atlántida, también del ’61.

2 LOU FERRIGNO. Tras concluir la pesadillesca producción de las cuatro temporadas de la recordada El increíble Hulk (con Bill Bixby como su otro yo humano), este otro ex Mr. Universo se quitó la pintura verde y se calzó las sandalias del hijo de Zeus para dos películas también de aliento spaghetti (1983 y 1985) dirigidas por el discípulo de Dario Argento Luigi Cozzi (también conocido como Lewis Coates), con banda sonora del músico Pino Donaggio y efectos especiales basados en animaciones por stop motion. Un placer culpable.

3 EL QUE NO FUE HÉRCULES. “Con Hércules no se acaba el peplum”, aclara Curubeto: “Otro personaje inolvidable del género fue Maciste, aunque el límite entre ambos forzudos se vuelve impreciso dado que varios films de Maciste fueron retitulados como de Hércules para su distribución fuera de Italia”. El primer Maciste data, en rigor, de 1914, y está protagonizado por un portuario genovés que lo interpretó en una veintena de secuelas, aunque el personaje alcanzó su pico de popularidad “como subproducto de Hércules”, en los ’60, con films como Maciste nella Valle dei Re (o Maciste en el Valle de los Reyes, 1960, Carlo Campogalliani), con Mark Forest, el divertido e insensato cruce de mitos de Hércules, Sansón y Ulises (Pietro Francisci, 1964) “con Kirk Morris, Richard Lloyd y Enzo Cervisci arrojándose unos a otros gigantescas piedras de telgopor con cara de estreñidos”, describe Curubeto. Y la esencial Maciste all’inferno (1960), de Riccardo Fredda: músculos, mitología y muzzarella.

4 HÉRCULES DE DISNEY. Y acá deberíamos recomendar Los Tres Chiflados contra Hércules (Edward Bernds, 1962), en la que Moe, Larry y Curly Joe viajan a la Antigua Grecia, enfrentan a un cíclope siamés y conocen al luchador canadiense Samson Burke; pero vamos a mantener la compostura y recordar la muy divertida versión animada y musical estrenada por Disney en 1997, hecha de dibujos animados a mano (es decir, pre-digitales), estilizadísima, sostenida en buena medida en el comic relief del fauno que interpretaba (vocalmente) Danny DeVito, en la maldad de James Woods como Hades, en esos chistes extemporáneos que le gustan tanto a la productora del ratón y en una banda sonora extraordinaria (diseñada con un ojo en Broadway) que ponía en lugar del narrador a un coro soul con las voces irresistibles de Lillias White, LaChanze, Roz Ryan, Cheryl Freeman y Vanéese Y. Thomas.

5 KEVIN SORBO. Y por último pero no a la cola, la gran serie producida por Sam Raimi y su socio de siempre Robert Tapert, rodada en Australia entre 1995 y 1999, Hércules, los viajes legendarios, narrada con un sentido del humor y un tono caricaturesco casi digno del genial Batman de los ’60, con monstruos digitales en dosis cuidadas y el protagónico del simpático aunque no particularmente versátil Kevin Sorbo (quien después hizo una épica para el cine afín al universo Hércules: la no tan recordable Kull el conquistador). Esta versión del héroe griego se mantiene viva quince años después por su enorme autoconciencia y espíritu paródico, pero su existencia estaría justificada si tan sólo hubiera servido para engendrar un spin-off, su serie gemela Xena, la princesa guerrera, y descubrirle al mundo a la extraordinaria neocelandesa Lucy Lawless, o Hércules hecha mujer.

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