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Domingo, 3 de marzo de 2013

MUSICA > CHICO TRUJILLO, PIONEROS DE LA NUEVA CUMBIA CHILENA, EN ARGENTINA

LAS PENAS SE VAN BAILANDO

En Berlín, a fines de los ’90, un grupo de punks chilenos quiso extender la estadía europea tocando en la calle, por monedas. Y lo que salía en esas presentaciones callejeras no era rock: eran cumbias, guarachas, las músicas de la infancia, toda esa celebración aplastada por la dictadura de Pinochet. De vuelta a Chile formaron Chico Trujillo, que debutó en 2001 y desde entonces se convirtió en la banda pionera de lo que hoy es la escena de la nueva cumbia rock chilena, que con su recuperación de viejas canciones gloriosas y la incorporación de propias y nuevas, están haciendo bailar al continente, de a poco, un paso por vez.

 Por Micaela Ortelli

Se dice de Aldo Asenjo, alias Macha, que es el mejor frontman de Chile. Se dicen algunas cosas más, como que es selectivo al decidir dónde tocar, que no tiene manager y que cobra en efectivo. Que es introvertido y desconfiado. Que era verdulero, le gusta la Corona y el ron y tiene mucho éxito con las mujeres. Todo eso que parece mítico y muy relevante –y que se dice– porque Macha tiene la mala suerte de que no le gusta hablar con la prensa. Es cierto que más de una vez rechazó tocar en el Festival de Viña del Mar y esas osadías son siempre controvertidas, pero nada trascendente frente a los inolvidables shows públicos que dio en apoyo a los estudiantes o al conflicto mapuche en el país. Eso sin contar las pequeñas y encendidas fechas en casas amigas, el Galpón Víctor Jara o la Salsoteca Maestra Vida, y las extensísimas giras por Europa. Porque ser selectivo no quiere decir tocar poco, claro.

Desde 1991, Macha, de 43 años, lidera La Floripondio, grupo punk rock en lírica y espíritu, y mucho más en sonido, que suma ska, reggae y latinoamericana. Oriunda de Villa Alemana, una ciudad de la región de Valparaíso, la banda solía frecuentar los pocos antros culturales que existían en la época y los que surgían pasada la dictadura de Pinochet. En 1998 La Floripondio había lanzado tres discos y andaba entre las más estables del circuito under, lo que es decir el no rentable. Cuenta la historia que en ese momento un músico amigo radicado en Alemania les sugirió ir de gira por allá. Y allá fueron. Tocaron en Berlín, Hamburgo y Amsterdam, y otra vez en Berlín, todas las noches que fuera posible, en el Café Zapata, el famoso galpón okupa devenido centro cultural.

Para alargar la estadía, Macha y Tuto (Víctor Vargas), su amigo de la infancia y bajista de la banda, empezaron a tocar por monedas en la calle; nada ensayado: improvisaban, hacían lo que les salía naturalmente. Y ellos mismos se sorprendían de que no fuera rock sino cumbias, mambos y boleros, canciones de Los Viking 5, Giolito y su Combo o La Sonora Palacios; la música de su niñez, la de las fiestas familiares, ésas que se definen en dos palabras: alcohol y baile. A los alemanes les encantaba el repertorio callejero, y Macha, entonces, tuvo una idea: rescatar la cultura pachanguera y celebratoria de su país, oxidada tras casi dos décadas de opresión.

Al regreso, Macha y Tuto, junto con Juan Gronemeyer, baterista y percusionista de La Floripondio, desempolvaron vinilos y crearon sus propias versiones de clásicos como “El Galeón Español”, del compatriota y entrañable Tommy Rey, o “Daniela”, de los colombianos Los Hispanos. Al tiempo, componían sus primeras cumbias y guarachas y delineaban a ese personaje pícaro y trasnochado que había asomado mientras miraban a su país desde Europa: Chico Trujillo –Chico es el apodo más común en Chile, y Trujillo es un apellido bien latinoamericano– se bautizó al nuevo proyecto, una orquesta de nueve integrantes que en 2001 lanzó su disco debut, Arriba las Nalgas.

En realidad el álbum se llamó Chico Trujillo y la Señora Imaginación, pero se lo conoce mejor por su nombre europeo, porque desde entonces el grupo gira por Europa todos los años, con estadías que se extienden hasta seis meses. Entre Chile y Berlín, un segundo hogar a esta altura, Chico Trujillo grabó su segundo disco, Cumbia Chilombiana (2006), con una versión prácticamente instrumental de “La pollera amarilla”, que no es tucumana sino venezolana, y un cover sacado de “La escoba”, del colombiano Checo Acosta. Le siguió Plato único bailable (2009), en el que Macha muestra grandes dotes de compositor y cantor romántico, con el desgarrado baladón “Sin excusas” y la gran cumbia de desamor “Loca”.

El año pasado, después del lanzamiento de su último trabajo, Gran Pecador, Chico Trujillo fue convocada por la BBC para su ciclo dedicado a la música latinoamericana Latin Beats. Ahí, cuatro de los nueve interpretan “Caliéntame la sopa con un hueso”, una alegre oda a la niñez y la vida sencilla y austera. “La reina del baile en Sudamérica es la cumbia”, dice Macha y arriesga por qué la propuesta tiene tanta aceptación en Europa: “Tiene un pulso muy simplecito, por eso pega en lugares donde la gente no es muy buena bailando, porque cada uno baila como quiere”. Macha reconoce que Chico Trujillo es parte de una serie de bandas que “recuperan el ambiente de celebración” en Chile; lo que no dice es que en esto fue pionera. Hoy a la escena se la llama nueva cumbia rock chilena, y otros exponentes son Juana Fe, La Mano Ajena o Banda Conmoción.

Este año, por primera vez en mucho tiempo, Chico Trujillo está pensando en no viajar a Europa y girar por Latinoamérica, donde llamativamente todavía se los conoce poco. En principio, la banda visitará por segunda vez Argentina y abrirá la cuarta edición de El Vecinal, el festival que organiza Kevin Johansen “para presentar a los artistas que están haciendo bailar y sentir, renovando la música del continente”. Se dice de Macha que es el mejor frontman de Chile, y de Chico Trujillo, que en vivo es explosiva, que hace bailar todas las penas.


Chico Trujillo se presenta el 6 de marzo en Mendoza, el 8 en Córdoba y el 9 en Rosario. El domingo 10, a las 19, abrirá El Vecinal en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131, CABA). En la misma fecha actuará el brasileño Léo Leobons. Entrada $ 100. El Festival El Vecinal sigue con Kevin Johansen + The Nada + Liniers, Andrea Echeverri (Colombia) y Ulises Hadjis (Venezuela) el 22 y Kevin Johansen + The Nada + Liniers, Paulinho Moska (Brasil) y Sol Pereyra (Argentina) el 23 de marzo.

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