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Domingo, 17 de agosto de 2003

MúSICA

Araca Victoria

Ahora reducido al formato dúo, Victoria Mil vuelve a la carga con Este cielo de estrella caerá, un disco de síntesis que combina trip funk, baladas de psicodelia digital y rebel rock progresivo y suena como el soundtrack elegante de un luminoso mundo paralelo.

Por Santiago Rial Ungaro

“Somos los mejores”, dice Julián della Paolera. Guitarrista, compositor y ocasional cantante de Victoria Mil, Julián también es arquitecto: un experto en trabajar desde el vacío. La diferencia está en los materiales: no hay cemento, ni ladrillos, ni hormigón en sus construcciones. Hay sonidos. Y aunque sean inmateriales, los sonidos existen, como también existe una ecología sonora. Este cielo de estrella caerá, el disco que Della Paolera viene diseñando junto a su socio Miguel Castro, es un aporte urbanístico considerable: un disco que será indispensable para quienes deseen vivir en otro paisaje, un universo paralelo, denso, dramático, luminoso y armónico. Por eso, cuando Julián dice que su grupo es el mejor, no vale la pena contradecirlo; en el espacio que genera junto a Miguel Castro, ellos no pueden no ser los mejores: son los únicos.
El dúo de música electrónica Victoria Mil encarna con elegancia muchos de los desafíos que –en teoría– puede afrontar a un grupo de rock. Eso es lo que también perciben Daniel Melero (que participó de todos sus discos), Babasónicos y Emisor, que intervinieron en la mezcla y la masterización del álbum. Pero no hay contratos de por medio: Victoria no es un grupo supervendedor y a menudo se les ha reprochado cierta displicencia, cierta actitud arrogante y afectada de chicos de Adrogué. Lo cierto es que no aparecieron de la noche a la mañana: Miguel, Julián y el baterista Leo Santos (actualmente con Daniel Melero) formaron el grupo con el bajista Julián Egozcue, luego de una fructífera experiencia con La Nueva Flor en la primera mitad de los ‘90. Estuvieron encerrados un año, ensayando y experimentando, y cuando salieron a tocar en vivo sorprendieron con una música expansiva, orgánica y precisa, con influencias del Krautrock. Las dos Victorias (primero Abril, luego Mil) siempre hicieron de su erudición melómana un estilo. Y si Borges (otro fanático de Adrogué) imaginó el paraíso con la forma de una biblioteca, los Victoria lo sueñan como una discoteca con discos de Brian Eno, Cabaret Voltaire, P.I.L., Big Audio Dynamite, Wu Tang Clan, Virus, Devo y muchas otras joyas secretas.
“Escuchando discos” –un tema de pop perfecto del nuevo disco– define el momento del grupo. “Estamos creciendo en público”, cita Julián a Lou Reed. Del irónico y autoindulgente “Pierdan la plata, después tendrán mucha” a las letras de los últimos discos hay a la vez un abismo y una continuidad. Si Todos los días hago eso (1998) y Más Victoria Abril (2000) son dos álbumes valiosos, con momentos deliciosos y una sutileza poco frecuente, ya en Armas (2002), tras cambiar de nombre por problemas con la diva española homónima, Victoria Mil mutó y consolidó su sonido y sus letras. La palabra clave es síntesis. Julián: “Hay de todo en el disco: trip funk, baladas de psicodelia digital, rebel rock progresivo. Somos una mezcla de muchas cosas agitándose. Somos los mejores y eso nos motiva. Miguel compuso unas canciones increíbles y yo hice lo mío”. La síntesis (ya sea desde el formato canción o desde el desafío de crear estructuras musicales con aire para las exploraciones formales) es uno de los logros del disco, y lo que la hace posible es el formato digital: “No es una cuestión de equipos sino de era: éstas son las herramientas que tenemos ahora”.
Victoria Mil debió superar la crisis que las salidas de Egozcue (ahora en un grupo de cumbia) y Leo Santos produjeron en un sonido grupal poderoso y ajustado. La respuesta al sacudón es Este cielo de estrellas caerá, quizás el disco de canciones más editado que haya salido de estas tierras. Ahora las personalidades de Julián della Paolera y Miguel Castro se acentúan. “Como dúo podemos ser superindividualistas y animarnos a hacer cosas juntos”, dice Julián, más bien introvertido, cuyas canciones son las más dramáticas y oscuras del grupo. Miguel Castro, cantante de la mayoría de los temas y tecladista, encarna la parte más extrovertida; suscanciones tienen por momentos un espíritu cercano al gospel, donde aflora su lado más soul. Pero no todo lo que brilla es oro: una canción como G-13 (uno de los temas mas vibrantes del año) le canta a “un monstruo esperando amor, que sabe de germinación”, un monstruo muy parecido al mismo Miguel. Y G-13 es el nombre de un tipo de marihuana diseñado por el gobierno de los Estados Unidos durante la época de Nixon.
Pero lo que brilla también puede ser la luz. Otra influencia que pesa en esta nueva camada de canciones es la de ciertos ejercicios de respiración holotrópica descubiertos por el psicólogo Stan Groff. Luego de experimentar con pacientes que ingerían ciertas dosis de LSD 25, Groff observó que mediante ejercicios de respiración se podían generar ciertos estados alterados de conciencia y hasta la experiencia de la muerte (sin morir). La voz de ultratumba de Miguel cantando “Miedo a la luz” parece venir de este tipo de experiencias.
Victoria Mil parece haber encontrado en la música una terapia nueva, acorde con el actual estado de ebullición en que vivimos. “Todos estamos sufriendo un cambio y no tiene que ver con las drogas. Quizá no te tengas que drogar... ¿Si éste es un disco New Age? Yo no me identifico mucho con nada, pero quizá miremos eso desde otro lado”. Sutil, manejando un volumen más bien bajo, con planos que se distinguen con claridad, Victoria Mil seduce a su público con un sonido amable pero psicotrópico. “Nuestra actitud es: ‘este cielo de estrellas caerá’. No apelamos al fanatismo; la seducción nunca es dirigida: funciona de otra forma. Lo que seduce es lo que no se ve. La gente se había olvidado del amor, el afecto, el cariño. A mí los músicos que me gustan son de verdad: Brian Jones, Brian Wilson, Dylan, Los Beatles, Iggy Pop. Hay como una estructura casi básica en el rock, The Mothers Of Invention, The Velvet Underground, The Stooges, Sex Pistols, Roxy Music. Los mejores discos se conectan entre sí”. Con toda su belleza, Este cielo de estrellas caerá es algo más que un disco: es el testimonio de dos chicos de Adrogué que ya son grandes y han dejado que el tiempo los alcance.

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