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Domingo, 22 de agosto de 2010

La piel frágil

Franny Glass es aquella hermana que tiene una crisis espiritual en el clásico de J. D. Salinger Franny & Zooey. Pero en Montevideo es el nombre que eligió un joven delgado y con cara de niño, Gonzalo Deniz, que acompañado apenas por su guitarra, canta las canciones más bellas que la escena indie uruguaya ha albergado en el último tiempo.

 Por Martín Pérez

Puede sonar pretencioso bautizarse como un personaje de Salinger, pero en el caso de Gonzalo Deniz nada puede serlo. Como sus canciones bajo el nombre de Franny Glass, todo es natural en Gonzalo. Alma sensible, rocker beatle y montevideano del Cerro, desde su hogar se puede ver toda la ciudad. Y lo mismo ocurre con sus canciones, donde lo que sucede en ellas parece verse desde lejos. Canciones tan redondas que Gonzalo sintió la necesidad de cantarlas, de grabarlas y hacerlas circular con una velocidad y naturalidad que no lograba con su banda de toda la vida –de toda la vida que puede tener un joven de veinte años, claro– llamada Mersey. Sobredosis de zanahoria, primer disco de ese grupo en el que aprendió casi a tocar junto a su hermano menor, llevaba un par de años empantanado, así que el futuro Franny entró en un estudio y en apenas cuatro días –uno para las guitarras, otro para las voces, otro para los invitados y otro para los acompañamientos, precisa– estaba listo Con la mente perdida en intereses secretos, su debut como solista. “Así es como se debería grabar un disco”, asegura Gonzalo. Que terminó como Franny porque, deslumbrado primero por El guardián entre el centeno y luego por toda la obra de Salinger, decidió usar el nombre de la niña Glass para una banda paralela, que bautizó Franny Glass y los blablablas. Pero enseguida dedujo –además de ser prolífico, el mayor de los Deniz también es un joven juicioso– que no tenía sentido tener dos bandas, y este segundo proyecto pasó a ser solista. El nombre quedó, claro. “Hay gente que me llama Franny en vez de Gonzalo, y no me molesta. ¿Cómo me va a molestar? Si yo lo elegí. Pero siempre aclaro: ‘Soy Gonzalo, el de Franny Glass’”, cuenta este pibe flaco y con cara de niño que, acompañado apenas por su guitarra, canta las canciones más bellas que la escena under montevideana ha albergado en el último tiempo. Canciones con historias y personajes. Canciones que dan vida a un mundo propio en apenas tres o cuatro minutos. Canciones de iniciación. Las canciones de Franny Glass.

Apenas dos álbumes le alcanzaron a Gonzalo Deniz para hacerse un lugar referencial dentro de la escena indie del otro lado del Río. El primero salió hace tres años, un esbozo de la perfección que alcanzó con el segundo, Hay un cuerpo tirado en la calle, infaltable en cualquier lista de los mejores discos del año pasado editados en el Río de la Plata. Dos hermosos temas de aquel debut, “32 canciones” y “Cine y libros”, lo llevaron a compartir escenario con su admirado Fernando Cabrera. Es el único referente local que se puede descubrir en su música, que no trabaja de uruguaya jamás, y tal vez por eso aún no ha terminado de cruzar el charco ahora que la escena porteña parece competir para pintarse de celeste. Pero algunos pasos ha dado Gonzalo en Buenos Aires: su primer disco se supo distribuir mano en mano y, la última vez que anduvo por acá, dejó gente afuera junto a Xoel López y Pablo Dacal presentando el show Canciones compartidas (repetirán el próximo 28 septiembre en el Samsung Estudio). Invitado por Xoel López, Franny Glass también tocó en España durante el verano. Y esta semana llegó hasta Comodoro Rivadavia acompañando a Luciano Supervielle en una minigira argentina.

Sin embargo, a pesar del camino recorrido como Franny Glass, dice mucho de Gonzalo el hecho de que aún no dé por terminado el capítulo Mersey, anticipando que habrá segundo disco del grupo, en el que llevan año y medio trabajando (hay un adelanto en myspace.com/merseybanda). Un esfuerzo que honra la historia de un grupo que ya lleva casi una década de existencia, desde que arrancaron durante los veranos familiares en San Luis, un balneario que queda pasando Atlántida, por la costa uruguaya. O que simplemente responde a que Gonzalo no puede dejar de componer, y le cuesta abandonar las canciones una vez terminadas.

Si Mersey responde a Los Beatles, Franny Glass es culpa de Belle and Sebastian, resume el Deniz mayor, que como buen fanático de Salinger, señala como su novela preferida a El Gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald. Y confiesa que, si tocando la guitarra en Mersey se sentía tan cómodo como para hacer toda clase de morisquetas arriba del escenario, con la acústica interpretando sus canciones de Franny Glass le asalta una timidez que aún hoy le cuesta superar. Un cambio que se puede entender cuando canta versos como los de “Te vas a acordar de mí”, “Hoy no quiero verte nunca más” o “Protegiéndome del sol”, que son confesionales aun cuando no lo sean, a pesar del oficio y la artesanía con que se pretende disfrazar cualquier atisbo de verdad. Como sucede en toda gran canción. Y con todo buen integrante de la familia Glass, por supuesto.

Franny Glass cierra su pequeña gira argentina tocando esta noche en la inauguración de Los Perros Románticos, Honduras 5275, a las 20.30.

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Imagen: Lucia Ferreira
 
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