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Domingo, 10 de agosto de 2003

TELEVISIóN

Todas las voces todas

Dos detectives, dos policías de calle, una paramédica, una periodista y un fiscal son los protagonistas de la nueva niña mimada de las series de TV norteamericanas. Ambientada en Los Angeles, Boomtown es obra de Jon Avnet y Graham Yost, dos veteranos del cine que decidieron renovar el thriller catódico con dos tics robados a Rashomon y a Tarantino: la estructura en rompecabezas y los puntos de vista múltiples. Mientras en EE.UU. acaba de empezar la segunda temporada de la serie, la primera puede verse aquí y ahora por la señal de cable AXN.

POR MARTIN PÉREZ

Una mezcla entre Rashomon y Pulp Fiction. Así la describen en la presentación oficial que aún puede leerse en el website del canal norteamericano NBC. Más exagerada todavía –aunque con un dejo de ironía– es la descripción que figura en una nota del periódico inglés The Guardian: “Imagínense la serie Hill Street Blues, pero con guiones de Jacques Derrida”. Cuando decidieron incluirla como la única serie nueva en la lista de las diez mejores del año pasado, los integrantes del prestigioso American Film Institute elogiaron que el programa “se atreva a ser gris en un medio lleno de colores que generalmente presenta a sus héroes y villanos en blanco y negro”. Y a la hora de comentarla, el influyente semanario Entertainment Weekly observó que su trama, narrada desde diferentes puntos de vista, la transforma en un drama esencialmente de Los Angeles. “Es una serie que no tiene centro, igual que la ciudad, y allí radica su belleza.”
Producida por dos veteranos de Hollywood, el guionista Graham Yost (Máxima velocidad) y el director John Avnet (Tomates verdes fritos), el drama policial Boomtown es la última niña mimada de la televisión norteamericana. Producida por la NBC y DreamWorks, el estudio de Steven Spielberg, su premisa formal es una suerte de narración colectiva a través de la mirada de los diferentes protagonistas estables de la serie, a la que se agrega el punto de vista de los personajes episódicos que aparecen en cada capítulo. Así como 24 –la serie producida y protagonizada por Kiefer Sutherland– fue el colmo de la narración cronológicamente lineal, Boomtown lleva a las últimas consecuencias su estilo polifónico y su voluntad de romper la continuidad temporal. Todo un atrevimiento; al menos, claro, para una serie de televisión.
Estrenada en septiembre del año pasado, uno de los primeros comentarios que despertó fue el de Hollywoodpulse.com, un sitio paródico que tituló: “Un telespectador querelló a la NBC: Boomtown es demasiado confuso”. Después llegaron los elogios, sí, y los premios. A fin de año, una encuesta entre los periodistas de televisión norteamericanos la ubicó como el cuarto mejor programa, aventajando a éxitos como The Right Wing o Six Feet Under.
Pese al éxito de crítica, a la serie de Yost y Avnet le costó lograr la misma aprobación en los ratings. Con once millones de espectadores, y pese a la insistente promoción de la NBC, al final del año pasado apenas si arañó el puesto 56 entre 146 programas. Durante el pasado febrero, incluso, el canal la levantó del aire para poner en su lugar la miniserie Kingpin. Aunque las críticas favorables fueron fundamentales para sostener a ciertos éxitos durante sus fallidas primeras temporadas –sucedió con clásicos como Cheers o Hill Street Blues y, más recientemente, con el mismísimo 24–, con Boomtown no parecía ser el caso. Si Fox había insistido con 24 tras las cifras de audiencia desfavorables del primer período –argumentaban algunos especialistas–, era porque no tenía otras series en la manga. Pero NBC, que es uno de los más influyentes canales de aire, siempre tiene otras opciones.
Lo cierto es que este fin de semana Boomtown empieza en los Estados Unidos su segunda temporada. Y aquí, mientras tanto, la señal de cable local AXN ha empezado a repetir desde principios de mes los dieciocho episodios de la primera, que en lo que va del año pasó totalmente inadvertida para el público local.

