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Domingo, 14 de agosto de 2016

PERSONAJES > DESDE TURDERA, REINA LEDESMA PRESENTA SU NUEVO EP, ROCOCó

CORONA DE FLORES

 Por Andrea Guzmán

Con su pop luminoso, desestructurado, insolente y super glitter, resulta curioso que la primera incursión musical de Reina Ledesma haya sido en el coro de la iglesia. Así lo recuerda ella, desde su casa en la calle Padre Bruno, ubicada en el corazón de Turdera. Es el sector del conurbano bonaerense donde, ella misma lo asegura en una de sus canciones, todas las calles tienen nombres de santos. “La mía es Padre Bruno, al lado está Santa Ana, Buenaventura, San José”, empieza a enumerar describiendo su barrio sureño. Aunque ahora es una diva del pop glam y travieso y ha bautizado a su flamante nuevo EP como Rococó, ahí en la estricta sobriedad de la iglesia del barrio aprendió a tocar las primeras notas de su guitarra. “Aunque después llegaba a mi casa, derecho a sacar canciones de Babasónicos o de Illya Kuryaki”, asegura ella. Diseñadora y profesora de artes plásticas, rodeada de rockeros de la movida under de zona sur, es acaso la única voz femenina o la más pujante y en emergencia de la generación sureña de entrados los 2000. Ahí en la palestra entre Los Reyes del Falsete o Viva Elástico, y DChampions y la segunda etapa de los movedizos Perdedores Pop. Aunque supo reunir algunos integrantes de todas estas bandas en una super pandilla para sacar adelante sus primeros discos, siempre tuvo claro que lo suyo era decididamente mucho más cercano al pop. Uno medio incomprendido y esquivo, de integrantes móviles y que no encajaba del todo en la escena. Después de un tiempo de silencio Reina Ledesma está presentando un nuevo EP. De cuatro canciones y alma electrónica, con una muy coqueta producción a cargo de Matu BK (Matías Naso, productor estrella de varias de las bandas locales) y bajo el sello emergente de una nueva generación de agitadores sureños, Fax Records, que además es alimentada por una movida de diseñadores de moda y artistas plásticos, algunas de sus principales inquietudes. “¡Déjame vivir lo que quiera cuando quiera!” desafía ella en el track que inaugura el disco. Pop barrial flashero y confesional.

En esta dinámica de intercambio entre los integrantes de las bandas y la autogestión, como diseñadora Reina empezó haciendo las gráficas de DChampions y muy pronto los coros, igual que en Perdedores Pop, hasta que eventualmente se animó a llevar adelante su proyecto solista. Todo dentro del circuito de amigos reunido en torno al Tío Bizarro de Burzaco, el bar que ahora es parte de la mitología del under del sur y donde empezaron a proliferar y a crecer cada vez más bandas. Junto a integrantes de los mismos DChampions y los jóvenes Reyes del Falsete. (“¡Tifa Rex en la batería tenía 17 años!”, se emociona ) y un sinfín aleatorio de otros amigos de bandas afines, empezó a tocar y a preparar sus primeras canciones. “Y después pasó que todas las bandas empezaron a crecer. Ellos me ayudaron a armar mi proyecto. Yo tenía necesidad de hacer las canciones y luego no tenía nadie para tocar en vivo. Pasó también que conocí chicas que tocaban. Entonces el disco rosa lo grabé con los chicos y con las chicas”. Así, luego de su primer Ep La Nueva Primavera, nació el larga duración, el rosa: Los cancheros del mundo. Reina acompañada de un puñado de cancheros y cancheras de zona sur, que se consolidó finalmente como una banda de seis chicas en vivo. Con algunas canciones estrella como “Multiorgásmica” (“para flashear ella es fantástica/ no te quieras zarpar, ella es la que manda”), ilustrada con un video filmado con cámaras de celular donde se la ve tocando y divirtiéndose en la bañera acompañada de todas sus cancheras y rechazando a algunos de los cancheros. Todo dentro de un disco de canciones en miniatura que difícilmente pasan los dos minutos, y que describían el barrio, a los caretas, el amor meloso o la decepción. Zarpada y glam, con un set de nueve canciones desafiantes e hijas de ese momento musical comunitario: de las fiestas en las casas de zona sur, los cumpleaños donde invitás a los amigos a tocar, las bandas intercambiables. “Durante esos primeros años post Cromañón no había lugares para tocar, pero justo estaban todas estas bandas apareciendo, muy activas, y estábamos todos en contacto, tocando en las casas y entre nosotros. Se decidió por ese tiempo también organizar el Turdera Fest, por una cuestión de que no había lugares para hacer lo que quisiéramos. ¿Qué mejor que en un club de barrio? Primero bandas locales, después bandas de capital que empezaban, bandas que ahora son muy conocidas como El Mató o Banda de Turistas”. Ahora con Rococó, con un paso adelante en la producción y un caos más ordenado y maduro, Reina saca lindas instantáneas a sus divagues y reflexiones sentimentales, sin perder nunca el flash.

“Me siento más inspirada por las imágenes, capaz las letras son más visuales. Siempre me gustó la estética, el diseño y la ropa. Como últimamente hice talleres de pintura, y exploré el arte italiano, pensé que como siempre he hecho cosas breves, esto del concepto de lo rococó y lo recargado parecía mejor para el nuevo disco”. Desde su interés por la estética, las portadas de los discos se abren paso, todas hechas por amigos de la escena. Para La nueva primavera, un gato de barrio con gorrita comiendo goma de mascar por el artista plástico Matías Perego, el mismo que ilustró Calendario de Rosario Bléfari. Para Los cancheros del mundo, una tapa con espíritu comiquero, donde Reina aparece rodeada de sus gatos cancheros en un rosa chicle por Gastón Olmos de los 107 Faunos. La última por Nahuel Vecino, su profesor de pintura, que la retrató como un cuadro italiano más dramático para su Rococó. “Sos el chico listo más lindo del barrio”, confiesa ella, una declaración de amor de colección en la canción “Multicolor”. Por momentos inaccesible, por momentos decididamente hitera, la impronta de Reina resulta bastante inclasificable, no solo entre sus hermanos de la movida sureña: es difícil enmarcarla en algún sector del pop particular. Uno que recuerda al súper intrincado y original de Carola Bony, con una voz muy distintiva que a veces desconcierta, parecido al tono monocorde de Bléfari, con picos de hiper dramatismo, todo filtrado por los entramados del rock del sur. Con letras sentimentales, traviesas o descorazonadas, postales del conurbano. Un pop con búsqueda estética y peculiar, con sentido del humor y nervio barrial. “Si cruzo por la calle, me dicen: qué boquita eh. Y yo les digo: es de mi amor”, se insolenta Reina. Es la chica lista más linda del barrio.

Reina Ledesma toca el martes 23 en la Viola Bar, Humboldt 1793, a las 21.

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