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Domingo, 10 de julio de 2005

CINE > LOS 10 ANIMALES-ANIMADOS MáS RAROS

Rebelion en la granja

 Por Mariano Kairuz


En Madagascar, la nueva película de animación de la productora de Shrek, una cebra llamada Marty se fuga del zoológico de Central Park, convencida de que el pasto es más verde del otro lado de las rejas y azuzada por un comando de pingüinos. Es entonces que Alex (el león y atracción-estrella del lugar), Gloria (la hipopótamo) y Melman (una jirafa hipocondríaca) salen tras sus pasos y terminan en la isla del título, obligados a confrontar sus propios instintos. Pero hay que decirlo, por más que las fieras estén sueltas, todo el asunto termina resultando bastante inocente. Acá van, entonces, diez candidatos para un Top Ten de animales-animados que sí son capaces de poner al mundo patas arriba:

10. Totoro

Nadie sabe muy bien qué es: se parece un poco a un gato, a un conejo, a un oso. Comparte, con los Blue Meanies (bichos cuya especie de pertenencia también se ignora) de El Submarino Amarillo, cierta cualidad un tanto lisérgica. Protagonizó en 1988 una película (Mi vecino Totoro) de un nipón sexagenario y fumado llamado Hayao Miyasaki.

9. Dumbo

Suena a herejía, a profanación: es uno de los clásicos más entrañables que hayan protagonizado un largo de Disney. Pero, vamos, que el elefantito vuele no es lo único que está torcido en esta película “para nenes”: en la escena más memorable, el infeliz paquidermo (que tiene todo un drama con la madre que ni el pobre Bambi) cae en un barril, se emborracha y, entonces, ve elefantes rosados por todas partes. Compite en bizarría con los hipopótamos danzantes –con tutú– de Fantasía.

8. El Gavilán Pollero

“Soy el último de los gavilanes polleros y voy a devorarte”, exclamaba con determinación el pequeño pero fornido Henery Hawk (según su nombre original), personaje secundario de los cortos animados de la Warner Bros. Su plato principal: el caldo de gallina. Ingrediente básico: El Gallo Claudio. Algo le falla en la cabeza al diminuto rapaz: una caricatura de reparto absolutamente encantadora.

7. Michigan J. Frog

Nadie lo recuerda por su nombre, pero fue protagonista de un corto (ganador de un Oscar) que la televisión pasó hasta gastarlo: One Froggy Evening. Encontrado por un obrero en la piedra basal de un edificio a punto de ser demolido, el bicho verde canta y baila como si estuviera en Broadway, excepto cuando el pobre hombre intenta capitalizar su descubrimiento en público. Un batracio jodido.

6. El pájaro de Minah

La mayor rareza de esta lista. A su manera, es como M, el vampiro negro, el asesino de niños interpretado por Peter Lorre en el cine: su andar rítmico, cansino, es acompañado por un leitmotiv musical que resulta, de tan tranquilo, desquiciante.

5. Fritz el Gato

Ni Félix, ni Tom, ni Silvestre, ni el Gato con Botas: el morrongo más sexo-drogas-y-rock-and-roll de la historia del comic y del cartoon es este pequeño monstruo creado en forma de viñetas por Robert Crumb y que en los años ‘70 llegó al cine de la mano del director Ralph Bakshi en una película en la que, es cierto, nos pareció ver un feo gatito.

4. Scar (de El Rey León)

“El primer largometraje de Disney basado en una historia enteramente propia” no era otra cosa que un robo descarado: a un viejo dibujito japonés llamado Kimba, como muchos notaron, pero fundamentalmente a Shakespeare. Y si El Rey León era Hamlet, su tío, el conspirador Scar, venía a ser nada menos que Claudio, con esa voz de caballero inglés que sabe poner Jeremy Irons.

3. Dory (de Buscando a Nemo)

Uno podrá olvidarse de Nemo, de su padre, de su madre y hasta del tiburón, pero jamás de Dory, la despistada pececita que sufre de una amnesia a lo Memento: su memoria sólo dura por lapsos de unos cuantos minutos. Con sus ojos saltones y la voz de la gran Ellen DeGeneres (o Ellen DeGenerada, según se presentaba ella misma), volvió a demostrar que los mejores dibujitos animados son siempre los extras y los secundarios.

2. El lobo

Creado por Tex Avery, eterna víctima de ese sádico impasible que es Droopy –ese perro enano de ojos encapotados–, pertenece junto al Coyote –con su petardo marca Acme, siempre a punto de estallarle en la mismísima jeta– a la estirpe de los grandes, carismáticos perdedores del dibujo animado. Lo raro, lo verdaderamente perturbador en todo esto, es que siempre terminemos del lado de estas almas desgraciadas en las que no podemos dejar de reflejarnos.

1. Bugs Bunny

Muchos se preguntarán qué hace en esta lista uno de los personajes más populares de la historia del dibujo animado, el conejo ganador que siempre se sale con las suyas. Y lo cierto es que se trata, por esto mismo, del más cínico y calculador de estos animalejos, lo cual les da connotaciones especialmente temibles a sus incursiones aliadófilas durante la Segunda Guerra, cuando los dibujos animados salieron a apoyar públicamente el esfuerzo de guerra norteamericano. Y e-e-e-eso es todo amigos.

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