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Domingo, 16 de enero de 2005

Una guía de las biografías de Borges escritas en la Argentina.

Borges nene de mamá

Borges a contraluz
Estela Canto

Como le ocurrió con muchas de las mujeres que pasaron a su lado, Borges estuvo muy enamorado de Estela Canto, que no llegó a corresponderlo. “Te debo las mejores y quizá las peores horas de mi vida”, le escribió alguna vez él a ella. Básicamente, Borges a contraluz reúne el epistolario entre ambos, al que Canto agregó comentarios propios. “El amor de Borges era romántico, exaltado; tenía una especie de pureza juvenil. Al parecer se entregaba completamente, suplicando no ser rechazado, convirtiendo a la mujer en un ídolo inalcanzable”, escribió, no sin desdén. Ese amor no consumado, siempre agónico, terminó de morir hacia fines de 1952. Además, y desde luego, la que no queda bien parada en esta biografía es una de las villanas privilegiadas (casi tanto como María Kodama) de la historia de Borges: su madre, Leonor Acevedo de Borges. Está claro que Canto detestaba a esa mujer “odiosa, dominante, espantosa”, que “quería dirigir todo” y a quien acusa de haber digitado el primer casamiento de Borges, con Elsa Astete Millán. Más tarde, en una entrevista, Canto remató la faena afirmando: “Lo que no cuento en el libro es que yo le dije a Borges: ‘Para casarnos, tenemos que acostarnos’”. Como se sabe, nunca se casaron.

Borges víctima

Borges: esplendor y derrota
María Esther Vázquez

Escrito en 1996, este libro de María Esther Vázquez se inscribe en la serie de obras escritas por “las-mujeres-que-supieron-frecuentar-a-Borges”. En franca discrepancia con la versión de Estela Canto, aquí doña Leonor Acevedo es una figura positiva, mientras que María Kodama es atacada con furia y hasta imputada de delitos varios. Más allá de estos amores y odios circunstanciales, Vázquez se muestra como la colaboradora que Borges siempre necesitó y deja de lado cualquier posibilidad (o intento) de comercio sexual entre ambos. Su libro cristaliza cierta visión divulgada que hace de Borges una persona con grandes carencias afectivas, fácilmente manipulable, víctima de las mujeres, insatisfecho con su vida e incluso “casi autista”. El libro, además, tiene como plus una serie de fotografías que, aunque difundidas en su momento, ilustran bien los diferentes períodos de la vida del autor del El aleph.

Borges reaccionario

Genio y figura de Jorge Luis Borges
Alicia Jurado

La primera biografía de Borges. La publicó en la década del ‘60 otra de las amigas personales del escritor, y hoy es quizá la menos difundida de las biografías. De bajo contenido polémico –hay que tener en cuenta que se publicó en vida del escritor–, el libro se limita a analizar la obra borgeana y a adentrarse en cuestiones personales módicas (por ejemplo, el momento en que conoce a Adolfo Bioy Casares, otro prócer de la literatura argentina y socio de Borges en las tropelías cometidas bajo el seudónimo de Honorio Bustos Domecq). Tal vez el punto más controvertido del libro radique en el análisis que hace Jurado de las opiniones de Borges sobre política y literatura, buen síntoma, por otra parte, de los debates ideológicos que ocuparon el centro de la escena argentina durante la mitad del siglo XX.

Borges “opinator”

Borges. Una biografía
Horacio Salas

Editada por Planeta en 1994, ampliación de un texto que le fuera encargado desde Francia, quizá la obra de Salas sea una de las versiones más “respetuosas” que se hayan escrito sobre la vida del autor de Ficciones. El propio Salas, miembro de la generación del ‘60, reconoce la ambivalencia a la que la figura de Borges sometía entonces a los “jóvenes”: por un lado, crítica irritada de sus indefendibles posiciones políticas; por otro, reconocimiento admirado de su talento literario. Lejos de disimular esa premisa, el libro la destaca, y hasta le da una vuelta de tuerca evocando la conocida, insistente declaración borgeana de que las ideas políticas de los escritores “no tienen importancia”. Aunque da cuenta de algunos episodios de la vida personal de Borges, la versión Salas se apoya más bien en su discurso público, caracterizado a la vez por persistencias y contradicciones. Y a la hora de las anécdotas, la biografía se remite a la propia voz de Borges; todo lo demás, admite Salas, lo considera dudoso o directamente apócrifo. “No hay escritor argentino que no te cuente una anécdota con Borges”, declaró hace diez años el autor, que tiempo después ocuparía el sillón directivo de la Biblioteca Nacional alguna vez ocupado por su biografiado.

Borges por Borges

La Autobiografía de Jorge Luis Borges
(Autobiographical Essay)

Borges dictó este testimonio autobiográfico a Norman Di Giovanni, su traductor al inglés, y autorizó su publicación en la revista The New Yorker. Más tarde, en conflicto con Di Giovanni, vetó su difusión en castellano. Como sucedió con El tamaño de mi esperanza e Inquisiciones, los impedimentos empezaron a disiparse con la muerte de Borges, hasta que María Kodama, su heredera universal, terminó autorizando la edición. Suerte de expansión de su cuento “El otro”, Borges reconstruye sus linajes familiares, su infancia en Palermo, su descubrimiento de la literatura, su viaje iniciático a Europa, sus escritores preferidos, y cuenta con algún detalle su proverbial altercado con el primer gobierno peronista, que en 1946 lo desplazó del puesto municipal que ocupaba y lo “ascendió” a inspector de aves y conejos en los mercados. Borges cuenta que cuando fue a la Municipalidad a averiguar los motivos de la promoción, un empleado le dijo: “Bueno, usted fue partidario de los aliados durante la guerra. Entonces, ¿qué pretende?”.

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