EL RIO DE CEMENTO
Algunas criaturas Boomtown. Un fiscal que –en medio de una muy mala noche– se sienta en su auto, toma un trago de una botella que esconde bajo el asiento y se pone a cantar una canción de Warren Zevon que suena desde el estéreo: “Manden abogados, armas y dinero/Papá, sacame de este lío”. Un detective que vive en un hotel durante la Guerra del Golfo y empieza el día pagándole 600 dólares a una prostituta de lujo,tachando a continuación el ítem “acostarse con una prostituta” en una lista manuscrita. Un agente que detiene a un adolescente por robar un disco de Michael Bolton de un shopping y le asegura que no vale la pena arriesgar la vida por tan poco... ¡y mucho menos por Michael Bolton!
A pesar del énfasis puesto en la forma, lo que destaca inmediatamente en una serie como Boomtown son los personajes. Caprichosos, impulsivos y queribles, son esencialmente humanos en los pequeños detalles, que son los que le dan vida a una serie atípica (aunque no tanto como le gustaría) y que, empecinada en buscar todo el tiempo su humanidad, no puede evitar caer en la sensiblería. “Nunca vi Rashomon, en realidad”, confesó Yost al periódico inglés The Observer. “Me influyó mucho más Lawrence Durrell y su Cuarteto de Alejandría. Leyéndolo siempre me sorprendió cómo uno va descubriendo constantemente la verdad; es algo que me gustaría recrear en la serie”.
Guionista de Band of Brothers, una serie de ambientada en la Segunda Guerra Mundial, Yost también suele contar que al investigar para uno de sus capítulos las contradicciones entre los diferentes testimonios sobre lo sucedido en una batalla se le ocurrió la idea de contar una historia desde distintos puntos de vista. “A veces la mejor manera de contar toda una historia es no intentar abarcarlo todo, sino dejar que aparezcan todas las pequeñas historias y permitir que el espectador sea el que reconstruya lo sucedido”.
La forma es, precisamente, la obsesión de los primeros capítulos de Boomtown, que AXN repetirá en las próximas semanas. Con el correr de la temporada, sin embargo, la serie fue adquiriendo una mayor libertad y se permitió contar cada historia como mejor lo necesitaba. Hay un capítulo íntegramente contado desde un solo punto de vista, por ejemplo. Pero en todos aparece un ojo muy particular para describir personajes bien delineados, con profundidad, protagonizados por actores que no son estrellas pero están llamados a serlo. Uno es Donnie Whalberg, hermano de Mark –el de Boogie Nights– y también ex New Kids on The Block, que empieza a ser respetado por su papel de Joel Stevens, un detective que se refugia en su trabajo para huir de una esposa con compulsiones suicidas. Algo que Boomtown intenta no perder nunca de vista son las particularidades de una ciudad como Los Angeles. “Londres tiene el Támesis; París tiene el Sena; Los Angeles tiene una zanja de drenaje de cemento”, dice alguien en la primera escena del primer capítulo de la serie, parado en un puente sobre ese río de cemento que el cine ha hecho mundialmente famoso. Y agrega: “Es todo lo que tenemos, pero tendrá que alcanzar”. A la hora de elegir un referente sobre su forma de mirar la ciudad, Graham Yost elige a Raymond Chandler. “Él era británico y yo, canadiense; ninguno de los dos es de acá, pero puedo identificarme con su amor oscuro pero apasionado por la ciudad”, explica el guionista, cuya referencia a Chandler –y pese a que Boomtown es esencialmente una serie policial– no lo compromete necesariamente con el género. Por eso aclara: “Si tiene que ser un policial negro lo es, pero con las luces encendidas”.

Boomtown se exhibe los jueves a las 20 por
la señal de cable AXN. Repite los viernes a las 2
y a las 13 y los domingos a las 20.

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