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Domingo, 31 de mayo de 2015

ORO NEGRO

TELEVISION Hacía treinta años que una serie con un elenco de actores negros y con una temática específica de la comunidad no dominaba el horario central en Estados Unidos. Por eso, entre otras cosas, Empire está haciendo historia: 20 millones de espectadores –una cifra que no se lograba desde Lost– para la historia de una familia dueña de una compañía de hip hop tan poderosa como una corporación, dirigida por Lee Daniels (Precious, The Butler), con producción musical de Timbaland y una mirada al negocio tan impiadosa como humana.

 Por Micaela Ortelli

Durante una reunión familiar en una casa modesta en Filadelfia, Jamal, un niño de no más de cuatro o cinco años, aparece en el living con un pañuelo en la cabeza y desfilando enormes tacos. Su padre, que había adoptado el nombre Lucious Lyon cuando vivía en la calle e intenta triunfar como artista de rap, tarda en levantarse lo que una bala en salir y llegar. Los zapatos rosas caen cuando el hombre agarra de los brazos al niño y lo lleva a la calle con Cookie –la mujer que tenía en brazos al tercer hijo de la pareja, la que se encarga de vender la droga que financia la carrera de Lucious– gritando detrás. El padre tira al hijo en un tacho de basura; la madre lo saca llorando y lo vuelve a entrar, insultando y pateando a su marido.

El flashback está contado en tres partes en el primer capítulo de Empire, la nueva serie de Fox que superó los 20 millones de televidentes al final de la temporada (un rating que no se alcanzaba desde Lost o Grey’s Anatomy, dicen). Hoy que el hashtag Black Lives Matter es tendencia (“las vidas de los negros importan”, surgió con el asesinato del adolescente Trayvon Martin en 2012), por primera vez una ficción con mayoría de actores negros domina el prime time estadounidense. A Lee Daniels, el creador del éxito (Danny Strong es coautor), su padre también lo tiró en un tacho de basura cuando era niño. Creció en los ’60 en la misma ciudad que los Lyon, y en la escuela aguantaba sin ir al baño para que no le pegaran, primero por ser negro, después por ser gay. Es el director de Precious (2009), la película sobre la adolescente negra analfabeta, obesa, embarazada por segunda vez producto de las violaciones de su padre. Daniels es padre adoptivo de dos sobrinos –hijos de su hermano convicto y su mujer adicta al crack–; ellos sugirieron al señor hit Timbaland para dirigir el sonido de Empire, la historia de una discográfica exitosa así llamada que al comienzo de la serie es una mega compañía a punto de empezar a cotizar en bolsa.

Hacia el final del episodio piloto, la escena de los tacos y el tacho podría ser un recuerdo de Cookie, recién salida de prisión por narcotráfico, mientras ve a su hijo del medio cantar una canción sobre la lucha por lograr el amor de alguien (a la increíble Taraji P. Henson ya la llamaron la Meryll Streep negra). Diecisiete años después de aquello, Jamal (Jussie Smollet) es un joven centrado y un artista de R&B sensible y talentoso (similitudes con Frank Ocean, seguramente); sería el elegido para continuar con Empire –sito en Madison Avenue, expandido el negocio a la industria del deporte, la indumentaria y la noche– si no fuera por la homofobia del padre, que no puede entenderlo, le dice. Lucious Lyon (Terrence Howard), convertido en un personaje que se habla con el presidente, se enteró de que tiene una enfermedad neurodegenerativa y le quedan a lo sumo tres años de vida; sin admitir esto, informa a sus hijos que pronto empezará a entrenar a uno de ellos para que lo suceda.

Trai Byers, hombre hermoso como un caballo, le da piel a Andre, el pétreo hermano mayor que todo lo vio y puede recordar; el que cubriría a su padre “aun cuando no sepa lo que está cubriendo”, pero tiene en verdad una única aliada, su ambiciosa esposa Rhonda. Universitario refinado, bipolar, Andre lleva años trabajando en la empresa y se sabe merecedor del trono, pero su enfermedad y carencia de sensibilidad artística le juegan en contra; haber llevado una mujer blanca a la familia, además, no lo hace cien por ciento confiable a los ojos del padre. La única esperanza de Lucious es el hijo menor, pero Hakeem (Bryshere Gray) –que no había cumplido un año cuando metieron presa a su mamá, y excepto ése se crió con todos los lujos– es un MC en desarrollo que disfruta más de su fama y adolescencia que de su arte.

No sólo el trabajo de Cookie dentro y fuera de la casa hizo posible el éxito de Lucious Lyon como músico y empresario; fueron también su swing, oído certero y adecuados consejos, ahora al servicio de Jamal, el único que la visitaba en la cárcel. Según ella por buen comportamiento, a Cookie la liberan antes de lo previsto, y como una fiera, pesando pieles, joyas y maquillaje caro, regresa a la discográfica que fundó donde encuentra ocupando un alto cargo a la actual de su ex. Anika cae mal por desabrida y soberbia y por ser la actual de Lucious, que con toda su falta de escrúpulos no termina resultando odioso. Por empezar, su secretaria Becky lo quiere bien y se preocupa por él –Gabourey Sidibe, la actriz de Precious, acá es alegre y viste con onda (los looks de Empire son todo)–. Pero es la complicidad añeja y viva entre Lucious y Cookie (lo de siempre, el amor) la que resalta el aspecto de culebrón familiar de Empire entre todas las miserias que expone.

Lo mejor de la serie es Cookie Lyon, que será un personaje inolvidable. Experta en punch lines, Cookie se enfrenta a los peores desafíos con gracia y altura (debe ganarse el amor de su hijo menor, recuperar su nombre y negocio). Lee Daniels cuenta que escribir para mujeres es lo que mejor le sale, porque las ama. En esta primera temporada escribió también para Naomi Campbell, amante del menor de los Lyon, y Courtney Love, estrella de la compañía que cayó en adicciones pero mantiene el fuego. Daniels no es precisamente fanático del rap, pero quería hacer algo comercial; y en Estados Unidos no hay nada más comercial que el hip hop. Ya está en streaming el hit de Hakeem Lyon, “Drip Drop” (Timbaland trabajó con Justin Timberlake, Madonna, Rihanna; la música de la serie ya es razón para mirarla). Empire muestra el bling bling de la industria que da envidia y las acciones mafiosas que puede conllevar sostener un imperio; va a fondo como House of Cards o Scandal y es más humana que las dos. Muestra también que trabajar con productores en instalaciones lujosas no implica menos compromiso con la música, y que todos los artistas se emocionan viendo subir las views de sus videos, aunque sean el hijo de un Jay Z.

Empire se puede ver los martes a las 22 por FoxLife.

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