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Domingo, 11 de octubre de 2009

ILUSTRACIóN > LA NUEVA MUESTRA DE COSTHANZO

Escuchar los colores

Después de veinte años como ilustrador, Augusto Costhanzo –más conocido sólo por su apellido– inaugura una muestra de dibujos y caricaturas centrada en una de sus especialidades: la música (y los músicos). Y antes de la inauguración se entrega a un ping pong de preguntas y respuestas con Radar donde revela que Jim Jarmusch posee un dibujo suyo y que, de no haber sido dibujante, habría sido dueño de un kiosco de revistas.

 Por Mariano Kairuz

El año pasado, mientras buscaba una imagen que condensara la última etapa de sus ilustraciones, de la que la música fue “un motor muy grande”, Costhanzo dio con el pencilpod: el iPod con una caja de lápices. Un logo donde se fusionan sonido y dibujo, y que expresa “la idea de escuchar el color”, explica el dibujante, que desde el viernes que viene expondrá trabajos inéditos y temáticos (centrados en la música, en esos colores que se escuchan y en los lápices que dibujan canciones) en el Centro Cultural Recoleta: la muestra lleva por título AC/DC: Augusto Costhanzo / Dibujos & Caricaturas. Junto con sus impresiones estarán expuestos también algunos “lápices” –los bosquejos a mano sobre cuyos escaneos luego trabaja–, para “que se vea el origen, que la gente pueda acercarse a la mugre, a los errores, a ese grupo que a veces se puede ir de tiempo”.

Conocido por su dibujo de trazo sintético, geométrico, Costhanzo se ha especializado en hacer retratos de músicos y de cineastas. Es quizá la parte más personal de su trabajo, con la que alterna encargos para publicaciones de acá y del exterior que han dado lugar a obras tales como ese David Lynch sumergido hasta las rodillas en el Red Room de sus pesadillas, rodeado de discos de vinilo (hecho para la edición mexicana de Playboy); y ese Berlusconi con un televisor en la cabeza (para una revista española). El universo de Costhanzo tiene claves propias que le permiten expandirse a pedido, tal como le cuenta a Radar ahora que ya lleva –acaba de cumplirlos– veinte años haciendo lo suyo.

¿Cuál fue el dibujo que te llevó a querer ser dibujante?

–No sé si fue un dibujo en especial; lo que recuerdo muy vívidamente es comprar la revista Mad en su versión argentina a fines de los ‘70 y dejarme absorber por la magia de su ética y estética, y sentir plena empatía con su mensaje... Lo más lindo era que si uno se sentía un idiota –es decir: nunca fui de los más pintones, ni uno de los “ganadores”–, la Mad hacía que no te sintieras tan solo. Cuando encontrabas a alguien de tu edad que también la leía, era un alivio muy grande. Te dabas cuenta de que había mucha gente que también estaba en ese lugar y era alucinante poder refugiarse ahí; te hacía cobrar fuerzas, y ayudaba a darle forma a tu personalidad riéndote de vos mismo.

¿Cuál fue el primer dibujo que vendiste?

–Mi primera publicación fue en la revista 13/20 en septiembre del año ’89, el año de la hiperinflación. Era para una nota de psicología para adolescentes, y estaba hecho en un estilo muy distinto al del presente: era muy feo, en blanco y negro, con mucha pluma y más mugre, sin cultura digital. 13/20 fue genial para mí: el director de arte me tenía sentado y por cada ilustración me hacía pensar dos o tres ideas; lo que es un muy buen aprendizaje. Yo acababa de salir de la escuela de Garaycochea, que tuvo dos méritos: te hacía querer el oficio, y te presentaba gente increíble que te ayudaba a ver para dónde querías correr, en un momento en que la ilustración no era importante sino que se la consideraba la hermana boba de la historieta y el humor gráfico. Para mí, el humor gráfico siempre fue una herramienta y no un fin; el fin es la ilustración, pero hace tan sólo veinte años, si yo decía que era ilustrador, me preguntaban: “¿Lustrador? ¿Qué lustrás?”.

Si no fueras dibujante, ¿qué te gustaría haber sido?

–Me hubiera gustado trabajar en radio, y de hecho estudié un par de años, pero el dibujo siempre ganó. O ser parte de una banda (un clásico), o quiosquero de revistas: el quiosco me parece un lugar increíble, me vuelve loco, hasta dormiría ahí adentro.

¿Alguna vez le llegó uno de tus retratos a un retratado famoso?

–Sí, hace muchos años, Eduardo Constantini (h) le hizo llegar un dibujo a Jim Jarmusch, que fue muy amable y me envió un e-mail que atesoro impreso.

¿Alguna vez te dibujaron en la calle (Plaza Francia)?

–Jamás, aunque mi cara da para que se hagan un festín. Tengo caricaturas hechas por amigos, pero qué le voy a hacer: tengo una cara cómica.

¿Hay alguien más como quien querrías dibujar?

–Pienso en Frank Miller, porque me encantan sus movimientos; en Al Hirschfeld, cuya síntesis es mi norte; en Charles Schultz, que con dos líneas te marcaba un universo tan amable y tan agrio a la vez. Moebius es tan perfecto que hace que el mundo parezca dibujado por él. Y eso es lo que me gustaría conseguir: que la gente al ver mis dibujos se sintiera transportada a otro lugar, como a mí me pasa con estos tipos.

La muestra AC/DC: Augusto Costhanzo / Dibujos & Caricaturas se realizará del 16 de octubre al 15 de noviembre de 2009, en el Centro Cultural Recoleta Junín 1930, Buenos Aires, Argentina, Sala Prometeus. Espacio Epson. De lunes a viernes de 14 a 21 y los sábados, domingos y feriados, de 10 a 21.

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Imagen: Xavier Martin
 
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