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Domingo, 1 de octubre de 2006

El aleph

Google Earth: el ojo sobre el planeta.

 Por Mariana Enriquez

El presidente de la India, APJ Abdul Kalam, considera que el programa Google Earth es un atentado a la seguridad nacional de su país. En una importante reunión regional, manifestó su “preocupación”, ya que desde cualquier computadora, y gratis, se pueden ver el Parlamento indio y los cuarteles generales del Ejército. El primer mandatario teme que pueda ser usado por terroristas, que así disponen de una ubicación bastante precisa. Los operadores del reactor nuclear de Nuclear Heights, en Sydney, Australia, le solicitaron a Google que pixelara o directamente borrara su ubicación en el programa; más tarde, retiraron el pedido. Mientras tanto, la semana pasada, millones de usuarios enloquecieron por una imagen mucho más prosaica: una supuesta mujer tomando sol desnuda en su terraza, en algún lugar de Estados Unidos.

¿Qué es Google Earth, el programa que recibe quejas de varios ministerios de defensa y seguridad del mundo? Un software relativamente sencillo que, hasta junio de 2005, era propiedad de la empresa Keyhole Inc. y entonces fue adquirido por la omnipresente Google. Es gratuito –aunque las versiones más avanzadas cuestan una cuota muy baja– y Google, en su ya típica sencillez, lo explica así: “La idea es simple. Es un globo que se instala en la computadora. Se elige un punto y se hace

zoom hacia cualquier lugar del planeta que se quiera explorar. Entonces se ven imágenes satelitales y datos locales. Se puede usar el buscador para encontrar puntos de interés y más datos. También se puede ir a direcciones específicas para chequear un departamento u hotel. Y hasta rutas de manejo o de vuelo”.

Un verdadero paraíso del paranoico. Y bastante impresionante. No todo el globo, sin embargo, cuenta con la misma precisión: en Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, se pueden encontrar direcciones de calles y hasta de casas; pero si uno intenta llegar a Puerto La Cruz, en Venezuela, será necesario usar el zoom y buscar a mano cerca de Caracas. Como suele suceder, el software funciona mucho mejor en los grandes países de habla inglesa. Los usuarios, sin embargo, le están sacando todo el provecho posible: ya tienen un foro de intercambio (http://bbs.keyhole.com/ubb/ubbthreads.php/Cat/0) donde han clasificado lugares favoritos, desde “Información para viajes”, “Lugares grandes y únicos”, “Discusión de modelos 3D” o “Ubicaciones militares”. Hay que aclarar, además, que las imágenes de Google Earth no son registradas en tiempo real: los responsables señalan que fueron tomadas por satélite en algún momento de los últimos tres años, y que se actualizan periódicamente.

Pero más allá de las cuestiones sobre invasión de la privacidad, del vértigo de poder encontrar la propia casa en cinco minutos, e incluso de las objeciones de primeros mandatarios, Google Earth podría convertirse en una enciclopedia geográfica mundial. ¿Por qué? El buscador incluirá en su servicio videos, fotografías y “blogs” de instituciones como el Programa para el Medio Ambiente de la ONU o el servicio de Parques Nacionales de EE.UU. Ofrecerá imágenes satelitales de cien lugares que han sufrido daños medioambientales, que incluyen zonas desforestadas del Amazonas, en Brasil, hasta bosques subsaharianos, fotografías y más de 10.000 recorridos en 58 parques, mientras que el Discovery Network añadirá a Google Earth videos con programas de naturaleza y viajes. Si bien el programa es, en apariencia, una colección de fotos aéreas y satelitales sobre un modelo 3D de la Tierra, las potencialidades son enormes. Cualquier tipo de información puede ser subida a la web y después cargada en Google Earth, siempre que use el formato abierto de Google, llamado KML, donde la entrada es visible como una anotación, sobreimpresa a los datos del satélite. Miles de usuarios y empresas están usándolo para crear documentos geográficos marcados: así Google Earth se transforma en una fuente gigante de datos específicos sobre ubicaciones. Basta apuntar que entre junio de 2005 y mayo de 2006 se bajaron el programa 100 millones de personas; desde entonces, no hay datos precisos de cuánta gente más lo está usando, hasta que Google vuelva a compartir sus números. Mucho más sencillo de usar, porque no requiere instalación, es Google Maps, sitio que contiene todos los mapas de la Tierra, con zoom y demás aplicaciones, e incluso visión satelital; las imágenes tienen, sin embargo, aproximadamente cinco años de antigüedad y mucho menor definición que las de Google Earth. Aunque, para encontrar calles, es bastante más práctico. Y además, puede descargarse al teléfono celular, lo cual deja bastante obsoletas a las guías Michelin, por ejemplo.

Y quién sabe hasta dónde puede llegar este gran registro del globo. El año pasado, Google Earth empezó sus conversaciones con la NASA para un trabajo conjunto. Todavía no han llegado a un acuerdo, pero en un comunicado reciente se aseguró que “sólo falta ajustar detalles”. Por ahora, los programas “hermanos” Google Mars y Google Moon permiten explorar la Luna y Marte con material tomado de las filmaciones de misiones de la NASA. Aunque no se ve la famosa cara, ni las pirámides, en el caso del planeta. Claro, están trabajando en eso.

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