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Domingo, 27 de enero de 2008

El sexto beatle

 Por Richard Lester

Help! fue escrita a fines de 1964. Estábamos decididos a no hacer una versión más comercial y a color de Anochecer de un día agitado, que era un documental ficcionalizado sobre la vida de Los Beatles. Elegimos, en su lugar, hacer una fantasía pop art dentro de la cual pudiéramos jugar con el estado de Gran Bretaña en 1965 y la frenética sociedad de los años de (el primer ministro) Harold Wilson. Era apenas antes de (la movida hippie de) Haight Ashbury, de Vietnam, las guerras por el petróleo y las manifestaciones de mayo del ‘68; aún quedaba en Inglaterra un exuberante residuo de buen humor. Teníamos la píldora y todavía relativamente pocos parquímetros. Si la película parece inocente, todos podemos declararnos culpables: las canciones eran geniales y filmarlas era un placer absoluto.

El primer film de Los Beatles obtuvo su título de algo que dijo Ringo. Sospecho por las letras que la canción se escribió sola sin demasiados problemas. Cuando preparábamos la segunda película bajo el imaginativo título de Beatles Dos, los guionistas y yo queríamos llamarla Help.

Desafortunadamente, abogados expertos en copyright nos informaron que alguien ya había registrado ese título. Con ganas de ayudar, Ringo ofreció “Ocho brazos para abrazarte” (“Eight Arms to Hold You”; en referencia a la estatua que aparece en la película). De más está decir que no había un enorme entusiasmo por escribir esa canción para el título, así que seguimos adelante hasta que se acercó la hora de filmar la secuencia de créditos. En otra desesperante llamada telefónica, los abogados nos preguntaron: “¿Tiene el título un signo de exclamación?” “Si sirve de algo, puede tenerlo”, les dijimos. Como el otro título registrado no lo tenía, estábamos habilitados para usar Help!

Esa tarde, John y Paul tomaron prestado el piano del estudio y pusieron manos a la obra. Para la mañana siguiente, tocaron para nosotros la canción terminada y la grabaron a la noche. En dos días, la secuencia estaba completa. Años más tarde, John diría a menudo que Help! era una canción muy personal y emotiva para él. ¡Todo gracias a un signo de exclamación!

En 1966, tras mis tres años trabajando con Los Beatles, sentí que había estado muy cerca del centro del universo. Recuerdo haber dicho en la época que “no importa lo que me pase el resto de mi vida, si me atropella un autobús la primera plana del Evening Standard va a decir: ‘El director de Los Beatles en dramática muerte’”.

Ahora, 40 años después, los autobuses en Londres pasan más frecuentemente que en 1965, y sospecho que la portada diría lo mismo, pero he tenido el considerable privilegio de aspirar el dulce aire del centro del universo.

“Aparecíamos en el set un poco drogados, sonreíamos mucho y esperábamos poder seguir adelante como si nada. Nos reíamos mucho. Recuerdo una vez que estábamos filmando la escena del palacio de Buckingham, en la que se supone que todos teníamos que estar manos arriba. Fue después de almorzar, lo cual era fatal porque alguien también podría haber sacado en alto una copa de vino. Estábamos todos un poco alegres y todos estábamos de espaldas a las cámaras, y empezamos a reírnos. Lo único que teníamos que hacer era darnos vuelta y mostrarnos sorprendidos, o algo. Pero cada vez que nos dábamos vuelta hacia la cámara estábamos llorando literalmente de la risa. Está bien reírse en cualquier lado menos en las películas, porque los técnicos se enojan con uno. Piensan: ‘No son muy profesionales’. Y entonces uno empieza a pensar: ‘Esto no es muy profesional, pero la estamos pasando muy bien’.”
Paul McCartney

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