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Domingo, 4 de julio de 2010

SANTA FE › EL PADRE DANIEL SIñERIZ HABLó CON ROSARIO/12 DEL DEBATE DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL.

"Es una opción de vida de la gente"

El sacerdote asegura que hay que respetar los derechos de los demás y que la iglesia no debe imponer nada, aunque tenga su tradición sobre el matrimonio y la familia. También afirmó que él bendeciría a una pareja homosexual.

 Por José Maggi

En tiempos en que la Iglesia Católica, con su jerarquía a la cabeza gana las calles denostando el proyecto de ley de matrimonio homosexual o igualitario; en Rosario un sacerdote comprometido con su gente de Nuevo Alberdi, se anima a confrontar el discurso oficial y acepta bendecir a parejas del mismo sexo. Se trata del padre Daniel Siñeriz que no ha dudado en acampar frente la Municipalidad para lograr que su barriada pobre termine de sufrir por las inundaciones, o cortar una ruta cuando la causa lo justifique. "Cómo no bendecir a personas que juegan esa opción de vida y lo hacen público, que tienen un nivel de valentía y de autenticidad, como para ponerse frente a los demás con honestidad. Esto es valorable y respetable. Y yo lo bendigo", aseguró.

¿Cómo ve desde su lugar la disputa en torno del proyecto de ley de matrimonio igualitario?

Todo lo que está pasando son llamados de atención a revisar nuestras convicciones, puntos de vista y experiencias y sobre todo nuestro sentido común, nuestra mirada amplia sobre las personas, sobre sus derechos, con un gran respeto. Lo primero que siempre planteo en cualquier tipo de situación que se trata o se discute, y que presenta frentes muy distintos o muy opuestos, es el respeto. Esto es lo que debe primar como actitud fundamental. Y en un primer término lo que hay que tener en cuenta es que aquí se juega la vida de personas concretas, que en muchos casos ya han hecho opciones o están viviendo de una manera determinada desde hace mucho tiempo. No estamos hablando para ver que se podría hacer o cómo podrían empezar este tipo de relaciones. No, este tipo de relaciones ya están como parte de la vida de una sociedad, y creo que merecen el mayor de los respetos, porque significan primero que nada una opción de vida. Para mi personalmente la unión de personas del mismo sexo no implica ni permite una calificación moral, como aquellos que dicen esto está mal o esto es pecado, o esto esta fuera de la ley. Esto es una opción de vida, que dos personas realizan concientemente, responsablemente y que expresa justamente el compromiso de las personas. Evidentemente hay un compromiso y una responsabilidad, tal como en la amistad. Es decir hay una actitud positiva sobre otra persona, como esto de hacerse cargo del otro, que es una de las expresiones más delicadas del amor. Y hay amor en todo esto por lo cual no podemos descalificar ningún tipo de opción ni decir que no hay amor. Y a partir de estas opciones hay que tener en cuenta cuales son los derechos de estas personas, que están jugando sus vidas en un vínculo, y están jugando su vida en una sociedad habiendo adoptado esta manera de convivir y de compartir la vida. Por eso creo que es importante darle a todo esto un marco legal, esta es una gran necesidad y un gran derecho. Lo que queda siempre por ver es qué nombre le damos a todo esto, porque quizás allí es donde entramos en un terreno más delicado. Me parece que la expresión de matrimonio creo que se reserva a ese espacio donde comparten personas de distinto sexo y que pueden procrear, como definición natural. El matrimonio es una institución cultural que tiene que ver con la historia de la humanidad, y siempre va tomando forma en cada época y cada sociedad. Y si bien no le demos un valor absoluto, respetamos la historia que esta institución tiene a lo largo de siglos.

Se ha visto en los últimos días a sectores de la iglesia católica movilizados en las calles para marcar su posición contraria a la aprobación del proyecto de matrimonio igualitario. ¿Qué siente cuando ve a la iglesia tratando de trasladar hacia fuera, hacia le resto de la sociedad las convicciones que deberían reservarse sólo a sus fieles?

Me parece interesante que todos los sectores puedan manifestarse. Creo que estamos frente a la necesidad de respeto hacia todas las formas de expresión. Lo único que se le pide sea quien sea, ya sea defensor de la unión de personas del mismo sexo tanto como a los que la rechazan, es que nadie le imponga nada a nadie: ni el sector de la iglesia que tiene una posición conservadora, tradicional tiene el derecho de imponerle nada a un legislador ni tampoco tiene el derecho la persona que tiene esta posición a favor. Debemos sostener las relaciones con respeto. Sin embargo he escuchado a estos grupos que dicen defender la familia y el matrimonio, lo que me parece bien, pero creo que cuando se piden derechos para otras formas de unirse en vida, no se esta denigrando ni denostando a la forma tradicional, ni la institución cultural de siempre como el matrimonio y la familia. Por eso hay que tener equilibrio y respeto.

¿Qué pasaría si llegara a su capilla una pareja homosexual pidiendo como lo hacen las parejas heterosexuales, buscando su bendición?. ¿Se la daría?

Sí, evidentemente la Iglesia tiene una posición y tiene una legislación puesta en el terreno de lo que es el matrimonio y la familia, es decir no legisla en casos particulares por lo cual queda en el terreno de la prudencia donde cada uno sabrá moverse dentro de lo que es la misión que nos toca, con mucha comprensión y amplitud de criterio y con una gran condescendencia hacia todas las personas, con una actitud de valoración porque cuando hay personas que juegan esa opción de vida y lo hacen público, tiene un nivel de valentía y de autenticidad, como para ponerse frente a los demás con honestidad. Esto es valorable y respetable. Como el caso de aquellas parejas que después de un fracaso matrimonial deciden apostar nuevamente por otra pareja. Esto era algo que hasta no hace mucho tiempo era mal visto por nuestra Iglesia, porque ya había estado casado, y era considerado una vergüenza y ahora ya no. Pero retomando la pregunta, creo en verdad que las parejas que deciden unirse no necesitan una bendición porque el grado de compromiso que expresan en la unión es de por si una bendición.

¿Usted le daría su bendición?

Por supuesto. Bendecir significa "decir lo bueno", por lo que creo que todos somos capaces de bendecir. Y en este caso la bendición tiene como punto de partida el hecho de que dos personas quieran comprometerse para compartir sus vidas. Esto es un bien mayor por lo que es una bendición en marcha- concluyó.

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Padre Siñeriz: "Personalmente, la unión de personas del mismo sexo no implica ni permite una calificación moral".
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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